lunes, febrero 24, 2020

CULTURA | 01-02-2020 11:54

Adiós CCK. Vuelve el Centro Cultural Kirchner

La institución cultural recupera su nombre completo e inicia su nueva programación. Los vaivenes de un edificio simbólico.

Durante la gestión de Hernán Lombardi al frente del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, el Centro Cultural Kirchner quedó en su área de competencias, desplazado de la órbita de intereses del Ministerio de Cultura. Flamante, casi recién estrenada la obra de reciclaje del ex Palacio de Correos (fue inaugurado en mayo de 2015), le tocó a la administración de Lombardi dotarlo de una programación lo suficientemente extensa como para nutrir sus más de 100.000 metros cuadrados.

Qué hacer con el nombre del Centro fue una de las batallas culturales libradas por el nuevo equipo a cargo del lugar, como así también fue tema de debate qué hacer con las tres placas del hall de entrada de 8 metros de altura que señalaban, entre otras cosas, el nombre de las autoridades en el momento de la inauguración. Con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la Ministra de Cultura, Teresa Parodi; no había problemas, pero en uno de los paños de mármol figuraban también los nombres de Julio De Vido, ministro de Planificación hasta fines de 2015 y a punto de ser procesado y el de José Francisco López, el “hombre de los bolsos” que durante el gobierno de Cristina Kirchner fuera Secretario de Obras Públicas.

Según explicó en un posteo de Facebook Lombardi en ese tiempo, “nosotros pensamos que los símbolos y los testimonios de una etapa superada de nuestra historia deben preservarse para que sirvan a la memoria y alimenten la comprensión crítica de aquello que ha quedado atrás”. Con estas palabras justificaba su decisión de dejar las placas en su lugar pero acordonadas y con una inscripción que rezaba: "Placas originales instaladas durante la gestión de Cristina Kirchner". Una forma elegante de decir “esto es historia, quedó en el pasado”.

Con respecto al nombre, la idea era que se usara la sigla CCK exclusivamente, hasta borrar de la memoria de los argentinos el nombre completo al que aludían las iniciales. Al igual que con las placas, cambiar el nombre del centro aunque deseable, no parecía viable. La gente seguiría denominándolo con su nombre original y el gesto más bien se leería como una operación inútil.

La realidad es que allí estaba uno de los edificios más bellos de país, reciclado con gusto exquisito por el estudio del arquitecto Enrique Bares y casi desconocido para el gran público. Esto daba una excelente oportunidad para empezar casi de cero y lucirse con una programación de lujo.

Actualidad. Hoy, cuatro años después, el Centro Cultural Kirchner vuelve a sus mandos políticos originales y recupera su nombre completo, el que ya figura en las comunicaciones y papelería oficiales. De nuevo en la órbita del Ministerio de Cultura, sus autoridades actuales son Verónica Fiorito (ex jefa de gabinete de Teresa Parodi) y Martín Bonavetti (ex director de la TV pública).

Todavía en etapa de transición, el primer fin de semana de febrero presentó los primeros pasos de su programación: una serie de espectáculos en homenaje a María Elena Walsh en el 90 aniversario de su nacimiento y visitas guiadas a los hitos históricos del edificio: la sala Eva Perón (despacho de la ex primera dama cerrado desde 2016), la Sala de Honor y el Salón de los Escudos.

La sorpresa fue el lleno total del viernes 31 en la exhibición del documental “Vuele con Aerocene Pacha”. La película refleja el primer vuelo de un globo creado por el artista Tomás Saraceno, en las Salinas Grandes de Jujuy. Lo peculiar del proyecto es que forma parte de una acción global de la banda de pop coreana BTS. Esta banda, la más convocante del mundo entre los adolescentes, tiene la propuesta de conectar artistas y lugares del planeta a partir de acciones que respeten el medio ambiente.

El proyecto de Saraceno, uno de los creadores argentinos con mayor proyección mundial, tenía como objetivo no sólo demostrar que se puede volar sin producir huella de carbono, sino también colaborar con la población de Salinas Grandes, amenazada por la extracción implacable de litio. Pero estas no fueron las causas de la concentración de publico en el CCK, sino el sólo nombre de la banda coreana BTS, capaz de convocar multitudes en el mundo.

El alto nivel artístico de esta presentación puede ser un buen augurio, en materia de arte, de lo que será el resto de la programación por venir.

Por lo pronto, quienes vayan al Centro Cultural Kirchner por estos días o consulten su página web notarán otro cambio interesante. La gran sala sinfónica, orgullo argentino, denominada familiarmente hasta ahora “La balleza azul”,a partir de este momento se llama “Auditorio nacional”. Así lo indican, ante la duda de los asistentes, los empleados de la institución, acompañando las indicaciones con sonrisa cómplice.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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