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Sociedad / 6 de octubre de 2018

Luis Miguel en la Argentina: caprichos extravagantes y fobias

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El 2018 fue un año más que intenso para Luis Miguel. Luego de varios años casi en las sombras, el cantante mexicano repuntó su popularidad gracias al éxito de la serie biográfica que lanzó  Netflix. La ficción protagonizada Diego Bonetta reveló varios detalles de la vida personal y profesional de “El sol”, como la desaparición y la búsqueda de su madre Marcela. Pero es su próxima llegada a la Argentina para una publicidad lo que terminó de confirmar algunos de los tantos mitos que siempre giraron en torno al cantante y que parecen que finalmente son ciertos, como que no le gusta que lo miren a los ojos ni lo toquen. Es que Luis Miguel cuenta con una larga lista de caprichos que su equipo se encarga de que se cumplan al pie de la letra, y algunos de ellos son de lo más extravagantes.

Tal como adelantó el periodista Jorge Rial en su cuenta de Twitter, Luis Miguel pisará suelo argentino en la próxima semana para grabar un comercial de agua mineral. Aunque lo hará de una forma muy discreta: estará un solo día, no lo verá nadie, no dará notas ni hará presentaciones. Pero el punto más polémico fue que para la única jornada de grabación en la que estará,  todos los participantes habrían firmado un acuerdo de confidencialidad que incluye no hablarle ni mirarlo a los ojos al artista. Una “manía” que, se sabe, tiene desde hace años.

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En el 2013, sin ir más lejos, la prensa mexicana dijo que durante su gira por ese país, Luis Miguel había pedido que le construyeran un túnel para ingresar desde su camioneta hasta el escenario, para que nadie que no pertenezca a su equipo de trabajo lo vea ni lo toque.

Es que ser Luis Miguel no es nada fácil. Por eso, cada vez que viaja a algún lugar, lo hace en un avión privado. Jamás toma vuelos comerciales, tal como informan varios medios mexicanos. Para transportarte también elige los vehículos de máxima seguridad: limusinas con vidrios polarizados y blindadas.

Al momento de hospedarse tampoco limita sus caprichos, y pide estrictamente que las ventanas sean cubiertas con telas negras, para evitar así que cualquier paparazzi lo fotografíe. Además, en las habitaciones debe haber humidificadores, aroma a vainilla en el aire y velas. Tampoco puede faltar una cama de masajes disponible en cualquier momento del día, ni la cama solar,  no sea cosa de perder su bronceado.

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A la hora de la comida, “El Sol” también resulta algo quisquilloso. Por ejemplo, sólo toma agua de la marca “Fiji”, ya que mejoraría el aspecto de su piel, y té negro o verde de la marca “ Throat Coat”. Además, en su camarín y en su habitación jamás deben faltar las frutas picadas. Y si se trata de servir un buen vino, tampoco se lo puede hacer en cualquier copa. Para eso, él lleva a cada destino su cristalería marca “Baccarat”.

Unas exigencias y caprichos que hacen de Luis Miguel un artista algo frío. Aunque no justamente como el viento….