Martes 1 de diciembre, 2020

CIENCIA | 05-10-2020 13:49

La obesidad aumenta en un 48% el riesgo de morir por coronavirus

Las posibilidades de que una persona obesa pase a una UTI son un 74% más altas. El 36% de los argentinos tienen obesidad, y más del 60%, exceso de kilos.

Desde los primeros meses de la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 los médicos observaron que ciertas condiciones o enfermedades preexistentes aumentan la posibilidad de tener una enfermedad Covid-19 más complicada. En la Argentina ya había un listado que incluía: ser mayor de 60 años, tener diabetes, enfermedades cardiovasculares, respiratorias, insuficiencia renal crónica o ser portador de VIH. Y hace apenas diez días se añadió otro factor de riesgo: la obesidad.

"Por la experiencia observada en otros países y la prevalencia de casos, la evidencia reconoció a la obesidad como un factor asociado a mayor riesgo de contraer la enfermedad y de sufrir evolución desfavorable de la misma", dice el documento publicado en el Boletín Oficial.

La Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo muestra que el 36% de los argentinos mayores de 18 años tienen obesidad, y más del 60% de la población, sobrepeso. La diferencia entre ambas categorías está dada por el Índice de Masa Corporal o IMC, que se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su altura en metros (kg/m²). Las personas con 25 puntos de IMC tienen sobrepeso mientras que aquellas que superen los 30 puntos ya son calificadas como obesas. 

Obesidad.

Aunque docenas de estudios hechos en diversos países mostraban que la obesidad es un factor que complica la evolución de un cuadro de Covid-19, un metaanálisis (es decir, estudio de estudios) muestra que esa influencia es superior a la esperada.

Ser obeso aumenta el riesgo de muerte por el virus pandémico en un 48%, y de ser hospitalizado, en un 113%. Las posibilidades de que una persona obesa pase a una Unidad de Terapia Intensiva (UTI) son un 74% más altas, comparadas con alguien con un peso saludable. 

La investigación fue hecha por el Consejo de Salud de Arabia Saudita junto con la colaboración de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU) y el Banco Mundial, y publicada en la revista especializada Obesity Reviews. Para llegar a tales resultados los expertos reunieron datos de decenas de artículos que recolectaron información sobre 399.000 pacientes de diferentes países del mundo, incluyendo a China, Francia, Italia, Reino Unido y los Estados Unidos.

“Son resultados atemorizantes porque los riesgos para las personas con obesidad son mayores de lo que se pensaba”, resumió Barry Popkin, del departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de North Carolina, cabeza del grupo internacional de científicos. Entre sus resultados también advierte sobre el riesgo de que una vacuna contra el coronavirus no sea tan efectiva en personas obesas, tomando el cuenta que las vacunas contra la influenza o gripe estacional no son tan efectivas entre quienes tienen un índice de masa corporal superior a 30. 

Coronavirus.

Otros ensayos muestran que incluso las personas que solo tienen sobrepeso también están en mayor riesgo de cursar una enfermedad Covid más complicada. En los Estados Unidos, un estudio observacional publicado sin revisión de pares (preprint) muestra que el 77% de casi 17.000 personas internadas con Covid-19 tenían sobrepeso (29%) u obesidad (48%). 

Otro investigación, esta vez realizada en Inglaterra y publicada en Proceedings of Academy of Sciences, indica que más allá de que la tasa de mayor riesgo se da entre personas con un IMC de 35 o más, comienza a aumentar ya cuando una persona entra en la categoría de sobrepeso. "Muchas personas no se dan cuenta de que ya están dentro de ese límite", explica Mark Hamer, del University College de Londres en el paper publicado. 

Kilos de más

¿Qué es lo que hace que la obesidad sea un factor de riesgo tan potente? Una constelación de factores fisiológicos y sociales. Las personas con obesidad suelen tener un sistema inmunitario deteriorado, sufrir inflamación crónica y poseer una propensión a problemas de coagulación de la sangre.

Además, poseen más probabilidades que las de peso normal de tener otras enfermedades que también son factores de riesgo para una Covid-19 severa, como trastornos cardiovasculares, enfermedades que afectan a los pulmones, y diabetes. Además, son propensas a presentar síndrome metabólico, en el que los niveles de azúcar en sangre, los de grasa, o ambos, no son saludables y la presión arterial puede ser alta. 

Un estudio reciente de la Universidad de Tulane (Estados Unidos) de 287 pacientes hospitalizados con Covid-19 encontró que el síndrome metabólico en sí mismo aumentaba sustancialmente el riesgo de tener que ser internado en una UTI, conectado a un respirador, y morir. 

Pandemia.

Causas variadas

Las patologías físicas que hacen que las personas con obesidad sean vulnerables a tener un cuadro severo de Covid-19 comienzan con un problema mecánico: la grasa acumulada en el abdomen empuja hacia arriba el diafragma de manera tal que este músculo (alojado debajo de la cavidad torácica) presiona sobre los pulmones y restrinje el flujo de aire. Este volumen pulmonar reducido conduce al colapso de las vías respiratorias en los lóbulos pulmonares inferiores, lugar al que llega más sangre para la oxigenación.

Como la sangre de los obesos tiende a coagularse más, aumenta el riesgo de que los pequeñísimos vasos de los pulmones se llenen de minicoágulos. Y una de las complicaciones provocadas por el coronavirus es que, a su vez, activa el sistema de coagulación, contribuyendo por su parte a que se formen trombos en los vasos sanguíneos. 

La inmunidad también se debilita en las personas con obesidad, en parte porque las células grasas se infiltran en los órganos donde se producen y almacenan las células inmunitarias, como el bazo, la médula ósea y el timo. Pero además las células inmunes son menos efectivas

Melinda Beck, coatura del metaanálisis publicado en Obesity Reviews, investigó cómo es que los ratones obesos responden al virus de la influenza. Y halló que las células inmunitarias llamadas células T no funcionan bien en caso de obesidad. Producen menos moléculas que ayudan a destruir las células infectadas por virus, y el cuerpo de las células T “de memoria” que quedan después de una infección, esencial para neutralizar futuros ataques de un mismo virus, es más pequeño que aquellos ratones que poseen un peso saludable.

Beck descubrió que las personas con obesidad vacunadas contra la gripe tienen el doble de riesgo de contraer la enfermedad que aquellas sin sobrepeso y que también recibieron la vacuna. Para la investigadora, esos resultados implican que los ensayos clínicos de las vacunas anticovid deberían incluir a personas con obesidad, para verificar cómo funcionan en esos casos.

El problema de la inflamación crónica presente entre las personas obesas también influye en la evolución de un cuadro de Covid-19. Las células grasas secretan diversos mensajeros químicos que desencadenan la inflamación (citoquinas), lo cual puede agravar la  tormenta o actividad descontrolada de citoquinas que caracteriza a la Covid-19 en su etapa más severa. 

A esto se suma la estigmatización: las personas obesas tienden a ir menos al médico. Por eso, mayor prevención es fundamental: utilizar barbijos que cubran nariz, boca, mentón; mantener la distancia física de dos metros; evitar en lo posible los lugares cerrados con poca ventilación y muchas personas; higienizarse las manos con frecuencia, son más importantes que nunca.

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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