CIENCIA | 01-02-2021 16:48

Generación Covid-19: cuál es el riesgo real en chicos y bebés

Aumentan los casos de menores afectados pero sin gravedad. Su rol como propagadores y la nueva normalidad.

La pandemia ha afectado de múltiples formas al desarrollo de niños y niñas. Ahora, un estudio publicado en la prestigiosa revista Jama Pediatrics recapitula cómo afecta la enfermedad a los más pequeños y el riesgo real de este colectivo.

“Los niños y niñas parecen experimentar la Covid-19 con menos frecuencia y severidad que los adultos, aunque también pueden enfermarse mucho”, explica Lindsay Thompson, profesora de Pediatría en la Universidad de Florida (EE UU) y coautora de la investigación, junto a Sonja A. Rasmussen. “Hacemos hincapié en mantener las medidas de prevención básicas. Estas recomendaciones funcionan y no pueden ser olvidadas o abandonadas”

Los niños pueden contraer la Covid-19 a través de sus familiares y otros contactos cercanos, como amigos y maestros en la escuela y en actividades deportivas. El trabajo subraya que, a medida que los niños crecen, su riesgo de enfermarse lo suficiente como para ser hospitalizados es mayor, aunque los recién nacidos y los bebés también corren más riesgo.

“El riesgo de muerte en los niños es muy inferior al de los adultos, pero algunos han muerto por este virus”, insisten las autoras. El estudio, realizado en EE UU, muestra cómo los niños y niñas hispanos, negros, indígenas americanos o nativos de Alaska corren un mayor riesgo de padecer la enfermedad grave y de morir

“Las investigaciones han demostrado que los niños con ciertas condiciones subyacentes poseen un mayor riesgo de tener Covid-19 grave. Se trata de quienes padecen obesidad, asma, trastornos neurológicos, enfermedades cardíacas o inmunitarias, entre otras”, afirman Rasmussen y Thomson.

Además, en raras ocasiones los niños y niñas infectados con el SARSCoV-2 desarrollan una condición llamada síndrome inflamatorio multisistémico. Pueden tener este síndrome entre 2 y 4 semanas después de la infección. Algunos no presentan síntomas de covid-19, pero requieren hospitalización y muchos necesitan terapias de apoyo complejas para responder a lo que parece ser una fuerte respuesta del cuerpo a ser infectado”, apuntan.

Chicos: mejor respuesta inmune

Un reciente informe publicado en la revista científica Nature aporta una explicación a esta ventaja evidenciada en la población infantil: el sistema inmunológico de los niños parece estar mejor equipado para eliminar el SARS-CoV-2 que el de los adultos.

“Los niños están muy adaptados, y muy bien equipados para responder, a nuevos virus”, dice Donna Farber, inmunóloga de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Incluso cuando están infectados con el SARS-CoV-2, es más probable que los niños experimenten una versión leve o asintomática.

También abona a la idea de una respuesta distinta al virus entre los niños el hecho de que algunos desarrollan síntomas de COVID-19 y anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2, pero nunca dan positivo para el virus en una prueba estándar de RT-PCR.

Apunta Nature que tres niños menores de diez años de la misma familia desarrollaron anticuerpos contra el SARS-CoV-2, y dos de ellos incluso experimentaron síntomas leves, pero ninguno dio positivo en RT-PCR, a pesar de haber sido examinado 11 veces durante 28 días mientras estaba en contacto con sus padres, que dieron positivo.

Prevención

La forma más eficaz de enfrentar la pandemia es evitar infectarse. Los agentes de salud insisten en que todos los miembros de una familia deben seguir las recomendaciones fundamentales: mantener una distancia mínima de casi dos metros con los demás; sar mascarilla cuando se salga de casa; y lavarse las manos a menudo con agua y jabón durante más de 20 segundos, evitando tocarse los ojos, la nariz y la boca con ellas no lavadas.

De la misma forma, hay que evitar los espacios cerrados con poca ventilación; lugares concurridos con mucha gente cerca; y lugares de contacto cercano, como conversaciones a corta distancia

“La vacuna contra la gripe se recomienda cada año para todos los niños mayores de 6 meses, pero es aún más importante ahora para evitar contraer las dos enfermedades”, indican Rasmussen y Thomson.

Según Thomson, los padres deben permanecer vigilantes en el cuidado de sus hijos a través del distanciamiento social y el uso de mascarillas. “Aunque puede ser fácil volverse complaciente, siempre es importante mantenerse firme con los niños por su seguridad y la de su familia”.

El estudio sugiere que los padres deben equilibrar la obligación de mantener seguros a sus hijos con sus necesidades de aprender y socializar con sus compañeros. “Queremos mantener a las niñas y niños seguros y aprendiendo, al mismo tiempo que se minimizan los riesgos para ellos mismos, sus amigos, los miembros de la familia y las personas vulnerables de la sociedad”, concluyen las autoras

Por tomar como caso testigo a un país en el que la enfermedad atacó con fuerza, vale mirar la evolución entre los niños españoles. Según un informe expuesto en el 53° Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, los casos de niños infectados por el coronavirus en España apenas representaban el 1 % del total en la primera ola. En la segunda ola, ya han superado el 12%, en concordancia con la evolución epidemiológica de distintos países como Estados Unidos, donde llega al 15 por ciento de los casos reportados

Vuelta a clases

Lo que en estos meses de pandemia se ha aprendido acerca del impacto de la enfermedad global en los menores, sugiere la revisión de las decisiones adoptadas en torno a la escolaridad.

En el país no se planea un regreso a la modalidad habitual pero sí un paulatino esquema de reinserción presencial. Las autoridades nacionales anticipan un retorno escalonado, con clases virtuales, pero desde este año también con encuentros presenciales.

Sectores gremiales habían planteado la necesidad de que todos los docentes estén vacunados antes de regresar a las aulas. Pero esto no sería una condición necesaria. Por lo pronto, parece improbable en el mediano plazo, vistas las dificultades que se afrontan para vacunar a los ubicados en la primera línea de riesgos: el personal de salud, los adultos mayores, las fuerzas armadas y de seguridad, y los afectados por enfermedades agravantes.

El sentido común en los cuidados familiares parece la gran herramienta disponible para que los chicos retomen cierta normalidad en sus rutinas, después de un año de encierro

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por Rita Casares y agencia Sinc

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