El fútbol encontró otra galaxia para discutir quién es el mejor. Un video creado con inteligencia artificial transforma a figuras de la pelota en personajes de Star Wars y los hace posar ante fotógrafos como si participaran del estreno de una película. El reel, publicado en Instagram por godaresai y eoyannnn, combina rostros reconocibles, vestuario de la saga y nombres que cruzan ambos universos.
El reparto empieza con una rivalidad que también tiene millones de hinchas: Cristiano Ronaldo es Darth Vader y Lionel Messi, Obi-Wan Kenobi. El portugués queda asociado al villano del casco negro y el argentino al maestro Jedi.
El reparto sigue con Neymar como Han Solo, rebautizado “Han Neymolo”, y Antoine Griezmann como Anakin Skywalker, convertido en “Anakin Griezwalker”. El juego no consiste solamente en cambiar camisetas por disfraces: los rótulos mezclan los nombres de los futbolistas con los de sus personajes, como si se tratara de un plantel galáctico.
También hay lugar para la nueva generación. Lamine Yamal ocupa el papel de Luke Skywalker, mientras Erling Haaland aparece como Chewbacca. Uno encarna al joven héroe; el otro, al enorme compañero de Han Solo. El montaje reparte los roles entre estrellas de distintas selecciones y convierte cada aparición en una presentación.
Una de las caracterizaciones más llamativas es la de Marc Cucurella como la princesa Leia. El defensor aparece vestido de blanco, con los característicos rodetes y el rótulo “Princess Cucureia”. Otra sorpresa es Luka Modrić como Yoda: el croata conserva su rostro, suma las orejas del personaje y recibe el nombre de “Yodric”.
La puesta en escena imita una presentación de cine, con cámaras y un fondo que repite el título de la saga junto a la palabra “Footballers”. La música elegida es el tema principal de Star Wars y la publicación lleva la etiqueta “Contenido de IA”.
En los comentarios, los usuarios celebran algunas elecciones y discuten otras. La rivalidad entre Messi y Ronaldo reaparece incluso en las bromas sobre el reparto. Cambian los trajes, los escenarios y hasta los apellidos, pero la competencia por el protagonismo sigue intacta.














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