lunes, febrero 24, 2020

CULTURA | 06-02-2020 17:10

Cristian Alarcón: "Hago periodismo para las feministas, les no binarios, les Dyzhy"

El periodista, creador de “Anfibia”, dialogó con NOTICIAS durante sus vacaciones en Pinamar. Medios en crisis y los peligros del "trauma progre". Su historia familiar.

La risa de los Alarcón es potente. No todos tienen el mismo tono de voz y mucho menos la misma personalidad, pero si las carcajadas se ordenaran como libros en una biblioteca seguro que las de esta familia estarían ubicadas en el mismo estante. La risotada de ellos es larga, a boca abierta, desinhibida y se sobrepone a lo que sea que esté pasando. El resto del cuerpo también participa: los ojos se mueven buscando cómplices y el torso gira a la par para acompañar ese rastreo casi detectivesco. En una larga mesa, sobre el patio de una casona oculta en las afueras de Pinamar, los Alarcón ponen en práctica esa gran destreza que comparten y se reparten cariño, un delicioso asado y vino blanco, bebida que para el periodista confirma que en esa noche y en las que vendrán todavía habrá sangre de exiliado chileno en sus venas.

Esa “burbuja idílica”, según define Cristian a la semana de vacaciones que compartió junto a sus hermanos, su madre, padre, hijo y novia, más alguna visita ocasional, se enfrenta a varias realidades: a la vorágine de la vida del escritor que comanda la revista “Anfibia”, “Cosecha Roja”, que está preparando dos nuevos libros, a punto de presentar las traducciones al inglés y al francés de su clásico “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”, más la maestría de periodismo narrativo que codirige en la Universidad de San Martín, entre otras tareas que lo mantienen “en acción”, pero también contrasta con su propia biografía y con la de la familia. Es que todos comparten un episodio traumático que se remonta a mediados de los setenta en la Patagonia, donde debieron refugiarse para escapar del terror pinochetista. Por esa época, en la que Cristian empezaba a desarrollar su identidad de “niño gay”, sus padres sucumbieron a las reglas de aquel tiempo y decidieron someterlo a ocho sesiones de inoculación de testosterona, para “masculinizarlo”. Hacerlo macho, según los códigos del momento, una experiencia tan turbulenta que el periodista, que durante años se le animó a comisarios corruptos y a narcotraficantes sin escrúpulos para sus investigaciones, la tuvo guardada bajo llave en algún rincón oculto de su consciencia durante más de cuatro décadas. Sólo a fines del 2019, luego de 22 años de terapia y de varias experiencias de “autoconocimiento”, Alarcón logró destrabar el evento y volcarlo en “Cuerpo”, el primer libro que sacó “Anfibia” a fines del 2019. “Es tan fuerte el peso de ese recuerdo que es una información que ni siquiera hoy puedo situar claramente en qué momento la tuve ya consciente como adulto. Recién cuando tuve que escribir el prólogo de 'Cuerpo' me salió esa escena, que finalmente convertimos en un poema. En términos de lo que produce a nivel familiar, ellos todavía no saben que va a ocurrir, pero va a haber una performance que voy a encarar sólo, con la idea de estrenarla el año que viene, dirigida por Lorena Vega, basada en mi propia historia como un niño gay intervenido médicamente para torcer su camino y su identidad.

Noticias: Fue la primera vez que lo contó. ¿Sus padres lo leyeron?

Cristian Alarcón: No.

Noticias: ¿No saben que se publicó?

Alarcón: No. Todo a su tiempo. Mis padres son sujetos brillantes, que se tuvieron que exiliar muy jóvenes, y mi padre es un inventor genial -creó el primer flujo de petróleo que diferenciaba al petróleo del agua en los ochenta-, algo que le permitió sostener una bonanza económica que me dio el privilegio de estudiar y de tener un acceso a la cultura que era muy difícil en el sur. Entonces yo experimento con ellos un profundo agradecimiento, y no tengo miedo de lo que pase porque emerge ahora una verdad que ya no es una verdad para encerrar a los capos del escuadrón de la muerte o para desarmar la trama de las mafias peruanas del narcotráfico de Buenos Aires, sino que es un verdad que proviene de mí mismo y la verdad es que tiene una cualidad de lo maravilloso, en el sentido de que ilumina y que no pude hacer más que eso. Posibilitará conversaciones, habrá modos en que digan lo que tengan que decir, pero yo tampoco les exijo una respuesta. Si hicieron lo que hicieron fue porque estaban condicionados por la época y lo que hayan hecho, así haya sido un gran error y sumamente violento, evidentemente e increíblemente fue hecho desde el amor.

Noticias: ¿Los perdonó?

Alarcón: Sí. Hace tiempo que perdoné todo. (Es el atardecer del día siguiente al asado, en la parrilla no quedan ni las brasas, y su padre se pasea por el patio con una lata de cerveza en la mano. También anda por ahí Pablo, el hijo adolescente que el periodista adoptó hace ocho años y que hoy lleva el apellido chileno. El fotógrafo de NOTICIAS mueve un banco, lo acerca a la laguna que aparece donde termina el pasto, y le pide a las tres generaciones que se sienten. Los Alarcón cumplen la orden. Y se ríen).

Papel. Alarcón cuenta que sigue creyendo en el periodismo a la vieja usanza. Dice que para él, que sólo vivió de esto en su medio siglo de vida, la profesión significa incomodar, molestar al poder, pero también, marear a sus propias audiencias. “El periodismo de 'Anfibia' está para alimentar al lector crítico, a las pibas feministas, a los pibes no binarios. Hago periodismo para 'les Dyzhy'”, dice, en referencia a Estanislao, el hijo de Alberto Fernández.

Noticias: ¿Por qué “les Dyzhy”?

Alarcón: Me refiero a las mentes y sensibilidades capaces de reírse de sí mismas, de criticar y de no perder un nivel de espontaneidad sana.

Noticias: ¿Estanislao tiene esas condiciones?

Alarcón: Emerge como un símbolo interesante. No hemos logrado construir un perfil de él porque no ha aceptado una entrevista. Pero “Anfibia” debe publicar urgentemente un perfil de él porque “Anfibia” busca a esos lectores.

Noticias: En cuanto a incomodar al lector, ¿no teme cruzar una línea y hacer que lo abandonen, o pasar el límite de lo políticamente correcto?

Alarcón: El trauma progre bordea al conservadurismo y cristaliza un sólo modo de analizar situaciones complejas. Es paradójico porque los sectores progresistas se suponen que deberían ser los que impulsan las transformaciones, y paradójicamente el querer sentir un confort ideal en términos de querer convivir con otros que comparten un modo de ver el mundo se construye como un dogma. Queremos que las cosas nos cierren por todos lados, aún en las relaciones interpersonales. Lo que no nos aguantamos no es la grieta, son las fisuras, los dobleces, las contradicciones.

Noticias: ¿Qué sería el “trauma progre”?

Alarcón: Ideas en boga que se transforman en verdades absolutas. Hay una especie de rictus de extrema seriedad que tiene que ver con una visión de la cultura que le teme a lo diferente, aunque su identidad oficialmente esté construida sobre la diferencia. El mundo gay, que a nivel global muta a conservador, es un ejemplo perfecto. Pareja estable con hijos adoptivos rubios y un modo de consumo estandarizado, que en su necesidad de marcar la cancha primero tienen una postura masculina, y así quedan excluidas de la cultura gay las lesbianas, por ejemplo. Así alimentan una escena de varones de clase media o alta capaces de imitar lo que el sistema cultural global indica que es el deber ser de lo gay. Hay que introducir el concepto de clase a las cuestiones de género, como al movimiento feminista. Si no quedan al borde del colapso.

Noticias: ¿Por qué?

Alarcón: Porque se puede convertir en un movimiento conservador, como el del feminismo más extremo que planteó que al Encuentro Nacional de Mujeres no se pueden sumar las mujeres trans, y que la condición sine qua non debe ser tener vulva.

Noticias: ¿En el periodismo como impacta este debate?

Alarcón: Lo riesgoso es un periodismo progresista actual, que se limita a la opinión, sin que la información ocupe el lugar central.

Noticias: Es más barato hacer un editorial que investigar.

Alarcón: Es preocupante que los mejores periodistas estén siendo rentados por los grandes medios para opinar y no para investigar. El modelo de negocios del periodismo está en una crisis que no encuentra salida, en donde el acontecimiento se diluyó porque ya no es el objeto por el que disputamos los periodistas. Uno de los efectos impensados de la democratización que produce la cultura digital es que se diluye la posesión del acontecimiento, ya no se sabe quien produjo la noticia. Eso explica de algún modo que todo lo que venga después sea opinión.

Noticias: ¿Y en el futuro?

Alarcón: Los medios ya no van a ser corporaciones. Quizás estemos ante una transición que nos va a llevar a una disolución de un sistema de medios tal como lo conocemos. No sé en qué van a convertirse modelos como Clarín o La Nación en una década. Ahí está el desafío que a mí me maravilla.

Noticias: E innovó con “Cuerpo”, lo más viejo en términos periodísticos, que es la gráfica, un libro.

Alarcón: Es que la creencia de que nos va a salvar la tecnología es falsa. La tecnología es nuestra gran posibilidad y nuestro límite. Si asumimos esto nos quedamos sin la posibilidad de torcerle el brazo a la inteligencia artificial con periodismo.


 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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