Lunes 26 de julio, 2021

COSTUMBRES | 28-05-2020 12:06

Alessandra Rampolla y las claves del sexo sin contacto

La sexóloga más famosa explica las nuevas reglas del erotismo sin riesgos. Autoplacer, inhibiciones y sexting seguro.

Que no haya contacto físico entre dos, no significa que no circule la pasión. No tener compañera o compañero sexual tampoco implica resignarse a no gozar del sexo. Para entrar en éxtasis hay que cambiar el chip mental y tener voluntad. Esas parecen ser las conclusiones al hablar con Alessandra Rampolla. Si hay algo inesperado al escucharla es que aconseja que las parejas no se toquen ni copulen. En realidad, lo suyo es una sugerencia en medio de la pandemia y a efectos de la poca información científica que aún hay sobre el Covid-19. La sexóloga prefiere alentar que entre dos que están bajo un mismo techo circulen los ratones pero no los fluidos corporales. “Es un virus nuevo y el nivel de contagio exponencial es tremendo. Y si bien todavía no se sabe si se contagia por vía sexual, acabo de leer que científicos chinos encontraron covid-19 en semen. Y lo que sí ya está clarísimo es que se transmite por mucosidad y saliva. Es difícil tener intimidad sexual sin besos y todavía más con gente a la que uno ama y en un momento de tanto estrés”, afirma.

Desde el principio de la cuarentena, el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la UBA viene haciendo encuestas y en la última, del 11 de mayo, advierte sobre el “significativo impacto psicológico sobre la salud mental de la población” que conllevan la pandemia y el aislamiento social. Cuando los 3181 encuestados tuvieron que calificar la intensidad de las emociones que experimentan durante el confinamiento, el 60% dijo que sentía entre mucha y bastante preocupación; el 58%, entre mucha y bastante incertidumbre y el 46%, entre mucha y bastante ansiedad. La libido es la primera resentida al convivir con esa carga emocional negativa. “Como lo he dicho siempre, el estrés y la ansiedad son el enemigo número uno de la pulsión sexual humana”, explica Rampolla. La otra gran cuestión es que el Covid-19 transforma a las personas en potenciales amenazas mutuas e imposibilita tocar y ser tocado. “Eso es tremendo porque el ser humano necesita del contacto y cuando no se puede tener, es muy angustiante”.

A mano. A mediados de abril, el Ministerio de Salud alentó a la población a practicar sexo virtual y la masturbación. Rampolla venía promoviendo esa conveniencia desde el principio como alternativa para canalizar el erotismo. “La recomendación oficial le da un aval importantísimo, es como la palabra de un padre que da permiso. A su vez, expande la definición del sexo. Sexo no es solamente penetración, pene, vagina –en un contexto heterosexual tan instalado en nuestra cultura-, sino un montón de otras cosas. Incluye por supuesto la masturbación, que es la línea inicial de conocimiento sexual para la mayoría de los seres humanos y que debería ser la principal que se mantiene toda la vida porque es la conexión con uno mismo”, afirma. Para quien esté conviviendo con una pareja, Rampolla sugiere masturbarse de a dos, cada quien en una esquina de la habitación. “Pocas personas comparten y se muestran en ese estado de intimidad, incluso frente a la pareja de veinte años. Ahí efectivamente estás entregando tu intimidad y te estás erotizando porque hay un juego de voyerismo y exhibicionismo. Eso vincula a la pareja, lo esté haciendo a dos metros o a través de una cámara o en una llamadita telefónica”.

La sexóloga hace hincapié en que el sexo es siempre una experiencia individual, porque cada uno siente lo que siente y no puede experimentar lo que le pasa a la otra persona, aun cuando estén en la misma cama. “Dejando de lado la conectividad y afectividad con otro ser humano, que es justamente lo que estamos intentando pausar por un momento, la experiencia orgásmica tiene una serie de beneficios a nivel fisiológico que son importantes y tienen que ver con nuestra salud, como ayudar a conciliar el sueño, tener efectos antihistamínicos y analgésicos y la liberación de dopamina, oxitocina, serotonina e inmunoglobulina A. Es por eso que el Ministerio de Salud da una alternativa para manejarse y beneficiar al orgasmo. El problema está en que para llegar a tener esa experiencia orgásmica hace falta un contexto en donde tu cabeza te permita conectar con eso. Así es que en estos días la mayor parte de las personas está teniendo problemas”.

ReSEXliencia. La teoría de Rampolla es que el confinamiento se presenta como una invitación a bucear en la imaginación. Es fácil excitarse en el juego físico y erótico con otra persona, pero por eso mismo es que se empieza a dejar de lado al principal órgano sexual, el cerebro. “El retirar la parte física, te obliga a tener que pensar en otras maneras de vincularte que se relacionan más con un enganche desde lo psicológico”, explica. Entonces esto podría ser una vuelta de tuerca al erotismo y a que el vínculo se genere desde la activación del imaginario. “La imaginación es el sexto sentido del ser humano porque arma todo un contexto. Entonces, creo que la reactivación del deseo es todo un tema y que somos cada uno responsables de nuestro deseo, de cuidarlo y alimentarlo, porque no es cosa de decir: 'Ya que no está esto que me lo prende fácil, no hago nada'. Ser proactivos con la reactivación del deseo es un punto súper importante porque podemos tener pensamientos que nos prendan o que nos apaguen”, sostiene Rampolla. La experiencia sexual requiere de imaginación y también de voluntad, como a quien le cuesta hacer actividad física y debe obligarse a calzarse las zapatillas y después de hacer gimnasia se siente mucho mejor. “El erotismo florece desde la tensión entre la excitación y la inhibición y se manifiesta en cosas que decimos y que hacemos, entonces influye cómo actuamos y cómo pensamos. Tiene que haber una decisión –más en un momento de tanta negatividad- de volver a enfocar la mente y ser proactivos en el contexto erótico porque el deseo sexual surge de nuestros pensamientos. Es 'pienso y luego deseo'. No existe un deseo sexual si no existe un pensamiento previo que ponga el contexto para que el cuerpo responda”.

Suena casi a prescripción médica: masturbarse, además de una buena alimentación, hacer actividad física y tener menos exposición a la información. Rampolla corrige: no es una obligación más dentro de la cuarentena pero sí una gran herramienta para sentirse mejor, gratuita –algo fundamental en una crisis económica-, y para la que no hace falta compañía. Su hipótesis es que el confinamiento puede terminar siendo una posibilidad para reenfocar la definición del sexo y enriquecer los recursos. “Ojalá podamos aprender cosas que nos sirvan a futuro. Porque dentro de eso puede estar la expansión de cómo miramos nuestra sexualidad, cómo nos vinculamos eróticamente, ver que se puede ser más creativos y, tal vez, conocer un poco más de la persona antes de entregarse físicamente; así como también que al sexo hay que sacarle provecho para la salud. Una vez que pase la cuarentena, si hemos aprendido eso y lo rescatamos, abriremos un montón el repertorio de fantasías, de juegos y de vincularidad”.

Herramientas para el placer

-Alessandra Rampolla recomienda ver cine erótico, y dentro de este género, las películas de Erika Lust. También echar mano de la literatura erótica.

-Hacer sexting y videollamadas, con pareja estables o transitorias, pero tomando todos los recaudos del caso. Básicamente, no mostrar el rostro y convenir de antemano la destrucción del material.

-Recurrir a las llamadas hot, un espacio más íntimo, donde no circulan imágenes, pero que implica verbalizar las fantasías y describir los deseos.

 

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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