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Salud, Sociedad / 11 de febrero de 2019

Medicina cannábica: entre la salud y la estética

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En 1963 el bioquímico israelí Raphael Mechoulam aisló la estructura química del cannabidiol, uno de los componentes de la marihuana. Una década más tarde, fue descubierta la primera acción farmacológica del compuesto, que combate los ataques epilépticos. Ahora se suma una ola de aplicaciones dentro del campo de la belleza y del bienestar. En el último encuentro de la Academia Americana de Dermatología, llevado a cabo en la ciudad de San Diego (Estados Unidos), el cannabidiol (CBD, uno de los dos componentes más importantes de la planta de cannabis, que posee en total 113) fue señalado como la más fuerte tendencia para el cuidado de la piel. La variedad de productos disponibles en los escaparates estadounidenses es amplio e incluye cremas con efectos hidratantes, antienvejecimiento y antiacné, champú, maquillaje y galletitas para animales domésticos.

La empresa de investigaciones Brightfield Group estima que el valor actual de este mercado ronda los 170 millones dólares pero que se expandirá hasta los mil millones del verde billete hacia el año 2021.

A pesar de ser una sustancia conocida hace al menos cincuenta años en el medio científico, el cannabidiol tiene una trayectoria polémica dentro de la medicina. El motivo es evidente: su origen, que es la Cannabis sativa, la planta de la marihuana. El CBD se encuentra especialmente en el tallo y en las flores de la planta. No es psicoactiva, de manera que no produce alteraciones a nivel mental, no altera la capacidad de razonamiento, no provoca pérdidas cognitivas ni de memoria. Tampoco causa dependencia, como sí puede hacer el THC (tetrahidrocannabinol, el otro gran compuesto de la planta, y su principal constituyente psicoactivo).

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Mientras tanto, es bastante común, aun entre los médicos, la confusión entre la acción de las dos sustancias.

Por qué. Las propiedades del cannabidiol para fines estéticos son por lo menos cinco veces inferiores a las de las medicaciones que se utilizan para tratar las crisis epilépticas. Además de eso, y en relación con los fármacos, la absorción por parte del organismo es menor por el hecho de que se mezcla con otros componentes de los cosméticos. ¿Los productos cumplen lo que prometen Aparentemente sí.

“Los seres humanos tenemos receptores de cannabidiol en todo el cuerpo, y los beneficios de la sustancia son independientes de la dosis”, dice la neuro oncóloga brasileña Paula Dall’Stella, especialista en cannabis medicinal.

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Un estudio publicado recientemente por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) comprobó que las dosis mínimas de cannabidiol logran regular la producción de grasa y de las glándulas cebáceas del organismo, lo que les confiere una propiedad antiacné. También es antioxidante, lo que ayuda en el combate contra el envejecimiento de la piel, y analgésico, lo que permite relajar las zonas en las que se colocan las cremas.

Hay estudios que desde hace una década documentan la acción positiva de los cannabinoides y de sus receptores para el tratamiento de trastornos tan variados acné, la seborrea, el eczema, la psoriasis y el envejecimiento cutáneo, asegura la dermatóloga Jeanette Jacknin, especialista en tratamientos cosméticos basados en productos naturales. Y va más allá: “Hay grandes expectativas para los próximos años, en cuanto a que las terapias cannabinoides sean capaces de controlar estos problemas crónicos de la piel y de mejorar en general la belleza y la apariencia de la piel, manteniendo un aspecto joven”.

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Aceites y pociones. Es así que un aceite de semillas de cáñamo está siendo probado para los casos de eczema cutáneo, y los autores aseguran que tanto la sequedad de la piel como la comezón típicas se reducen luego de usar el aceite durante al menos veinte semanas. Esto se debe a que las semillas aumentan los niveles de ácidos grasos en la epidermis. Otra explicación posible a los efectos (que según algunos estudios logran reducir la comezón en más de un 84%) es que los cannabioides son efectivos para aliviar el dolor, y que la comezón y el dolor comparten mecanismos de activación similares.

Se han presentado, inclusive estudios que relacionan el acné, la seborrea y el cannabis. En el año 2015, una investigación clínica arrojó que luego de aplicar una crema enriquecida con un 3% de cannabis dos veces al día durante doce días disminuye la cantidad de grasa y el eritema (enrojecimiento) de la piel donde fue colocada la crema. Resumen: tanto el acné como la seborrea podrían ser tratados con esa crema cannábica al 3%.

¿Cuáles son los mecanismos subyacentes a estos efectos? Sin entrar en descripciones demasiados técnicas, el CBD inhibe la acción lipogénica (fabricante de grasas) de varios compuestos, suprime la proliferación de los sebocitos (uno de los componentes fundamentales de la glándula sebásea) y tiene una fuerte acción antiinflamatoria. “Los cannabinoides producen lípidos que regulan el acné vulgaris, la seborrea y la piel seca”, resume la revista de la Federación de Sociedades Americanas para la Biología Experimental (FASEB).

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Menos estéticos. La psoriasis es un trastorno cutáneo frecuente caracterizado por una hiper proliferación de queratinocitos, que son las células más numerosas de la epidermis y del folículo piloso. Los queratinocitos son los encargados sintetizar la proteína queratina en la capa córnea y en el tallo pilar. Nacen en la base de la epidermis y, al dividirse, se multiplican.

“Aunque la fisiopatología exacta de la psoriasis no es completamente conocida todavía, el sistema inmunitario y su interacción con el sistema nervioso se han postulado e investigado como el mecanismo subyacente. La interacción entre estos dos sistemas a través de la vía antiinflamatoria colinérgica y también del sistema endocannabinoide puede sugerir que los cannabinoides son una posible adición al armamentario antipsoriático”, asegura un trabajo científico publicado en el año 2016 por Nima Derakhshan y un equipo de investigadores, que analizó otros estudios ya dados a conocer en diferentes publicaciones y desde diversos laboratorios del mundo.

Ya en el año 2005 el iraní Nastaran Namazi había propuesto un tratamiento que contemplaba el uso de cannabinoides para el tratamiento de la enfermedad, partiendo de la tesis de que el sistema que los produce y regula es importante en la regulación de la vida de las células de la piel.

La hipótesis que está siendo investigada y puesta a prueba es que aceites y bálsamos que contienen CBD son capaces de reducir la inflamación y retardar el crecimiento de las células de la piel. La empresa AXIM Biotechnologies tiene en fase 2 los ensayos clínicos de una crema que contiene varios compuestos cannabioides para tratar tanto la psoriasis como la dermatitis atópica. Si los resultados fueran exitosos la empresa registrará el producto bajo el nombre Renecann.

Pero además de las cremas de uso dermatológico, AXIM también incluye productos netamente medicinales, como los chicles MedChew Rx, una combinación de cannabidiol (CBD) y goma de tetrahidrocannabinol (THC) que está entrando en etapa de ensayos clínicos para verificar su funcionamiento para el tratamiento del dolor y la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple. Otro ejemplo es MedChew Dronabinol, para la pérdida de apetito que padecen las personas con sida, e incluso para tratar las náuseas y los vómitos que sufren quienes pasan por una quimioterapia contra el cáncer. Si hasta el cuidado de los dientes tienen su versión amarihuanada en línea de largada.

Para desarrollar estos productos y los testeos clínicos (entre otros) la compañía anunció hacia fines del 2018 que estará colaborando con la firma australiana Impression Healthcare para estudiar y eventualmente lanzar una cantidad de productos para el cuidado de la salud, todos basados en el cannabis. Y ellas dos no son las únicas, ahora que la liberalización o despenalización del consumo de cannabis medicinal avanza en buena parte del planeta.

Mientras tanto, ya comenzaron a aflorar, tanto en los Estados Unidos como en Canadá los spa basados en el cannabis, que ofrecen masajes, acumpuntura, “batidos medicinales” y consultas con naturópatas. Entre laboratorios farmacéuticos y empresas que ven una veta suculenta, de la milenaria planta de cannabis va quedando sólo la silueta.