"Me acomodaron las ideas, jajaja", reconoció con humor Vicky Xipolitakis que, junto con su hermana Stefania, presenciaron el partido entre el seleccionado argentino y el conjunto suizo. La menor de las reconocidas hermanas compartió el mensaje en su cuenta de X acompañado de un video en el que se observa un pelotazo que sale de la cancha y se dirigió de frente hacia ellas. En la secuencia se aprecia que el disparo pateado por los jugadores albiceleste impacto en la cabeza Victoria que tomo con su habitual comicidad la situación.
Más allá de lo anecdótico del pasaje humorístico vivido por las "mellizas griegas", una vez más la Scaloneta volvió a demostrar que, cuando los partidos adquieren el tono dramático de las grandes noches mundialistas, encuentra recursos para sobrevivir. En el Estadio de Kansas City, el equipo capitaneado por Lionel Messi derrotó por 3-1 a Suiza en el tiempo suplementario y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026 después de otro encuentro de enorme desgaste físico y emocional, en una actuación que volvió a poner a prueba el carácter competitivo del vigente campeón del mundo.
El desarrollo del partido estuvo muy lejos de ser cómodo para la Albiceleste. Suiza planteó un encuentro de extrema disciplina táctica, con líneas compactas, presión sobre Messi y rápidas transiciones ofensivas cada vez que recuperaba la pelota. Argentina monopolizó la posesión durante buena parte del primer tiempo, aunque le costó encontrar espacios frente al sólido bloque defensivo europeo. Sin embargo, a los diez minutos logró quebrar la resistencia helvética gracias a una pelota detenida. Un córner ejecutado por el astro rosarino encontró el preciso anticipo de Alexis Mac Allister, quien conectó de cabeza para establecer el 1-0 y darle tranquilidad parcial al conjunto argentino.
Lejos de desmoronarse, el seleccionado suizo mantuvo su libreto. Con orden, intensidad y un gran despliegue físico comenzó a incomodar nuevamente a la defensa argentina hasta alcanzar la igualdad a los 67 minutos mediante Dan Ndoye, que capitalizó una acción ofensiva para establecer el 1-1 y devolver la incertidumbre a un partido que empezaba a adquirir el tono de una auténtica batalla de cuartos de final.
A partir de ese momento aparecieron los pasajes más dramáticos de la noche. Argentina empujó con insistencia en busca de evitar el alargue, mientras Suiza apostó por resistir y aprovechar cada contragolpe. El encuentro ganó en tensión, aumentaron las infracciones y el desgaste físico comenzó a hacerse evidente en ambos equipos. La expulsión de Embolo dejó a los europeos con un hombre menos durante buena parte del tramo decisivo, aunque la resistencia helvética consiguió estirar la definición hasta el tiempo suplementario.

En el alargue terminó imponiéndose la mayor jerarquía individual del conjunto argentino. Cuando el partido parecía encaminarse hacia los penales, Julián Álvarez recibió cerca del área y sacó una definición de enorme categoría a los 112 minutos para convertir el 2-1, un gol que desató el desahogo de todo el banco de suplentes y de los miles de argentinos que colmaron las tribunas del estadio. Ya con Suiza completamente lanzada al ataque, Lautaro Martínez aprovechó los espacios en tiempo de descuento del suplementario para marcar el 3-1 definitivo y sentenciar una clasificación que había costado mucho más de lo que reflejó el marcador final.
El pitazo final dio paso a una celebración que se prolongó durante largos minutos. Los futbolistas se abrazaron sobre el césped conscientes de haber superado otro examen de enorme exigencia, mientras desde las tribunas descendía un incesante repertorio de canciones encabezadas por "Muchachos", convertido nuevamente en el himno de la hinchada argentina. Miles de simpatizantes permanecieron en sus lugares festejando la clasificación, agitando banderas y ovacionando a Messi, Emiliano Martínez y al resto del plantel, en una escena que volvió a confirmar el masivo acompañamiento de los argentinos durante todo el Mundial. En los vestuarios, los propios jugadores continuaron los festejos con música y cánticos antes de comenzar a pensar en el siguiente desafío.

La victoria también ratificó una constante del recorrido argentino en este Mundial: lejos de un camino sencillo, la selección fue construyendo su clasificación a fuerza de superar momentos de enorme dificultad. Ya había necesitado una prórroga para eliminar a Cabo Verde en los dieciseisavos de final y protagonizó una espectacular remontada frente a Egipto en octavos de final antes de volver a sufrir contra Suiza. Esa capacidad para sostener la competitividad en los escenarios más adversos aparece como uno de los principales argumentos del equipo de Scaloni en su intento por defender el título conquistado en Qatar 2022.
El Mundial ingresa ahora en su etapa decisiva con apenas cuatro selecciones en carrera. La primera semifinal enfrenta a España y Francia, dos de los seleccionados europeos que exhibieron mayor regularidad durante el torneo y que protagonizan un duelo entre campeones del mundo con planteles repletos de figuras. Del otro lado del cuadro aparece uno de los cruces con mayor peso histórico del fútbol internacional: Argentina e Inglaterra volverán a enfrentarse en una Copa del Mundo, reeditando una rivalidad cargada de antecedentes deportivos que atraviesa generaciones y que volverá a concentrar la atención del planeta futbolístico.
Después de las semifinales solamente restarán dos encuentros para cerrar el certamen. Los perdedores disputarán el partido por el tercer puesto, mientras que los vencedores jugarán la gran final del Mundial 2026 en busca del trofeo más importante del fútbol internacional. Para Argentina, el triunfo sobre Suiza significó mucho más que un simple pase de ronda: mantuvo viva la posibilidad de convertirse nuevamente en campeón del mundo y de seguir escribiendo una de las etapas más exitosas de la historia de la selección nacional.















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