Opinión, Política / 24 de julio de 2018

Riesgo Macri: del aborto a los militares

El Presidente lanza su campaña 2019 buscando refidelizar votantes. La carga simbólica FMI + FF.AA. puede jugarle en contra. Y más al país.

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Cuando estaba comenzando la campaña presidencial 2015, Jaime Durán Barba reunió a un grupo de candidatos a intendentes del GBA para explicarles su estrategia proselitista. Le dio a cada uno un mapa de su distrito pintado de diferentes colores y dijo:

-Ahí ustedes ven cuáles son sus votantes puros y mejor predispuestos a acompañarlos. La campaña debe iniciarse fidelizándolos a ellos y, recién una vez logrado ese primer objetivo, deben ir conquistando territorio desde lo más cercano a lo más inalcanzable. Sin un amplio núcleo duro de votantes nadie suma otros para ganar una elección.

Muchos se preguntan hoy por qué Mauricio Macri habrá elegido justo este momento tan delicado del país para lanzar su plan de “reformas” de las Fuerzas Armadas, que incluye su “participación en tareas logísticas de seguridad interior”. Pues bien: el equipo del Presidente, muy preocupado por la notable baja en las encuestas de imagen entre sus propios votantes de clase media, le ha sugerido jugar fuerte para fidelizarlos (y refidelizarlos) a partir de algo que básicamente los identifica: el temor a la delincuencia y la idea de la mano dura.

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Estaba previsto que desde el peronismo más opositor y la izquierda saldrían voces apocalípticas sobre la meneada identificación del Gobierno con la dictadura, el regreso de la represión para contener las protestas anti ajuste que vienen y esas cosas. Se sabe: dichos sectores, que jamás votarían a “Macri gato”, representan una frontera celebrada por amplias franjas de la sociedad que creyeron en la necesidad de un cambio.

En síntesis: Macri ha relanzado “desde abajo” su campaña 2019. Digo “relanzar” porque sus equipos habían creído que el momento ideal para lanzarla “desde arriba” fue en abril pasado, cuando el Presidente inauguró el debate sobre el aborto. El Gobierno confiaba en que, sorprendiendo al habilitar un tema supuestamente extraño a su presunta ideología, se lograría ampliar el universo de adeptos hacia un movimiento de reclamos de género en ascenso desde el #NiUnaMenos. Claro que nada es igual que entonces. En el medio, por falta de previsión y sobra de impericia, se desató la “tormenta” y el fantasma del FMI arrancó los cortinados del Palacio al volver a escena.

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Observada la escena con frialdad, el debate sobre el futuro de las Fuerzas Armadas suena necesario y acaso hasta conveniente cuando estamos por cumplir 35 años corridos de baqueteada democracia. Pero este invierno viene caliente y el macrismo juega con fuego: en un contexto económico tan desfavorable que aún no ha desparramado sus efectos, la asociación Fondo-Militares, por ahora simbólica, puede volvérsele en contra. Muy. Más aún si la recesión pega como todos los expertos suponen y llegara a escaparse un tiro con destino trágico. Si el debate sobre las FF.AA. fuera en serio, debería pasar por el Congreso, pero es “campo enemigo”. Al no pasar, los opositores son más.

Así, la manipulación interesada de la historia por parte de unos y el manoseo de la coyuntura pre-electoral por la de otros envenena el asunto. Con el aborto, Macri confundió a propios y extraños y ganó iniciativa sin comprometerse con el resultado de una discusión que sí entró al Parlamento. La grieta es transversal. Moral. Filosófica. Deontológica. El tema militar pasa por otro lado. La grieta es vertical. Está cargada de violencia. Refidelizar a los votantes escurridizos con la canción que quisieran escuchar puede resultar demasiado peligroso.

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* Jefe de redacción de NOTICIAS.