Domingo 27 de noviembre, 2022

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 21-10-2022 14:22

Diversidad e inclusión en el entorno laboral: una realidad tan indiscutible como beneficiosa

El mundo cambia, y el mundo organizacional y laboral no es inmune a esos cambios. En la actualidad no quedan dudas de que la diversidad humana es esencial y enriquecedora para la empresa y para el crecimiento personal de los individuos que la integran.

Nos encontramos en un contexto social en el que la diversidad cultural, lingüística y poblacional son factores críticos para toda empresa. La convivencia en una comunidad heterogénea es indispensable para una sociedad multicultural y plural. Así mismo, la diversidad neurobiológica y de funcionamiento neurocognitivo forman parte de la propia definición de especie humana, y su consideración y aceptación resulta imprescindible en todos los entornos, tanto sociales como laborales. Es indudable que el empleo de personas con capacidades diferentes o con discapacidad, y la valoración de sus fortalezas y potencialidades, lleva a todo un desafío y nuevo paradigma en el mundo laboral.

La diversidad humana es una realidad que toda organización debe considerar en su cultura. Aprender a valorar las diferencias, eliminar las barreras y mejorar la accesibilidad son algunos de los factores a considerar dentro de la misma. Muchas empresas ya son pioneras en demostrar que la neurodiversidad es enriquecedora en todos los aspectos que hacen a la organización, y dirigen sus protocolos hacia perspectivas más abiertas y diversas, inclusivas y flexibles. Aunque no es un asunto sencillo, según la encuesta global de diversidad e inclusión de PwC, un 76% de las organizaciones consideran que los programas de diversidad e inclusión son prioridad para ellos.

Los recientes avances en investigación de neurociencia y tecnología brindan una comprensión del cableado de nuestras mentes sin precedentes. Por eso sabemos, entre otras cosas, que nuestro cerebro evolucionó a través de diferentes procesos bioevolutivos hasta preferir de forma inconsciente lo familiar y lo conocido, lo que permite a nuestros cerebros (a los que les cuesta ser flexibles) conservar energía, actuar y reaccionar con rapidez. Estos sesgos inconscientes incorporados, si bien son beneficiosos para nuestra supervivencia ancestral y todavía tienen resultados favorables, en ocasiones limitan nuestra capacidad de empatizar con "el otro" o con “lo diferente”. Expliquémoslo así: el cerebro funciona principalmente acorde a tres estados funcionales que se conectan entre sí para trabajar en conjunto: el estado de pensamiento de alto nivel, racional y consciente; el estado instintivo, de alerta, lucha y huida; y el estado de pensamiento emocional, que se origina principalmente en nuestro canal límbico. Algunos líderes empresariales operan principalmente desde su sistema límbico, lo que significa que toman muchas decisiones cruciales emocional y no racionalmente. Estas decisiones inconscientes pueden suelen afectar negativamente a toda la estructura de la organización, e impactar en sus prácticas inclusivas. La buena noticia es que podemos entrenar esta capacidad. Con una estrategia y práctica adecuada y constante, podemos contrarrestar las condiciones precodificadas de nuestros cerebros apoyándonos en situaciones incómodas y desafiando nuestras predisposiciones, con lo que además favorecemos la creación de nuevas vías neuronales. Se trata de aprender a apreciar las diferencias inherentes que nos rodean,  en lugar de registrarlas como amenazas.

Un planteamiento óptimo de la neurodiversidad requiere la valoración de la subjetividad de cada individuo. Por tanto, una mayor atención en las fortalezas, habilidades y potencial del adulto neurodivergente va a propiciar que desarrolle un sentido de autoeficacia que lo ayudará a tener éxito en su vida personal y laboral. Teniendo en cuenta esto, no podemos olvidar que no sólo se trata del reconocimiento de la diferencia, sino de brindar nuevas experiencias laborales y miradas que van a ser vitales para todo el grupo. El objetivo es hacer que la inclusión laboral sea un proceso de enriquecimiento de todo el equipo humano de la organización. 

Nos gusta decir que, así como la biodiversidad es esencial para la estabilidad del ecosistema, la neurodiversidad es esencial para la estabilidad de toda organización. Por tanto, no hay duda de que es imprescindible desarrollar un plan de acción que permita construir una cultura de convivencia e inclusión. Apostar por entornos de trabajo tan plurales como equitativos, y aprovechar la diversidad de talentos, resultará beneficioso no solo para cada colaborador sino para la estructura interna del conjunto de las empresas y de las sociedades en las cuales se desarrollan.

Dra. Sara Sanz Blasco | Miembro del equipo profesional de Asociación Educar y de AE consultora: Ciencias y Neurociencias aplicadas al servicio de la transformación personal y organizacional.

Sara es investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Farmacológicas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Se licenció en Ciencias Químicas por la Facultad de Ciencias, y se doctoró en Fisiología por la Facultad de Medicina, ambas de la Universidad de Valladolid (España). Realizó su etapa postdoctoral en el Neuroscience and Aging Research Center del Instituto Sanford Burnham Prebys en San Diego, California. Sara es diplomada en Neurosicoeducación, estudiante de Educación Especial, y autora/coautora de más de 20 publicaciones científicas en el campo de las enfermedades neurodegenerativas.

por CEDOC

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