Friday 24 de May, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 20-04-2023 10:40

CUANDO LOS OLVIDOS FORMAN PARTE DEL DÍA A DÍA

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A partir de los 50 años o más se pueden producir los denominados olvidos benignos que consisten en olvidar nombres propios ya sean de familiares, vecinos o amigos; dónde se encuentran objetos de uso frecuente como los anteojos, o no recordar ciertas acciones como tomar un medicamento. Es necesario tener en cuenta que hay factores que inciden en la pérdida de memoria, como el tabaco, el alcohol, el estrés, la depresión y la ansiedad, entre otros.

Las personas mayores tienen una reserva cognitiva o plasticidad neuronal que hace que el cerebro posea un potencial muy importante que le permite seguir aprendiendo. ¿Y qué pasa que me olvido las cosas?

En la vejez se producen cambios en las funciones cognitivas, principalmentalmente en la velocidad de procesamiento de la información y en la memoria. Pero ello no implica una pérdida de capacidades, a excepción de que exista un proceso patológico denominado deterioro cognitivo o demencia; entonces lo que antes se resolvía con mayor rapidez, ahora lleva más tiempo y es más dificultoso de recordar. También es cierto que los cambios cognitivos están afectados por el entorno social y por la posibilidad de mantener hábitos de vida saludables. Cuando una persona mayor toma conciencia de que los cambios cognitivos que está experimentando pueden poner en duda sus capacidades; esto se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las personas.

Hay que considerar que estos cambios en las funciones cognitivas propias y esperables en el envejecimiento no afectan la autonomía ni la independencia de la vida diaria. Sino que cada una de las funciones cognitivas nos aportan autonomía e independencia. Por ejemplo, necesitamos memoria para recordar dónde guardamos un objeto o qué hicimos recientemente; nos valemos de la atención para aprender, seguir una conversación o reconocer dónde estamos; requerimos de la planificación para organizar un día o preparar una comida. Todo esto se pone en juego a la hora de elegir qué queremos hacer y cómo llevarlo a cabo eficientemente.

Los olvidos frecuentes que se pueden presentar en la vida cotidiana son aquellos referidos a acciones cotidianas. Estas tareas se almacenan en la memoria implícita, se disminuye el gasto de energía y de atención que lleva la acción, y de ésta manera, en el mismo momento destina la atención hacia otras cosas o informaciones. Por ello no se registra haber realizado la acción.

Y en este sentidos, compartimos con ustedes sugerencias para disminuirlos:

  1. Prestar mayor atención al momento de realizar la acción.
  2. Verbalizar en voz alta lo que está haciendo y/o datos del día.
  3. Tratar de visualizar la acción que realiza observando y registrando los detalles o datos de ese instante
  4. Tratar de tomarse el tiempo personal para cada acto.
  5. Desautomatizar las actividades rutinarias. Evitar la monotonía en las tareas.
  6. Estimule los cinco sentidos tratando que la información de que usted está realizando la acción habitual ingrese por la mayor cantidad de vías sensoriales.
  7. Mantener el orden. No cambiar las cosas de lugar.
  8. Utilice la técnica del rebobinado, retrocediendo mentalmente, pensando que cosas hizo la última vez que utilizó el elemento, dónde estaba, con quién, si ocurrió algo que lo distrajera, etc.
  9. Utilizar pastilleros para organizar la medicación semanal.
  10. Uso de apoyos externos de memoria: mensajes, hojas adhesivas y carteles recordatorios en lugares visibles y de paso frecuente. Escribir en agendas, almanaques, pizarras, diarios personales, recordatorios en celular, entre otros.


"Intersaberes", Grupo Profesional Educativo: Lic. Del Rosso Julieta; Lic. Elissalt Lucía; Lic. Ferreyra Luisina; Lic. Marchini Amalia; Lic. Torres Marilda.

por CEDOC

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