Lunes 26 de octubre, 2020

CULTURA | 17-09-2020 18:20

Apropiación cultural: la nueva falta contra la corrección política

Las celebridades empezaron a ser condenadas por utilizar peinados y vestimentas que corresponden a la tradición de otras etnias. ¿Qué quiere decir realmente “apropiación cultural”?

En su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, el escritor norteamericano Philp K. Dick imaginó a los seres humanos profundamente intervenidos por la tecnología. En aquel universo, una de las condiciones básicas de la vida era soportar que violaran la propia identidad. Las redes sociales parecen enlazar aquella ficción con la realidad a través de un concepto que es “trending topic” por estos días: “apropiación cultural”.

“La apropiación cultural es la utilización de elementos propios de una cultura minoritaria por parte de otra, que es dominante y se encarga de borrar las huellas de sus significados originales; esto puede ser entendido como una falta de respeto al origen y simbología de una cultura profanada por otra”, explica Gisele Kleidermacher, doctora en Ciencias Sociales y miembro del Grupo de Estudios Afro Latinoamericanos (GEALA).

Este concepto -acuñado en los años setenta por el sociólogo norteamericano George Lipsitz- comenzó a circular en redes sociales para condenar a celebridades, marcas de moda y cualquier emprendimiento industrial por el “mal uso” de elementos de alguna cultura ajena a la propia.

En el plano internacional, los ejemplos recientes abundan. Desde criticas a estrellas como Katy Perry (35) por el uso de un huipil” -vestido sin mangas con bordados típicos de los pueblos originarios mexicanos- hasta señalamientos a Kim Kardashian por su supuesta apropiación de contenidos de la cultura japonesa, al patentar su marca de ropa con el nombre “Kimono”.

 

Apropiación cultural

 

Lo mismo ocurrió en septiembre del año pasado, cuando Johnny Depp (57) realizó una campaña para Dior en la promoción del perfume “Sauvage”. En ella se lo veía bailando una danza indígena, con atuendos típicos de los nativos americanos. La campaña fue acusada por miles de usuarios de “racista”. La Red Ambiental Indígena Dallas Goldtooth la calificó como “deplorable” y la marca tuvo que darla de baja y pedir disculpas públicas.


Razones

“El término apropiación cultural es interesante para utilizarlo en ciertos sentidos; el problema de las redes sociales es que los usuarios no se ponen a evaluar los hechos. Quieren llegar a un juicio rápidamente. Eso parece ser lo único importante: poner conceptos al servicio de escupir veneno”, explica Diego Singer, máster en Estudios Interdisciplinarios de la Subjetividad en la UBA.

Lo que parecía una simple advertencia, en redes fue tomando fuerza y terminó convertido en acusación masiva en la vida real.

El Museo Pitt Rivers de Oxford, por ejemplo, anunció que retiraba de su exposición permanente objetos que, según su comunicado oficial, “refuerzan el pensamiento racista y estereotipado”, como las “shuar tsantas”, o cabezas humanas reducidas por aborígenes sudamericanos.

En el ámbito del deporte, varios equipos de fútbol americano como Kansas City y Atlanta Braves, prohibieron la entrada a sus estadios de aficionados que usen penachos indios o se pinten la cara, en un intento de evitar la apropiación de una cultura ajena.

Sin embargo, el término tiene sus detractores y hay quienes lo tildan de racista “per se”.

“La apropiación cultural es lo que el crítico cultural Robert Huges llamó 'separatismo cultural': una desastrosa óptica basada en la noción de la pureza, enemiga máxima de la cultura, que es por naturaleza mestiza”, asegura Juan Soto Ivars, escritor español, autor del ensayo “Arden las redes: la poscensura y el nuevo mundo virtual” (Debate, 2017). 

El último caso conocido es el de Adele. En el marco de la celebración del Carnaval de Notting Hill, la cantante británica subió una foto a su cuenta de Instagram disfrazada con una bikini con los colores de la bandera de Jamaica y un peinado de nudos bantú, característico de las mujeres africanas. Con más de 5 millones de likes, la imágen fue muy criticada por usuarios que la acusaron de tomar elementos ajenos a su “cultura de origen”.

 

Apropiación cultural

 

“Si el 2020 ya no puede ser un año más raro, aquí tenemos a Adele con sus nudos bantú y una apropiación cultural que nadie le ha pedido”, denunció un usuario en Twitter. Los comentarios entre fanáticos que defendieron a la cantante y “haters” transformó en trending topic a la cantante, por encima del carnaval.

La defensa

“El privilegio blanco es tan grande que un blanco se puede apropiar de estos discursos en un contexto de dominación y expropiación sobre esas poblaciones; la resistencia cultural termina siendo dominada por personajes blancos que tienen el privilegio de poder apropiarse de ella”, comenta Laura Efron, doctora en Estudios Africanos por la University of Cape Town, en Sudáfrica.

Laura cuenta que ella misma vivió un caso de apropiación cultural en redes y tuvo que salir a explicarlo. “Mi marido es de Zimbabwe y tenemos una tienda en Instagram de artesanías y diseños africanos. Un usuario nos atacó, pidiéndonos que dejemos de robar cultura ajena y tuvimos que explicarle. Por suerte todo terminó bien”, recuerda.

Esta situación también se ha planteado en nuestro país. El más conocido es el caso de la cantante y actriz Ángela Torres (22) que en junio del año pasado fue condenada por subir una foto con un peinado de trenzas afro. “Salí de tu privilegio de mujer blanca y sacate esas trenzas que te estás apropiando de otra cultura”, fue uno de los tantos comentarios de odio que recibió, entre otros que la tildaban de “opresora” y “racista”.

Soto Ivars sostiene que este término no se aplica de manera correcta porque “entiende por robo lo que ha sido siempre, influencia, osmosis y préstamo: existe una apropiación lucrativa de elementos de culturas marginales para la industria, pero insisto en que esto forma parte del funcionamiento de la cultura, que sería ingenuo separar de los procesos imperiales. La pureza es una condición neurótica”, resume.

Diferentes industrias de todo el mundo se ven afectadas por el término. La multinacional alimenticia Kellogg´s fue acusada en México de apropiación cultural debido al lanzamiento de una nueva línea de cereales de “Pan de muerto”, un postre típico del Día de los Muertos que se remonta a las épocas de la Conquista. A pesar de las quejas de miles de usuarios, la compañía no presentó ningún descargo al respecto. 

 

Apropiación cultural

 

“No soy un purista de las culturas; una apropiación cultural es adecuada en cuanto no constituya un despojo -argumenta Jesús Becerra Villegas, doctor en Ciencias de la Educación de la Universidad Iberoamericana del Noroeste en Tijuana-. Aquí mismo en México, donde veo yo a una mujer portando algún atuendo típico de otra región entiendo que se trata de una persona que gusta de él aun si se le escapan significados. Que ese mismo objeto sea llevado con gusto y dignidad por una persona en otro país no lo hace menos valioso; en todo caso, lo eleva”.

Volviendo al principio, decía Philip Dick: "La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar su significado controlarás a la gente que debe usarlas". Tal vez en este mundo hiperconectado tener en cuenta este valor aumente la capacidad de pensar y facilite el intercambio, en lugar de promover las acusasiones veloces, con el único objetivo de lastimar.

 

*Integrante del Equipo de Investigación de Perfil Educación.

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por Mariano Cervini*

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