Tuesday 28 de May, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 10-02-2023 13:59

"Cuando los asesinos hacen deporte"

Por la Lic. Luz Morales. Psicóloga, especialista en Clínica y Deporte.

Se sabe que la escritura abre otro tiempo y espacio, nos ayuda a ordenar emociones y pensamientos. Después de los hechos de público conocimiento y de todo lo que se ha hablado de la violencia en los jóvenes y en el deporte, es tiempo de tomar medidas concretas. ¿Por qué un grupo de jugadores de rugby mata a golpes a un chico de la misma edad? Me corrijo: ¿por qué un grupo de jóvenes llega a matar? Aunque haya múltiples causas y teorías, ninguna nos hará entender el por qué de este acto tan tremendo y condenable. Hay personas que buscan pelea por cualquier ridiculez para seguir demostrándo-se que siguen siendo quienes creen ser y cuando la Ley -en el sentido psicoanalítico- no ha operado correctamente, el acto criminal es un efecto posible.

¿Es culpa de la infancia? ¿es la escuela?¿es el deporte?. Donde no hay responsabilidad la culpa aparece rápido y se tira hacia los costados. Mucho se ha hablado en su momento del rugby y de las características de su juego, y esto ha derivado en pensar que el rugby es un deporte violento, pero no. Y el "no - todo" nos permite pensar, abrirnos al debate, reformular nuestros pensamientos. El no -todo abre un camino, una luz de esperanza.

Por supuesto que en todo deporte de contacto una cuota de agresividad es necesaria para superar al rival, pero ojo, ¡no estoy hablando de violencia! Hay aquí una diferencia. Esta última debe ser sancionada ni bien aparezcan los primeros esbozos de ella. Por eso es hora de que clubes y formadores de infantiles en este deporte sean conscientes del arma que representa el cuerpo de un rugbier.  Los jugadores de rugby -así como los boxeadores tienen "la mano prohibida", por ejemplo- tienen que entender que debido a la composición muscular que les da este deporte, con su cuerpo pueden hacer mucho daño en caso de usarlo inadecuada y malintencionadamente.

Por otro lado, el rugby es uno de los únicos deportes en los que un jugador por sí solo no puede progresar, en la cancha se ve muy claro que un rugbier solo no podrá avanzar si su equipo no lo apoya y acompaña. Ahora bien, esto de por sí no tiene nada de malo, al contrario; porque además de transmitir este concepto de trabajo en equipo, el rugby transmite compromiso, esfuerzo, comunicación, dedicación, pasión, compañerismo, etc. Quien juegue este deporte seguramente pueda sumar valores a esta lista.

Si bien creo que todo deporte es una escuela para la vida ya que transmiten infinidad de valores que se podrán poner en práctica en otros escenarios, el primer educador siempre es la familia. Son los padres -o quienes ocupen esa función- los responsables de transmitir la Ley y las consecuencias de su trasgresión. Un ambiente familiar que no tenga estas condiciones, sumado a contextos hostiles, lábiles o no contenedores más el consumo de alcohol desmedido pueden tornarse para algunos grupos de adolescentes letales.

En el caso puntual del rugby, además de las condiciones físicas necesarias para su práctica nos encontramos con sus característicos "Terceros Tiempos", de dónde lamentablemente muchas veces derivan en las famosas "previas" con gran consumo de alcohol y todos los juegos asociados en el que "pierde toma" y aquí perder se vuelve divertido; sí, termina siendo paradojal que perder sea motivo de risas, y más en un ámbito deportivo.

Y cuando la Ley no está clara, o bien, está clara pero desmentida y se transgrede, los efectos pueden ser como los que vimos con Fernando.

Los adolescentes (por su etapa evolutiva) tienen de por sí problemas para controlar sus emociones e impulsos, incluso estando sobrios; sus cerebros aún están en desarrollo, imagínense si les agregamos el alcohol que como sustancia levanta las barreras inhibitorias, en sujetos en los que la familia como primer educador transmisor de la ley ha fallado o directamente no ha operado; y encima la fuerza y masa muscular que el deporte les proporciona: un combo letal, satisfacción libidinal sin medida ni frenos.

Por eso mismo es hora de que las familias se reposicionen en la Ley, que se entienda que todo límite es un acto de amor y cuidado. Es hora de que clubes y asociaciones planifiquen la contención psicológica de sus deportistas desde las bases formativas y no con charlas luego de que las tragedias suceden. Es hora de que los jugadores con más edad fomentemos otras actividades que también sean divertidas y que demos ejemplos.

Es hora de tomar decisiones que estén a la altura de nuestra época.

 

Datos de contacto:

Lic. Luz Morales

Psicóloga Especialista en Clínica y Deporte

(UBA - APDA)

MN 43342 MP 94642

Instagram: @luzmoralespsi

LinkedIn: Luz Morales

Mail: [email protected]

 

 

 

 

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