Sociedad / 17 de octubre de 2018

Los nuevos arrepentidos K

El desencanto entre los artistas. Aplaudieron en la Casa Rosada y ahora critican a la ex presidenta. Fanáticos vs. desertores en la era Macri.

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“No apoyo más a Cristina”. Con esta frase lapidaria, Soledad Silveyra terminó de dar el salto al bando de los artistas K desencantados. No fue la única. En la misma semana, Fito Páez también se despegó de la gestión anterior: “Sólo apoyé ciertas políticas de los gobiernos kirchneristas, pero nunca pertenecí a ese movimiento político”. Atrás parecen haber quedado los tiempos de los actos en la Casa Rosada, las reuniones con dirigentes políticos y la defensa ciega al proyecto nac & pop. La lista de actores y músicos arrepentidos es cada vez más larga y algunos hasta se animan a negar su pasado pero el archivo los condena.

El grupo que abandona el barco crece a medida que avanzan las investigaciones judiciales contra ex funcionarios kirchneristas y contra la propia ex presidenta Cristina Fernández. Y los desertores no pueden evitar tener que dar explicaciones: como consecuencia de su militancia, en cada entrevista que dan, incluso en aquellas en las que sólo quieren hablar de sus nuevos proyectos artísticos, siempre hay un periodista que pregunta sobre su opinión política. Y las respuestas son de lo más variadas. Algunos se muestran desilusionados y otros, simplemente, minimizan su anterior adhesión partidaria.

Sin embargo, no todo es arrepentimiento en la farándula nacional. Algunos artistas continúan defendiendo al gobierno kirchnerista y se muestran más fuertes con cada crítica. El círculo rojo de los militantes estrella, por estos tiempos, modificó su estrategia de militancia K y la convirtió en una feroz oposición al gobierno de Mauricio Macri.

Después de la grieta entre famosos kirchneristas y antikirchneristas, llega una nueva división: los kirchneristas arrepentidos y los perseverantes.

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Nuevos miembros. Silveyra y Páez son las nuevas caras del grupo de los arrepentidos. Sus declaraciones mediáticas, como era de esperar, no pasaron desapercibidas. Ambos habían sido parte del elenco estable del gobierno anterior y, durante años, mostraron una fuerte cercanía con algunos de los máximos referentes del entonces Frente Para la Victoria (FPV).

En el caso de la actriz, su apoyo al kirchnerismo la había llevado a realizar una de las entrevistas más comentadas de la televisión en los últimos años. En mayo del 2009, Silveyra consiguió un “mano a mano” con Cristina Fernández para su programa “Un tiempo después”, de Telefe. Era la primera vez que la entonces presidenta hablaba en un canal de aire, había pasado muy poco tiempo desde el “no positivo” de Julio Cobos y esa era la nota más buscada por el periodismo político.

La entrevista entre Silveyra y Fernández se pareció a una charla descontracturada entre amigas en la que se conversó del rol de las mujeres, de la familia pero también del campo y del futuro de la Argentina.

La cercanía entre ambas duró años. De hecho, la actriz, cada vez que apoyaba al kirchnerismo, prefería detenerse en la figura de Cristina más que en las políticas. “Me hace muy bien que me gobierne”, dijo en una entrevista con Juan Alberto Badía en noviembre de 2011. “Nunca en mi vida fui oficialista, es la primera vez que me pasa y no lo puedo creer”, agregó.

Por esa razón, sus recientes declaraciones resultaron explosivas. En Radio Mitre, durante una entrevista con Marcelo Polino, Silveyra fue tajante: “Apoyé al kirchnerismo siempre que tuviera que ver con la cultura, pero no apoyo más a Cristina”, reconoció y agregó: “Fue muy doloroso. Era una fiesta. Hubo mucho trabajo, pero yo hice sólo un programa (por la entrevista de Telefe) durante su mandato y ni siquiera sabía que lo producían ellos”, dijo con respecto a quién puso el dinero del proyecto.

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Además, la actriz afirmó que sentía “mucho dolor” cuando le consultaron por el tema de la corrupción: “Si el kirchnerismo no respeta al juez (Claudio Bonadio), vamos a pasar años discutiendo esto”.

Con Páez, sucedió algo parecido aunque, a diferencia de Silveyra, el músico siempre había sido más extremo en su defensa K. Su hito militante se produjo en julio del 2011, cuando escribió una contratapa en Página/12 luego de la elección a jefe de Gobierno de la Capital Federal en la que ganó en primera vuelta Mauricio Macri, del PRO, frente al candidato Daniel Filmus, del FPV. “Da asco la mitad de Buenos Aires”, fue una de las frases más comentadas del momento. “Lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna”, continuaba el artículo. Un año después intentó bajarle el tono a aquellas frases y dijo que las había escrito “en un momento de calentura”.

Las relaciones entre Páez y los funcionarios de turno eran públicas y siempre generaban alguna polémica. Por ejemplo, en julio del 2015, el músico invitó a cenar a su casa a los referentes que encabezaban la lista para ganar la provincia de Buenos Aires: Aníbal Fernández y Martín Sabatella.

Tres años después de la reunión proselitista, Páez se despegó del kirchnerismo en una entrevista con The New York Times. “Yo sólo apoyé ciertas políticas de los gobiernos kirchneristas, pero nunca pertenecí a ese movimiento político. Comparto un montón de decisiones que ellos impulsaron como el matrimonio igualitario, la asignación universal por hijos y la creación de universidades públicas, porque todas esas cosas no existían en el país”, aseguró el cantante en los Estados Unidos.

En mayo del 2018, el cantante había presentado su tercera novela titulada “Los días de Kirchner”. En una ficción que cuenta la historia de una joven estudiante de abogacía y un hombre mayor descripto como un peronista descreído, Páez ya dejaba ver algo de su mirada actual. De hecho, el libro contiene una postura crítica sobre muchos momentos de Néstor Kirchner y Cristina y, sobre todo, contra “La Cámpora” y el adoctrinamiento juvenil.

Florencia Peña es otra de las que decidió ingresar al club de los desertores en 2018, aunque su alejamiento no fue tan categórico como el de sus colegas. La actriz se encargó de justificar con detalle las razones que la habían llevado a apoyar al gobierno anterior y por qué en la actualidad está cada vez más alejada. La primera vez que deslizó esta transformación fue en enero, en el piso de “Intrusos”. “Si bien no me arrepiento de apoyar ciertas cosas, hay otras que no me gusta que pasaron. Me hubiera gustado que fueran más coherentes con ciertas cosas. Si tenés una política social fuerte y de repente ves cosas turbias, o personas que se quedan con lo que no corresponde, hay una incoherencia”, declaró. Y agregó: “Es difícil decir hoy si volvería a votar a Cristina”.

La afirmación contradecía sus deseos del pasado. En mayo del 2013 había sido una de las artistas que más se la había jugado por el futuro de Fernández de Kirchner: “Sí, me gustaría (la re-reelección). Hoy no encuentro a nadie mejor que Cristina. Con todos los problemas, a favor y en contra, no veo a nadie con gestión que supere este modelo”.

Ahora Peña dejó atrás los años de defensa estoica al modelo y las peleas mediáticas con el Grupo Clarín. Hoy, como jurado del “Bailando”, la actriz prefiere hablar del poliamor más que de política.

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La actitud de estos famosos no marca, sin embargo, la tendencia general. Muchos de los artistas K continúan firmes en sus convicciones. Nancy Duplaá y Pablo Echarri, los históricos kirchneristas de la farándula, continúan con su lealtad. De hecho, a principios de octubre, fueron dos de los artistas que firmaron una solicitada para evitar la “proscripción” de Cristina Fernández. Dentro del grupo de los perseverantes también se puede mencionar a Raúl Rizzo y Darío Grandinetti.

Desertores pioneros. Los casos de Silveyra, Páez y Peña no hicieron más que sumarse a la lista de arrepentidos K, que comenzaron a aparecer poco después de que el espacio perdiera las elecciones del 2015. Sin embargo, hubo un hecho que, para muchos, marcó un antes y un después en su militancia: la difusión del video de José López.

Fernando “Coco” Sily fue uno de los primeros en recoger el guante después de ver esas imágenes. Lo primero que hizo fue escribir una carta abierta en las redes sociales: “No tiremos la pelota afuera, hablemos de nuestros bolsos llenos de guita, de la gente, de nuestros traidores, de nuestros chorros”, agregó. Con esa publicación, Sily le ponía fin a sus años de militancia K. Apenas unos meses antes, en julio del 2015, le había puesto la voz a un video que respaldaba la candidatura de Daniel Scioli y Carlos Zannini.

La actriz Mercedes Morán es otra de las pioneras del grupo. En 2016, en una entrevista con Perfil, insistió en no ser “una negadora” cuando le consultaron por los videos de “La Rosadita”: “Es muy contundente. Si hay algo oscuro y corrupto en un proyecto que yo he apoyado, voy a ser la primera en marcarlo”, afirmó. “Tuve una gran empatía con Cristina, es una mujer que admiré muchísimo como estadista, como defensora de los derechos humanos, como mujer valiente y lamentaría espantosamente que se pruebe que fue corrupta”, reconoció.

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Menos de un año antes, Morán todavía pertenecía al núcleo duro K. Sin ir más lejos, fue una de las actrices que respaldó la candidatura a diputado nacional del ex ministro de Economía, Axel Kicillof. Filmó videos proselitistas, se sacó fotos y fue a los actos.

Uno de los grandes capitales políticos del kirchnerismo, sin duda, estuvo anclado en la cultura. Por eso, además de artistas individuales, hubo bandas o espectáculos que abiertamente militaban la causa. “La mancha de Rolando” fue el grupo insignia del FPV: sus canciones sonaban en todos los actos y hasta el vicepresidente, Amado Boudou, tocaba con ellos. Cuando se acercaban las elecciones del 2015, el líder musical, Manuel Quieto, amenazó: “Si gana Macri, nos vamos a vivir a México”. Sin embargo, Cambiemos ganó y no sólo no se fueron sino que apenas dos semanas después del cambio de gestión tocaron en el “Espacio Clarín”, símbolo de todo lo que los kirchneristas habían rechazado.
La misma crítica que recibió la banda de rock acaba de lanzar la periodista y ex 678 Sandra Russo contra Fuerza Bruta, que protagonizó la apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud. “Fuerza bruta había quedado unida al recuerdo del Bicentenario. Ya no. Son simples contratados al servicio de cualquiera que les pague”, escribió Russo en su cuenta de Facebook.

Con más o menos tibieza, se suman quienes se despegan. Los militantes K arrepentidos esquivan las preguntas políticas pero saben que, antes o después, van a tener que responder por qué abandonaron el barco.