La Selección argentina inició la defensa de su título mundial con una actuación convincente y una victoria por 3-0 sobre Argelia en su estreno en el Grupo J del Mundial 2026. El encuentro, disputado en Kansas City, mostró nuevamente la vigencia de una generación de futbolistas que desde hace más de cinco años domina la escena internacional y que ha logrado construir una de las etapas más exitosas de la historia del fútbol argentino. La gran figura de la noche fue Lionel Messi, autor de los tres goles del partido, aunque el funcionamiento colectivo volvió a exhibir varios de los rasgos que caracterizan a la denominada Scaloneta: solidez defensiva, intensidad física, compromiso táctico y una fuerte identificación entre jugadores e hinchas.
Messi monopolizó los flashes con un triplete histórico que le permitió igualar al alemán Miroslav Klose como máximo goleador de la historia de los Mundiales con 16 tantos. El capitán abrió el marcador a los 17 minutos, amplió la diferencia en el segundo tiempo y completó su primera tripleta mundialista a los 76 minutos, en una actuación que le valió una ovación de casi 70.000 espectadores. Además, el rosarino alcanzó otros hitos extraordinarios: disputó su sexto Mundial, algo inédito en la historia del fútbol masculino, y celebró su partido número 200 con la camiseta argentina.

Sin embargo, detrás de la actuación del capitán hubo rendimientos destacados en todas las líneas. Emiliano “Dibu” Martínez respondió con seguridad cada vez que fue exigido y mantuvo una vez más el arco argentino en cero. La zaga central integrada por Cristian Romero y Lisandro Martínez controló los intentos ofensivos argelinos, mientras que Nahuel Molina aportó profundidad por los laterales. En el mediocampo, Enzo Fernández administró los tiempos del encuentro y Alexis Mac Allister aportó una contundente dinámica y circulación que permitió al capitán colocar el segundo tanto en la valla controlada por Zidane.
Por su parte, Rodrigo De Paul volvió a desempeñar su tradicional rol de equilibrio y presión, funcionando como uno de los principales socios futbolísticos de Messi. En ataque, Julián Álvarez, que ingresó en el segundo tiempo, realizó el trabajo de desgaste sobre la defensa rival, generó espacios y facilitó la libertad de movimientos del capitán argentino. Diversos analistas destacaron que, más allá de los goles de Messi, la victoria fue producto de una estructura colectiva consolidada durante años de trabajo.
La actuación ante Argelia representó un nuevo capítulo para una camada que comenzó a consolidarse tras la llegada de Lionel Scaloni al seleccionado mayor en 2018. Inicialmente designado como entrenador interino luego del Mundial de Rusia, Scaloni apostó por una profunda renovación generacional. Incorporó de manera progresiva a futbolistas como construyendo un equipo competitivo que rápidamente comenzó a obtener resultados.

El primer gran logro llegó en julio de 2021 cuando Argentina derrotó a Brasil en el estadio Maracaná y conquistó la Copa América después de 28 años sin títulos mayores. Aquella consagración terminó con una larga sequía y fortaleció la confianza de un grupo que había encontrado identidad y funcionamiento. Un año después, en junio de 2022, la selección venció a Italia en Wembley y obtuvo la Finalissima, certamen que enfrentó al campeón de América con el campeón de Europa.
La consagración definitiva llegó en diciembre de 2022 en Qatar. Tras superar una inesperada derrota inicial ante Arabia Saudita, Argentina encadenó victorias ante México, Polonia, Australia, Países Bajos y Croacia hasta alcanzar la final contra Francia. En uno de los partidos más memorables de la historia de los Mundiales, el equipo de Scaloni se impuso por penales luego de un empate 3-3 y obtuvo la tercera Copa del Mundo para el país. Messi levantó finalmente el trofeo que le faltaba, Emiliano Martínez fue elegido mejor arquero del torneo y Enzo Fernández recibió el premio al mejor jugador joven.
La racha continuó en 2024 con una nueva Copa América obtenida en Estados Unidos, donde Argentina volvió a coronarse campeona continental y confirmó que no se trataba de una generación exitosa circunstancialmente sino de un ciclo histórico. Bajo la conducción de Scaloni, el seleccionado se convirtió en uno de los equipos más ganadores y consistentes del fútbol internacional contemporáneo.
Los récords acumulados por esta generación son numerosos. Messi se transformó en el máximo goleador histórico y el futbolista con más presencias en la selección argentina. Emiliano Martínez estableció marcas de imbatibilidad y se consolidó como uno de los arqueros más decisivos de la historia albiceleste. Rodrigo De Paul se convirtió en una pieza fundamental de todos los títulos obtenidos durante el ciclo. Julián Álvarez logró integrar el reducido grupo de futbolistas argentinos campeones de América y del Mundo antes de cumplir los 25 años, además de destacarse en las principales competiciones europeas. Enzo Fernández y Alexis Mac Allister fueron protagonistas de la conquista mundialista siendo todavía muy jóvenes, consolidándose luego como referentes de la nueva generación.

El enorme respaldo popular que reciben estos futbolistas quedó reflejado en la última encuesta nacional de Giacobbe Opinión Pública realizada en el marco del Mundial 2026. El relevamiento mostró niveles de aprobación excepcionales para los integrantes de la selección. Julián Álvarez encabezó el ranking con una imagen positiva de 93,2%, seguido por Lionel Scaloni con 92,3%, Emiliano “Dibu” Martínez con 92,2% y Lionel Messi con 90,9%. Rodrigo De Paul registró una valoración positiva del 63%, acompañada por un porcentaje significativo de opiniones regulares, una diferencia atribuida por los analistas a su alta exposición mediática fuera de las canchas.
Según distintos especialistas en opinión pública, la popularidad de esta generación se explica por una combinación de factores poco habitual en la historia deportiva argentina. Los futbolistas son percibidos como cercanos, humildes y comprometidos con la camiseta nacional. A diferencia de otros ciclos exitosos, la Scaloneta logró construir una narrativa de esfuerzo colectivo, compañerismo y superación que trascendió los resultados deportivos.
La conquista de la Copa América en Brasil, el Mundial de Qatar y una nueva Copa América fortalecieron una identificación emocional muy profunda entre el equipo y la sociedad argentina. La encuesta de Giacobbe refleja precisamente ese fenómeno: más allá de las preferencias futbolísticas o políticas, los integrantes de la selección aparecen entre las figuras públicas con mejor imagen del país, convertidos en símbolos de unidad nacional y orgullo colectivo.















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