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Empresas / 28 de mayo de 2019

Frigoríficos, un sector en crecimiento en plena crisis

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Carne. Es el alimento emblema de la Argentina y de los argentinos. Foto: Gorina

El inicio a fines de marzo de la refacción para la reapertura de la planta El Centenario del frigorífico Swift en la localidad santafesina de Venado Tuerto, de la mano del grupo brasileño Minerva, después permanecer cerrado durante siete años, es el último anuncio de una serie de inversiones que exponen la recuperación de la industria cárnica en la Argentina. Beneficiado por las políticas nacionales de mayor apertura comercial, la rúbrica de acuerdos con los principales mercados -China y Estados Unidos- y el salto en el tipo de cambio en 2018 dinamizaron desembolsos de todos los jugadores del sector, que ven buenas perspectivas de crecimiento para las exportaciones de carne vacuna en los próximos años. Una visión que contrasta con el freno que registra el consumo doméstico, así como en la mayoría de las actividades industriales y de la economía en general.

Aun con precios internacionales levemente más bajos, las exportaciones aumentaron más de 40% en los primeros dos meses de 2019 y casi 80% el año pasado, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna y de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes.

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El país exportó 550.000 toneladas en 2018, el nivel más alto desde 2010, lo que significó 2.000 millones de dólares. Y se consolidó como sexto exportador mundial de carne vacuna, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda, por sus siglas en inglés).

A fines de 2017, el frigorífico de Rafaela Alimentos -de la familia Lagrutta- en Casilda, Santa Fe, daba una de las primeras señales de la reactivación del sector: anunció una inversión de 3 millones de dólares para ampliar un 33% la capacidad productiva de su planta. Poco después le siguieron las decisiones de expansión de Industrias Frigoríficas Recreo y de los capitales chinos Black Mamboo Enterprise de invertir 7 millones de dólares para adecuar su fábrica en Hughes, Santa Fe.

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La primera señal de la reapertura de frigoríficos cerrados, en su mayoría entre 2011 y 2012, fue dada por la empresa santafesina Mattievich, que reinauguró en julio pasado su planta en la ciudad de Carcarañá. Si bien se reabrió inicialmente para el consumo interno, el objetivo es avanzar con las habilitaciones para la exportación. Los principales jugadores de la industria cárnica, enfocados históricamente en la exportación, decidieron acelerar nuevas inversiones o revisar sus estrategias frente al nuevo escenario favorable, como ocurrió con la brasileña Marfrig, que de haber colgado el cartelito de “en venta” a sus activos en la Argentina volvió para quedarse con Quickfood. Le compró la fabricante de las hamburguesas Paty a su compatriota BRF, que por problemas de deudas y legales, por casos de corrupción en su país, prefirió hacerse de 60 millones de dólares a fines de 2018.

Carlos Riusech, CEO del frigorífico Gorina y vicepresidente del Consorcio de Exportadores ABC, la entidad que aglutina al 90% de la industria exportadora del sector en Argentina, explica que las inversiones en su empresa y en otras competidoras apuntan a mantener y mejorar los elevados estándares sanitarios que exigen más los mercados internacionales. “En particular en la capacidad de almacenaje para poder tener un flujo permanente, de modo que se pueda despostar, congelar y almacenar toda la producción, ya que es en ese sector donde históricamente se caía en un embudo”, detalla.

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Instalaciones. El interior de una planta del frigorífico Gorina. La fachada de una fábrica de Friar, del grupo Vicentín.

“Las inversiones para nosotros son permanentes, aún en los años duros”, resalta quien está al frente de un frigorífico que trabaja al 90% de su capacidad instalada, con 800 empleados, y que el año pasado logró una participación superior al 13% en las exportaciones de carnes argentina. Sus principales destinos: China, Europa, Chile, Israel y Rusia.

Mercados. “Europa sigue siendo precio y calidad, mientras que China por ahora es volumen, pero crece en demanda de cortes de calidad, y Estados Unidos aún es un negocio a desarrollar”, describe Dante Sartor, director de Friar, el frigorífico del grupo Vicentín, que tiene previsto realizar nuevas inversiones para incrementar la producción un 15% promedio en sus plantas santafesinas de Reconquista y Nelson.

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“Hay una tendencia muy positiva para la industria cárnica en la Argentina”, proyecta Sartor, quien coincidió con otros ejecutivos del sector en que “la exportación es complementaria con el consumo doméstico”. En este sentido, el directivo de Friar, que cuenta también con una red propia de 70 carnicerías, argumenta: “Los precios internos no se vieron afectados por el incremento de las ventas al exterior del año pasado”.

Todos los actores de la cadena consultados admiten que las inversiones no tomaron mayor velocidad aún por las restricciones crediticias derivadas de las elevadas tasas de interés, los crecientes indicios de la desaceleración de la economía global y el incremento de los costos para la alimentación del ganado, que obliga a un mayor sacrificio de cabezas.

En este contexto, Minerva pone a punto la reapertura en mayo del frigorífico de Venado Tuerto después de llevar al máximo la capacidad de producción de la planta de Swift en Villa Gobernador Gálvez, ciudad lindera de Rosario. Cuenta además con plantas en la provincia de Buenos Aires (Pontevedra y Berazategui) y en la ciudad cordobesa de Jesús María y aspira a volver a generar 550 puestos de trabajo en Venado Tuerto, una cantidad similar a la que tenía el frigorífico cuando cerró en 2012.

Para Raúl Milano, gerente del mercado ganadero Rosgan un emprendimiento conjunto de la Bolsa de Comercio de Rosario e importantes consignatarios de hacienda, el reciente acuerdo firmado con China sobre los protocolos previos de ingreso de carne fría y congelada con hueso al país asiática “son el mejor marco de futuro”. “Hay que prestar atención al importante valor que para la comunidad de negocios chino fue esta visualización de la Argentina. Lo más importante son las posibilidades de avanzar en acuerdos con los sectores de servicios que en China tienen un alto valor en la distribución.”

Gustavo Kahl, CEO de Quickfood, señaló días atrás a Bloomberg que “también es probable que el país llene un cupo para exportar carne de res de primera calidad a un arancel especial a Europa por primera vez en varios años”. Desde la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola estiman que las exportaciones de carne podrían crecer 14% en 2019 y alcanzar las 600.000 toneladas.