Domingo 27 de noviembre, 2022

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 17-11-2022 12:33

Activa tus superpoderes

Cada sesión de coaching es un espacio donde es posible desactivar creencias y terminar con los límites que no permiten alcanzar los objetivos y las metas.

Desde los 21 años, la coach de vida Victoria Fiorini, radicada en Junín, Provincia de Buenos Aires, trabaja con empresas en su rol de Contadora Pública, y si bien pensaba que esa era su meta, con el tiempo se dio cuenta de que su verdadero propósito era otro. “Todos estos años que dediqué a trabajar con muchas personas, me ayudaron a descubrir mi pasión: ayudarlas a transformarse a sí mismas y con ello transformar sus vidas. Es por eso que me adentré en el mundo del coaching y crecimiento personal. Soy una convencida de que para que nuestra vida cambie por “fuera”, primero tenemos que empezar “por dentro”, y que todo confluye en un punto: descubrir nuestro propósito y ponernos manos a la obra a trabajar en él”, dice Victoria.

- ¿Qué es el life coaching?

El coaching es un entrenamiento en el diseño del SER y del HACER. En el coaching nos interesamos en el SER que cada uno ES en un momento determinado, para aprender a rediseñarlo y, de este modo, rediseñar también nuestras acciones. Muchas veces se relaciona esta disciplina únicamente a las empresas, profesionales o grupos, pero, también, hay una rama que es el Life Coaching o coaching de vida, que es donde me desempeño actualmente. Como coach acompaño a todas aquellas personas que quieren descubrirse y lograr un mejor desempeño en determinadas áreas de su vida. A través de una sesión por zoom, y utilizando preguntas y herramientas poderosas, reflexiona sobre qué tipo de observador está siendo, facilitando el aprendizaje, abriendo nuevas posibilidades, accediendo a resultados distintos en la vida. Esta disciplina es para TODOS y en mi opinión, TODOS necesitamos un coach, que nos haga esas preguntas incomodas, que nos desafíe sin juzgarnos, con amor y escucha, que nos lleve a lograr nuestros objetivos y metas. Los resultados muchas veces se ven desde la primera sesión.

- ¿Cómo operó el coaching en su vida?

Lo primero que puedo decir es que gané libertad. Me liberé de muchas creencias que me paralizaban y no me daba cuenta. También aprendí que no podía controlar todo lo que pasaba a mi alrededor, pero si podía descubrir que pasaba dentro mío, escucharme, aceptar y elegir que actitud tomar, porque de todo proceso podía resultar algo bueno. Y así, poco a poco, fui cambiando mis reacciones por elecciones. Por eso, siempre me gusta hacer hincapié en que podemos elegir qué vida queremos vivir. ¡Descubrí muchos súper poderes que tenía en mi interior y aprendí a usarlos! Aprendí a expresar mi gratitud, a usar mis palabras, el poder del perdón, el reconocimiento y, sobre todo, a expresar mis sentimientos y gestionar mis emociones.

- ¿De qué manera influyen, para bien o para mal, las experiencias vividas?

En lugar de definirlo como bueno o malo, diría que tenemos dos fuerzas poderosas en nuestro interior. Una que nos lleva a repetir lo que ya sabemos y aprendimos en el pasado, y es útil, porque todo ese aprendizaje, si nos sirve para lo que vamos a hacer hoy, es camino ganado; pero, muchas veces seguimos repitiendo y haciendo cosas que ya no nos sirven para este tiempo y sin darnos cuenta nos atamos a cuestiones que ya no son útiles y que pasan a ser perjudiciales y ya no están alineadas a mi nuevo objetivo. Si en cambio usamos la fuerza creadora, esta nos conduce a probar cosas nuevas, a un nuevo espacio donde nunca estuve, nuevos caminos, nuevas maneras, otra energía. ¡Hay personas que aman estar en esta zona mágica! Y no es que una fuerza sea mejor que otra, simplemente conviven y podemos equilibrarlas. Tomar lo que nos sirve del pasado, sin perderlo, y generar espacios de coaching para descubrir nuevos caminos, traspasar nuestros miedos. Eso para mí es valentía.  Valoro inmensamente a todos aquellos que son valientes para superarse y evolucionar en la vida.

- ¿De qué depende el progreso de cada persona?

Desde mi mirada, depende de creer en uno mismo, de tener tanta fe en uno mismo, en su historia, en todo lo que va a hacer con su vida, que no quede otro remedio que se haga realidad. Fe es certeza de lo que se espera, y convicción de lo que no se ve. Esta frase ¡es una de mis preferidas!:  escucharnos para ir dando cada paso en coherencia y con sabiduría.

 

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