CULTURA | 27-10-2020 10:21

Jon Lee Anderson: “Trump marcó un antes y un después en el periodismo”

El prestigioso periodista dialogó con NOTICIAS sobre populismo y redes sociales y por qué hay que rescatar el valor fundamental de los medios para la democracia.

Jon Lee Anderson es uno de los periodistas norteamericanos más reconocidos fuera de su país, porque su labor, a lo largo de los años, fue cubrir conflictos, revoluciones y contiendas políticas en los puntos más diversos del mundo. Latinoamérica es su territorio preferido y sus perfiles de los principales líderes de la región, desde Fidel Castro hasta Hugo Chávez, son textos famosos, excelentes ejemplos de lo que puede comunicar la escritura periodística, cuando se combina con el poder de observación y el talento literario. Entre sus libros se destacan una notable biografía del Che Guevara, texto de consulta obligada cuando se trata de investigar la figura del líder argentino, pero también “Guerrillas”, “El dictador, los demonios y otras crónicas” y “Crónica de un país que ya no existe”, sobre la violencia y la desigualdad social que cruzan el planeta.

Quien quiera leerlo hoy, puede seguir sus columnas en The New Yorker, medio en el que escribe regularmente, o en cualquiera de los otros diarios del mundo en los que publica sus artículos.

La semana pasada partició en Filba (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) con un taller dedicado al oficio periodístico. Fue entonces cuando dialogó con NOTICIAS sobre algunos de los temas del momento: la pandemia, las elecciones en los Estados Unidos y las reglas del periodismo de hoy. Estos fueron los principales momentos de la charla.

NOTICIAS: Usted ha escrito artículos sobre realidades muy distantes de la norteamericana. ¿Cómo empieza a trabajar un artículo en un país que no conoce?

Jon Lee Anderson: Depende. América Latina me es bastante familiar aunque, por supuesto, hay países y situaciones que desconozco. Uno siempre llega de primerizo. E intento que sea así, para no volverme cínico o aburrido con la rutina, aunque sea un país que sienta que conozco. Intento conservar la posibilidad de sorprenderme. Tener presente siempre que no lo sé todo y que a veces los lugares y las personas mutan. Trato de ponerme al día respecto del país al que voy a ir, leyendo sobre ese lugar. Si tengo algún amigo o amiga que estén ahí y cuya opinión respeto, pido que me pongan al tanto. De vez en cuando recurro a la ficción, a la literatura. Me sirve para establecer un “feeling”, un sentimiento, que va más allá de la actualidad. Cuando fui a Venezuela tenía en mente “Los pasos perdidos” de Alejo Carpentier. Cuando fui a Zimbabwe, leí a Doris Lessing, que había estado en Rodesia en su juventud. Busco nutrirme de todo.

 

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NOTICIAS: También suele escribir largos artículos y libros que requieren una preparación profunda. ¿Cómo se siente con la exigencia de brevedad e inmediatez que se le exige al periodismo hoy, en particular, por las demandas de Google?

Anderson: No estoy de acuerdo. Este patrón de comportamiento editorial, de ir a lo básico, a lo primario, a lo instantáneo, es muy erróneo. Conduce a la autoextinción. La masividad de la información y el uso de las redes sociales nos están consumiendo la vida. Pasamos demasiadas horas tragados en la vorágine de la información. Desconocemos más, aunque estamos frente a más información. Ahí se nos va el rigor y la seriedad. Debemos recuperar la idea de un periodismo que concebimos hace décadas, como pilar de la sociedad. Tenemos que encontrar la fórmula, no solo los periodistas sino también los que quieren vivir en sociedades democráticas, de enraizar esos pilares, para poder refundar las democracias de hoy y del futuro. Porque si no, vamos a perder el periodismo y la democracia.

NOTICIAS: Con la situación tan cercana de elecciones en su país y con su experiencia en los países latinoamericanos, ¿no siente que lo que está en crisis es la relación de la gente con la política en general?

Anderson: Ese es el argumento de la gente que ha votado a los populistas. Pero a la vez, eligen a populistas que son más elitistas que nadie. Donald Trump es un multimillonario. Siempre ha estado en la elite, nunca ha sido Juan Pueblo. Y sin embargo, ha logrado convencer a Juan Pueblo de que es uno de ellos. Y lo mismo pasa en otros lugares donde hay populistas o autoritarios que han sabido manipular a los medios a su favor, ya se trate de Erdogan, Putin o Bolsonaro. Muy lejos de ayudar a construir una sociedad en la que la democracia sea más transparente o esté más en conexión con la ciudadanía común, están ayudando a construir nuevos autoritarismos. Esa es la gran paradoja. Con todas sus flaquezas, la democracia flácida y convulsa es lo mejor que se puede tener. Por ejemplo, en el caso de Chile (y no estoy hablando de las desigualdades que existen en Chile) hay una cierta coherencia y estabilidad en su alternancia, yendo de Sebastián Piñeira a Michelle Bachelet y de vuelta. El mismo peronismo es un fenómeno interesante, que no pretendo entender, pero que abarca todas las políticas posibles. Yo supongo que responde a la necesidad de la sociedad argentina, de tener todo el espectro político dentro de una suerte de orden y responde al sincretismo peculiar de este país. Pero esa estabilidad ha eludido a la mayoría de las sociedades latinoamericanas que son volátiles y propensas a la violencia. Su inestabilidad es, a mi juicio, producto de la falta de modelos auténticos de democracia y de la falta su pilar principal: el estado de derecho.

NOTICIAS: Además, seguro que coincidirá en que la desigualdad, en Latinoamérica, representa una presión extra para los gobiernos.

Anderson: No sólo en Latinoamérica. En Estados Unidos, cuando vemos la violencia que ha explotado últimamente, instigada por Trump, estamos ante la versión gringa de la injusticia y la desigualdad; que está más marcada en la diferencia entre los blancos y los negros. Como en Brasil, en los Estados Unidos hace 150 años había esclavitud. Eso es un hecho ineludible que la sociedad ha querido atender a través de administraciones más iluminadas y ha desatendido en los trechos de administraciones como la de Trump, francamente racistas, reaccionarias, que desdeñan a los pobres y a la gente de color. Eso está estallando hoy en día. Hay un trabajo continuo de igualación que se tiene que hacer a partir de un pecado original, como es el genocidio indio o la esclavitud de los negros. Y eso es algo que, en mayor o menor grado, todas las sociedades americanas de norte a sur, arrastramos.

 

Fotogaleria Estados Unidos Mural Black Lives Matter

 

NOTICIAS: Volviendo al tema del periodismo y en relación con Trump, ha sido llamativo en estos años, el modo en que ciertos medios en su país han criticado y rechazado las políticas del presidente, abandonando incluso cualquier intento de objetividad. ¿Qué significa esto en la tradición periodística nortemericana?

Anderson: En general, en la transmisión de las noticias o los informes diarios se persevera para mantener un equilibrio en la exposición de las ideas, tratando de no emitir opiniones. Lo que ha cambiado con Trump es su ataque frontal contra los medios. Él ha roto el molde de la tradición. Había críticas a Obama y, a veces, Obama era duro con los medios, pero siempre mantenían el respeto mutuo. El que rompió eso fue Trump con su vulgaridad, su vehemencia y su agresividad hacia los medios, inventando el término “fake news” para vilipendiar cualquier versión de la noticia que no le fuera favorable. Cuando en realidad, lo que él dice es falso. Los medios “mainstream” convencionales, The Washington Post y The New York Times y las cadenas ABC, NBC y CNN no supieron bien cómo lidiar con él. Era tan inesperado, su patanería era tal, que no supieron cómo responder. The New York Times, en los primeros meses de la administración, decidió consignar en la columna de la portada que reseña el quehacer presidencial, en el mismo tono flemático que siempre: “El presidente mintió hoy cuando dijo...”. Y había dicho una mentira. Esto ha cambiado totalmente, de momento, la forma de hacer periodismo en los Estados Unidos. Si miras los otros artículos de The New York Times que no tienen que ver con Trump, hay bastante imparcialidad. Inclusive, en la forma en que lo tratan a él y su quehacer, el tono es imparcial, pero cuando hay que decir que mintió lo dicen. Es un antes y después. Y es más notorio en la televisión. Si miras Fox, es una cosa burda. Pero si miras NBC o CNN, hacen un esfuerzo de ecuanimidad, inclusive incluyen comentaristas “trumpistas”. Pero, en general, la noticia es mucho más comentada ahora que antes.

 

Donald Trump coronavirus

 

NOTICIAS: Y ya que hablamos de Trump, ¿cómo ve las posibilidades de Joe Biden hoy?

Anderson: Separar mis deseos no es fácil. Debo decir con sinceridad que yo también he cambiado con Trump. Si antes mantenía cierto hermetismo en torno a mis opiniones, hoy no tengo problema en decir que Trump es inaceptable. Para mí no debería ser presidente, debería estar en la cárcel. Él, todos los días, nos llama a nosotros, los periodistas, los enemigos del pueblo; entonces, él es mi enemigo. El no es solamente alguien que me critica, es el adversario máximo de la democracia. Quiero que Biden gane. No porque crea que Biden es maná del cielo, pero la fórmula con Kamala Harris es lo mejor que podemos tener. Y no es momento de pedir tu “chai latte skinny” (N. de la R.: variedad de té que se sirve en cafeterías como Starbucks). A este, te lo dan como te lo dan. Y si no fuera Biden sino un canguro, yo lo votaría con tal de que no gane Trump.

NOTICIAS: ¿Cómo siente el clima en la gente respecto de los dos candidatos?

Anderson: A principio de año, la juventud quería a Bernie Sanders. Querían su “chai latte skinny”. Poco a poco se han dado cuenta de que esto es lo que hay y que a Trump hay que sacarlo de ahí. Todos desconfiamos de los sondeos hoy en día debido a lo que pasó en 2016. Y no sólo en Estados Unidos los sondeos fallaron. También en el “No” en Colombia y el brexit en Gran Bretaña. Algo sucedió en 2016 que nos dio la evidencia de que no estábamos en control del flujo de información, de los sondeos, del corazón y la mente de la gente. Esperemos poder ver las cosas con más claridad a partir de una administración de Biden. Volviendo a tu pregunta, los sondeos dan a Biden una ventaja de un 8 a un 10 por ciento, algo suficiente para darle la victoria. Pero sabes bien que Trump perdió por casi 3 millones de votos, pero ganó gracias a esta fórmula que tenemos desde hace 250 años, el Colegio Electoral que nadie entiende.

NOTICIAS: Es realmente difícil de entender en el resto del mundo

Anderson: Sí y debe ser abolido y cambiado. Votar, para un norteamericano, es la cosa más compleja que te puedas imaginar. Yo mismo no entiendo las instrucciones que tengo para votar el 3 de noviembre. Y en cada estado y cada condado es distinto. Es un sistema muy vulnerable a la manipulación.

NOTICIAS: ¿Hay algo que le gustaría escribir sobre este año tan especial que pasamos y que no haya escrito todavía?

Anderson: Hubo tantos periodistas varados en estos meses de aislamiento, en sus países respectivos. Vimos tantos diarios del “lockdown” (confinamiento), de la pandemia, fotógrafos que siguieron a los médicos en los hospitales. Fueron temas que estuvieron muy cubiertos. Buena pregunta. En marzo y abril cooperé con un colega amigo, Ilan Stavans. Nos carteamos a propósito de la pandemia. Esto fue publicado en un libro, con una cita de Dante como título “And We Came Outside and Saw The Stars Again” (“Y salimos y vimos las estrellas otra vez”). En este libro participaron escritores de todo el mundo. Fue bonito escribir cartas, me hizo pensar en una forma distinta. Lo volvería a hacer si esto sigue.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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