Tuesday 23 de July, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 04-04-2019 14:06

Presente, pasado y futuro de un artista

Con el foco puesto en generar necesidad de disfrutar de la naturaleza, sus diseños son una amable invitación a apagar el resto del mundo y conectarnos con nosotros mismos.

Presente: Gapol

Tarde otoñal en un tranquilo barrio de la ciudad de Córdoba. La fachada del viejo taller mecánico ya no esconde una fila de autos esperando el repuesto adecuado.

El perfume y la música cambiaron y están sumamente cuidados, pero sobre todo cambió una letra, de repente se convirtió en un Galpol, el taller donde el diseñador Pablo Dellatorre -apodado Pol por muchos- produce algo así como trajes a medida en el ámbito de la arquitectura, el diseño o el branding, todos con la misma pasión, sin importar su escala. El clima en Galpol es particular.

O más bien particulier, como dicen los franceses. No hay computadoras ni clima de oficina. Hay más libros que imágenes bajadas de Pinterest, hay lápices, papeles y una relación muy directa y afectiva tanto con clientes como con los artesanos de los distintos gremios.

La madera es protagonista, el material que más cuenta y perfuma las obras de este arquitecto. “Dibujo sueños a mano alzada y voy por ellos”, dice Dellatorre en su estudio de arquitectura boutique en el que implantó una metodología de trabajo algo aventurera, pero conducida por alguien que está segur, que sabe lo que hace.

Con un estilo desestructurado y algo salvaje en busca de una atmósfera romántica, comenta. “Estoy en un momento de la vida donde le puse un precio muy alto al tiempo. Quiero disfrutar los procesos, elogiar la lentitud, disfrutar entregándole en la mano una idea a mano alzada a un cliente y poder ver su cara”, asegura.

Pasado: La Resistance y corazón de Manzana

Más de un centenar de obras y proyectos desparramadas sobre todo en la ciudad de Córdoba, pero también en varias provincias. Restaurantes en Santiago de Chile.

Proyectos y propuestas de trabajo en el exterior, pero siempre focalizado en su aldea y siempre fiel a los materiales que dan a sus obras un clima de lujo silencioso donde lo ordinario se convierte en extraordinario.

“Estos climas no dependen tanto de la planta arquitectónica, las proporciones y otros decisiones fríamente calculadas en un estudio, si no a una serie de artilugios y estrategias constructivas in situ que producen los detalles y dan a mi obra esa cualidad artesanal que tanto me gusta“, dice Pol.

Además agrega que “es importante la función, pero no puedo descuidar las necesidades del espíritu. Por eso, siempre dentro del diseño me sedujo más la esfera del arte que de la técnica".

"Los creativos son los únicos que tienen pasaje de ida y vuelta a la locura. Me gusta soñar alto, pero más me gusta llevar a cabo las ideas. Me considero más hacedor que otra cosa. La obra terminada convierte al volador en concreto".

"Dos obras de sueños claramente concretados son “La Resistance” y “Corazón de Manzana. El primero, una casa/estudio que sintetizaba una manera de pensar a cerca de los materiales, donde se lucen hormigones y maderas pareciendo no existir límites entre interior y exterior.

Allí es donde Dellatorre vio nacer y crecer a su única hija Juana para luego convertirlo en un gran estudio en conjunto con el colectivo de arquitectos “Estudió Montevideo”, en épocas que firmaba como OK PAUL.

El segundo, “Corazón de Manzana”, un edificio formado por 12 espacios de 50m2, algunos viviendas, otros estudios, que fue premiado y publicado en distintos medios especializa dos del mundo como Dividare , Archdaily o el prestigioso libro de Milán “Housing in the Expanded Fíeld“.

Una gran particularidad del complejo es la piel realizada artesanalmente in situ con más de 5.000 listones de madera que revisten sus fachadas y genera un filtro de luz particular y una relación interior exterior más que interesante”.

Futuro: Tribu

La mirada de Pol a futuro “está puesta en la naturaleza. Hace tiempo que tengo muchas ganas de trabajar tipologías relacionadas con espacios de descanso, de inspiración, de escape, y de la relación de estos con el ambiente natural.

En estas cacerías de sueños di con bosques exóticos de pinos, con arroyos y montañas en la zona se Calamuchita, entre San Clemente y potrero de Garay, y ahí di el primer paso.

En uno de esos pinos, mi amigo Nico le escribió una poesía a uno de estos grandes árboles, una poesía habitable, un gran nido donde reposar después de volar tanto y este se convirtió en el disparador de lo que viene: Tribu”, dice refiriéndose a una serie de refugios de montaña que “mimetizamos con el lugar y son amigables con el bosque.

El primero ya tiene sus dibujitos, será un periscopio que se asoma sobre las copas de los pinos a contemplar estas bellezas. A esta torre que compartiré con los que más quiero no la puedo llamar de otra manera que Los de la Torre, en honor a mi familia y a mi apellido”.

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