Wednesday 17 de July, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 13-02-2024 06:07

Acción propia o reacción. Los mapas repetidos a ninguna parte.

¿Cuántas veces nuestras acciones obedecen a conductas que realiza otra persona? ¿A qué respondemos? Pareciera que hay algo que opera como una provocación que pone en marcha una dinámica. Algo se dispara dentro de nosotros, que nos impulsa a la reacción.

Y en esa circunstancia…¿lo que hacemos tiene que ver con lo que queremos  o con una dinámica o patrón de respuesta frente al reclamo del otro?

Preguntarnos esto,  tiene como objetivo tomar conciencia que muchas veces con nuestras respuestas nos convertimos en alguien que no somos, alguien que el otro necesita para fortalecer su relato.

En tal caso, pareciera que la reacción tiene más que ver con el otro, con lo que ese otro necesita o quiere,  que con nosotros mismos.

En este tipo de situaciones parece conveniente tomarse el tiempo de parar la conversación y dar lugar a algunos interrogantes internos.

Lo que voy a responder: ¿Suma? ¿Resta? ¿Daña? ¿Construye? ¿Cuál es el objetivo de mi respuesta? ¿A quién va dirigido? ¿Cada vez que respondo de ese modo, me siento más fuerte o más débil?

Quizá de este modo, en lugar de hacer lo que el otro necesita para continuar con la historia que tiene armada en su cabeza, podemos darnos tiempo para pensar y preguntarnos ¿qué es lo que realmente deseamos hacer frente a la situación? La respuesta no solo puede sorprendernos,  sino que puede producir un cambio en la forma de relacionarnos con el otro.

Para esto es conveniente buscar otra perspectiva para mirar la misma situación desde otro ángulo o a mayor distancia como si hiciéramos un zoom.

Estas formas de responder, podrían denominarse “patrones” o “mapas” que se construyen a través del tiempo y a partir de la repetición de la misma conducta  durante años.  Establecer una nueva forma de responder llevará tiempo y práctica.

Puede que algunas veces en este practicar, probar nuevas formas,   volvamos a viejos patrones y esto nos desaliente, pero es un proceso,  en la medida que ejercitemos con frecuencia el nuevo mecanismo,  es posible modificar a la larga,  aquél que nos perjudica.

Como incentivo adicional, es imprescindible considerar que al igual que nosotros aprendimos conductas observando nuestro contexto familiar, nuestros hijos también aprenden de este modo. De allí la trascendencia de encontrar nuestras propias formas de responder y enseñarles a ellos, que también son libres de buscar y encontrar las suyas. No hay una forma correcta sino aquella que funciona, que nos hace sentir que estamos siendo fieles a nosotros mismos,  en lugar de funcionales con lo que el otro necesita.  

Así, si nuestros padres tuvieron un divorcio conflictivo nosotros podemos encontrar una forma diferente de resolver el duelo del proyecto matrimonial. Ni mejor ni peor, sino nuestra. De este modo ganamos independencia, libertad, protagonismo y autenticidad.

Ana Laura Diaz

Consultas IG rupturas.inteligentes, mail [email protected]

por CEDOC

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