Wednesday 10 de June, 2026

ARTE | Ayer 18:55

Lo pequeño como manifiesto: Arte Pequeño Formato llega a su quinta edición

El MARQ recibe la revelación del circuito artístico porteño. De experiencia experimental en 2022 a marca registrada en 2026.

Hay algo que la feria Arte Pequeño Formato entendió antes que muchos: el tamaño no es una limitación, es una declaración de principios. Desde su primera edición en 2022, cuando Ileana Hochmann, Santiago Arce y Mariela Ivanier montaron aquella experiencia todavía tentativa en Fino630, el proyecto fue acumulando algo más valioso que visitantes o galerías participantes: fue construyendo un argumento. Un argumento sobre cómo circula el arte, quién puede acceder a él y qué significa coleccionar en un país donde la palabra coleccionista suena, todavía, a clase media alta.

La quinta edición, que se desarrolla del 10 al 14 de junio en el MARQ (Av. Libertador 999), llega con la solidez de quien ya no necesita demostrar que existe. Con más de treinta galerías nacionales e internacionales —entre las que figuran nombres tan establecidos como Rolf, Rubbers, Hache y Gachi Prieto junto a espacios más jóvenes y periféricos—, la feria opera hoy como uno de los índices más fieles del estado del mercado de arte contemporáneo en Argentina. 

Arte en Pequeño Formato

La restricción central de la propuesta —toda obra debe caber en un máximo de 50 × 50 centímetros, incluyendo soporte y marco— ha demostrado ser mucho más que un recurso de distinción. Es, en rigor, una herramienta crítica. Al igualar el espacio disponible para una galería consagrada y para un proyecto emergente, el pequeño formato desarma jerarquías que el mercado del arte reproduce compulsivamente. El tamaño de la obra deja de ser evidencia de ambición. Lo que queda es la cosa en sí: la calidad del gesto, la densidad de lo que cabe en esas dimensiones, la capacidad de un artista para condensar antes de expandir.

Esta edición introduce, además, un proceso de selección curada con criterios explícitos —coherencia conceptual, calidad de las obras, solidez de las propuestas— y la incorporación de asesores curatoriales: Francisco Medail, cuya práctica articula producción e investigación en torno a la imagen y los archivos, y Julián León Camargo, con trayectoria en gestión cultural y circulación del arte contemporáneo. Es un gesto significativo. La feria sale del modelo de feria-vitrina —donde alcanza con exhibir— y empieza a asumir responsabilidad curatorial. 

Arte en Pequeño Formato

El invitado de honor de esta edición es Marcos López. La elección no es casual ni decorativa. El fotógrafo rosarino es, probablemente, el artista argentino contemporáneo que más ha hecho por vincular estética popular con alta legitimidad institucional: su obra recorre museos de medio mundo sin perder la impronta de lo ordinario, de lo latinoamericano sin comillas, de la puesta en escena cotidiana como forma de crítica cultural. Que sea él quien le dé marco a una feria que trabaja exactamente sobre la tensión entre accesibilidad y calidad es, cuanto menos, una elección inteligente.

Arte en Pequeño Formato

La entrada es gratuita. Eso también es una posición.En un mercado del arte que sigue siendo, en gran medida, un club privado con reglas no escritas y códigos de entrada que rara vez se explican, Arte Pequeño Formato propone un modelo distinto: la obra como objeto cercano, la galería como espacio abierto, el coleccionismo como práctica posible. Puede discutirse si esa accesibilidad es real o aspiracional. Pero la pregunta ya es un avance.

Arte en Pequeño Formato

Lo que Arte Pequeño Formato ha construido en cinco años es realmente destacable: una propuesta con identidad propia, una lectura coherente del momento del arte contemporáneo argentino y, sobre todo, la convicción de que el tamaño de una obra no determina su alcance.

por R.N.

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