Viernes 9 de diciembre, 2022

COSTUMBRES | 19-10-2022 08:24

Quiet quitting: la pandemia potenció "hacer la plancha" en el trabajo

Hacer solo lo indispensable, consecuencia del homeoffice, salarios bajos y personal descontento. Por qué produce infelicidad.

Fernando tiene 34 años y hace ocho que trabaja en una empresa agrícola. Comenzó en un puesto junior y fue escalando posiciones, hasta que se estancó. Bajo la órbita de un jefe con el que no se llevaba bien y que jamás estaba de acuerdo con sus propuestas, llevaba un año pensando en renunciar hasta que llegó la pandemia.

Con un mercado laboral golpeado y sin saber muy bien qué posibilidades de conseguir otro empleo tendría, resolvió dedicarse a cumplir lo mínimo indispensable en su rol y dejar de angustiarse por la situación. Sin saberlo, estaba comenzando a hacer “quiet quitting”, un fenómeno que se aceleró en Estados Unidos en 2020 pero que existió desde siempre y que aquí podría traducirse como “renuncia silenciosa”. Un estado en el que Fernando sigue inmerso, en un círculo vicioso de apatía y resignación.

El quiebre

Según una encuesta de Gallup de 2022, al menos el 50% de la fuerza de trabajo de Estados Unidos son “quiet quitters”. La proporción de empleados más comprometidos con su trabajo ronda apenas el 32%. De acuerdo con la consultora, el gran descenso en el grado de compromiso comenzó en la segunda mitad de 2021, a la par de una escalada en las renuncias. Entre las razones esbozadas para esta ausencia de interés se cuentan la falta de oportunidades para aprender y crecer, la no conexión con el propósito de la empresa, el sentirse descuidados o el mal vínculo entre empleados o con los jefes.

Pintores

Está claro que ninguno de estos argumentos es nuevo. Y de hecho, la idea de “hacer la plancha” en un empleo es tan antigua como el trabajo mismo. ¿Pero por qué ahora este crecimiento? El mayor disparador parece haber sido la pandemia, un momento de incertidumbre y crisis que llevó a muchos a replantearse sus decisiones de vida y a considerar que esta debía ser más que simplemente trabajar. Sobre todo luego de haber conseguido cierta flexibilidad de la mano del “home office”, en la que hoy se retrocede a medida que las compañías buscan volver a la presencialidad.

A la vez, la llegada al universo laboral de los “centennials”, más enfocados en el disfrute y desapegados del mandato de ser siempre productivos, incentivó el alza de esta práctica. Según Gallup, el grupo etario donde más creció esta tendencia fue en los menores de 35. De su mano también aumentó la visibilidad del tema en redes sociales, con TikTok a la cabeza, que esparció el concepto como pólvora.

Aunque quizás haya que mirar más allá de Estados Unidos: se dice que todo comenzó en China, cuando el hoy censurado hashtag #tangping, expresión china para nuestro “hacer la plancha”, fue usado en protestas contra la cultura de las largas horas de trabajo.

La versión local

Por supuesto, Argentina no es la excepción. Aquí también hace tiempo que son muchos los que se dedican a hacer solo lo mínimo indispensable y asimismo, el hábito creció exponencialmente de la pandemia en adelante. Eso sí, esto no debería confundirse con la actitud del “ñoqui”, aquel que cobra pero no trabaja y, de ahí su nombre, aparece los 29 a llevarse el sueldo.

“El ‘quiet quitting’ existió siempre, lo que pasa es que ahora somos mucho más conscientes al preguntarnos si lo que estamos haciendo nos está dando lo que queremos”, apunta Leo Piccioli, economista, ex CEO y experto en liderazgo y cambio tecnológico. En su visión, las personas trabajamos por las tres D: dinero, desarrollo y diversión. “Y cuando esas tres D no suman lo que queremos que sumen, bajamos los brazos, hacemos la plancha, nos vamos sin irnos”, ilustra.

Trabajo

Desde el lado de las empresas, esto suele enojar bastante y muchas veces termina en despido. Pero también se da lo contrario: intentar resolver el conflicto aumentando el sueldo, pensando que eso es lo que está buscando el empleado. “Y es un remedio temporario, porque no está atacando el problema de fondo, que es que el trabajo no está alineado con el largo plazo de la persona”, sostiene Piccioli.

¿Qué deben hacer las compañías entonces? “Mi consejo siempre es concentrar la nómina, tener gente que dé más valor y que esté mejor paga. Duele en el corto plazo, pero la empresa, los líderes y las personas van a estar más contentos”, opina el especialista.

En busca del equilibrio

La “renuncia silenciosa” en el trabajo en general proviene de la frustración y la resignación. Y aunque puede parecer una práctica muy cómoda, tiene incidencias profundas en las emociones y la salud mental. “Según la psicología laboral, el empleado se encuentra en un buen clima cuando entiende que lo que gana está de acuerdo con lo que percibe que corresponde a su trabajo y esfuerzo. Y cuando esto no sucede, se generan dos situaciones: estrés crónico y burnout”, explica Silvana Weckesser, psicóloga.

A la vez, el mal clima laboral implica un vínculo conflictivo no solo con el propio jefe, sino además con los compañeros, que no están haciendo “quiet quitting” y tal vez por eso trabajando más de lo que deberían para cubrir esa ausencia de quien lo hace. Según la experta, todo esto puede reflejarse incluso en afecciones físicas como hipertensión, exceso de peso e insomnio.

Pintores

El consejo, entonces, es pensar qué nos pasa con ese trabajo que estamos desempeñando. Si realmente nos gusta o no, o si solo lo estamos haciendo por dinero. “Hay muchas personas que no están dispuestas a revisar esto o investigar si en el mercado laboral hay otra posibilidad que les guste más”, explica Weckesser.

Otros expertos también apuntan a la posibilidad de marcar límites sanos en el trabajo, pero no por eso dejar de desempeñarse poniendo valor en la tarea. Así, por ejemplo, “quiet quitting” también puede ser quitar la aplicación de mail en el teléfono, no llevar trabajo a casa o no trabajar horas extra, ni dentro ni fuera de la oficina. “Esta búsqueda de más espacio para la vida fuera de lo laboral se ve sobre todo en los millennials. El verticalismo del ‘tenés que cumplir y tener un empleo’ se ve mucho menos. Hoy somos más conscientes de la necesidad de vivir más allá del trabajo”, sintetiza la psicóloga.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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