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Cultura / 6 de mayo de 2019

Investigación: el libro que que deja al descubierto a la iglesia homosexual

El sociólogo Frédéric Martel conmovió al mundo al conectar erotismo y política en el Vaticano. Francisco y su intento de apertura.

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En Guerra. Según el autor, Francisco se encuentra en medio de una batalla por desterrar la cultura del secreto dentro de la Iglesia. Fotos: Cedoc.

La homosexualidad dentro de la Iglesia Católica es una realidad. A menudo salen a la luz casos sobre curas u obispos que son separados de sus cargos tras conocerse su doble vida. Sin embargo, estos episodios siempre son tratados como aislados, como situaciones particulares. La nueva obra del periodista y sociólogo francés Frédéric Martel viene a dar por tierra con esta visión. No sólo afirmando que la orientación sexual de los religiosos influye de manera directa en la política del Vaticano, sino que además explica que la homosexualidad dentro de la Iglesia es moneda corriente y existe un sistema instalado desde hace tiempo que permite que este esquema perdure en el tiempo.

En “Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano” (Rocaeditorial), Martel buscó dejar al descubierto la hipocresía de la institución religiosa al plantear que mientras por un lado se condena enfáticamente la homosexualidad, por el otro muchos de esos religiosos llevan una doble vida. “Lo que plantea el libro es que toda la institución católica está controlada por la homosexualidad. No se trata de una obra para señalar qué cura es o fue homosexual y revelar su intimidad, sino que busco develar cómo la institución funciona sobre una base de mentiras, hipocresía y silencios”, resumió Martel a NOTICIAS.

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Según revela el libro, cerca del 80% de los religiosos del Vaticano son homosexuales y, aunque se empeñen en esconderlo, puertas adentro de la Santa Sede todos lo saben y permiten que el sistema perdure. Además, el autor estima que más de la mitad de los seminaristas también lo son. “Se trata de un mecanismo perverso, ya que se creó una cultura del secreto que trae aparejadas otras consecuencias”, expone Martel, para quien muchos obispos son gays y tienen miedo del escándalo, “entonces protegen a los abusadores, no por el hecho de encubrir el abuso, sino para que no se sepa que ellos son homosexuales. No solo están protegiendo al abusador, se están protegiendo a ellos mismos”, comentó.

iglesia
El autor. Frédéric Martel es periodista y sociólogo. Investigó la homosexualidad en la Iglesia durante cuatro años y escribió “Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano” (Rocaeditorial). Foto: Marcelo Escayola.

“Sodoma” propone quitar el velo de la Iglesia y dejar al descubierto la hipocresía, los secretos, las mentiras y los engaños que hacen que la maquinaria de la escondida homosexualidad de los religiosos quede expuesta. Las más de 600 páginas de la obra de Martel ya han encendido las alarmas del Vaticano y desataron el escándalo. Las críticas no se hicieron esperar, sin embargo, el libro ya fue traducido a ocho idiomas y es un verdadero éxito.

Noticias: ¿Cómo surgió la idea de esta investigación?
Frédéric Martel: Uno arranca sin siquiera saber si va a terminar el libro. Desde el principio yo sabía que tenía algo grande entre manos, porque contaba con fuentes que me habían brindado datos y chequeé esa infomación a lo largo de cuatro años. En total fueron más de 1.500 entrevistas, conté con más de 80 colaboradores y un equipo de 14 abogados. Obviamente hay mucha información que no pude publicar y otra que está en estricto off the record porque al abordar un tema tan plagado de secretos, es obvio que muy poca gente quiere dar la cara. Durante mi investigación no sólo me hospedé dentro del Vaticano, en tres diferentes departamentos, sino que realicé muchos viajes para entender que el sistema no sólo existe en la Santa Sede, sino que se reproduce en el resto de las iglesias de Europa y América Latina. Viajé más de cinco veces a Cuba, otras tantas a México y Colombia y muchísimas veces a Suiza, a hablar con los antiguos integrantes de la Guardia Suiza, quienes son sueltos de lengua y al no tener vínculo religioso con la Iglesia cuentan con lujo de detalles lo que vieron y vivieron. El libro no es una crítica a la Iglesia, su intención es explicarle a la gente un perverso sistema que ellos desconocen, la mentira más grande de los últimos 50 años.

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Noticias: La tesis de su obra es que existe dentro de la Iglesia una gran hipocresía sobre la homosexualidad.
Martel: Así es. Existe una relación directa entre la homofobia y la sexualidad de los curas. Quieren esconder su homosexualidad. Mientras más críticos son con los gays, más lujuriosa es su vida oculta. Y al contrario de lo que se cree, no es una minoría, sino que la gran mayoría silenciosa es homosexual. De hecho, en los cargos jerárquicos hay una proporción mayor de gays.

Noticias: Sin embargo, a pesar de esta mayoría, usted afirma que no existe un lobby gay, ¿por qué?
Martel: Porque justamente esta mayoría busca que perdure el secreto. No están organizados para defender la causa gay, todo lo contrario. Esta gente está en sus closets, mienten sobre su sexualidad y básicamente la aborrecen. Además, a nivel político, toman decisiones homofóbicas. Eso no es un lobby, sino lo contrario. Son una mayoría silenciosa que tratan de esconderse mostrándose totalmente diferentes a lo que son. La gente lo ve como contradicción. Son homofóbicos, no pueden ser gays. Pero no es una contradicción, sino una consecuencia. Son así porque son gays. De hecho, así funciona el código. Cuanto más homofóbico es el religioso, más probabilidades hay de que sea gay en secreto. Hay que pensar por qué los curas más encendidos en sus discursos homofóbicos están tan obsesionados con la gente gay. No quiere decir que todos los curas conservadores sean gays, pero sí que quienes lo quieren ocultar son los que más enfáticos se muestran.

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Noticias: ¿Entonces no se trata de “ovejas negras” como afirma la Iglesia sino que hay un patrón de conducta?
Martel: Exacto. Desde la época de Paulo XI (Década del ’60) que se impuso el secreto y el silencio para proteger la homosexualidad masiva del Vaticano y eso es un esquema que perdura hasta hoy. Si se miran las cifras de casos en todo el mundo se entiende que no son sólo ovejas descarriadas sino de todo el rebaño.

Noticias: Usted habla de un sistema de secretos y códigos, ¿cómo se identifican estos sacerdotes entonces?
Martel: Recurren a una manera de decir las cosas sin decirlas, entonces, para hablarlo en código entre ellos se refieren a que “forma parte de la parroquia”, una manera elíptica de hablar de su sexualidad. Un periodista heterosexual no entiende ni tiene estos códigos y eso le impide hacer las amistades y conseguir fuentes que le brinden información. Yo, como gay declarado y activista, pude.

Noticias: ¿Cuál es el rol de Francisco ante esta situación?
Martel: He de ser sincero. Mi primera impresión de Francisco no era buena. Viejo, peronista, jesuita, que un día se mostraba simpático con los gays y al día siguiente era todo lo contrario, que protegía a los abusadores y no hacía nada para revertir esta cultura de secretismo. Pero luego entendí que está en una guerra. Existe un numeroso grupo de religiosos de extema derecha, como Héctor Aguer en Argentina, que están en una cruzada contra la homosexualidad. Francisco está inmerso en esa batalla. Por eso un día se muestra simpático y otro antigay. Es el juego de la política del Vaticano. De manera individual, el Papa se muestra amable y tolerante si se encuentra con alguien gay, pero en público no puede. Él entiende y conoce el sistema del cual es un prisionero más. Una de sus frases más resonantes en una de sus homilías fue “detrás de la rigidez, a menudo hay una doble vida”, y fue en clara referencia a este mecanismo de ocultar la homosexualidad en la Iglesia. En comparación con sus predecesores diría que es un avance y que al menos trata de cambiar esta realidad y acabar con lo que él llama “esquizofrenia” de la Iglesia. Pero eso es un sistema instalado hace mucho tiempo y del cual forma parte la mayoría de los integrantes, incluyendo muchos muy poderosos. Por eso también mi investigación, para entender un mecanismo que sigue vigente y que es una de las mentiras más grandes de los últimos 50 años: el perverso sistema por el cual la Iglesia no sólo promueve y recluta gente homosexual, sino que lo esconde tras una fachada homofóbica.