Monday 4 de March, 2024

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 03-04-2023 07:52

Jesica Castriota

Jesica Castriota es Licenciada en Psicología, Especialista en terapia cognitiva, su consultorio esta orientado a brindar el bienestar emocional, personal y social. En esta ocasión nos brinda herramientas para afrontar una ruptura sentimental de forma sana.

Las relaciones son una fuente primaria de felicidad y satisfacción para la mayoría de las personas (Berscheid et al., 1998) por lo que su ruptura puede convertirse en una de las mayores fuentes de malestar (Tashiro, 2003). En cualquier situación de ruptura amorosa se produce de forma habitual tanto un aumento del malestar psicológico como una reducción del nivel de satisfacción vital de la persona (Rhoades et al., 2011).

Existen diversas formas en las que puede producirse una ruptura amorosa. En el caso de que no se produzca por mutuo acuerdo, la recuperación puede resultar más difícil, especialmente para la persona que no se muestra de acuerdo en finalizarla o no comparte los motivos. Para la persona que se encuentra en esta situación inevitablemente surge un malestar intenso e inesperado, con frecuentes dudas y episodios de tristeza.

Cuestiones a tener en cuenta:

  • Gestiona tus emociones en las fases del duelo. Desde un punto de vista psicológico, una ruptura amorosa implica un proceso de duelo personal de menor o mayor intensidad que puede conllevar, en los casos más complicados,  pensamientos recurrentes y dolorosos sobre lo sucedido.

Malestar, hostilidad, nostalgia o tristeza son indicadores emocionales propio de la ruptura. Dichos sentimientos tendrán una extensión temporal variable según el caso y puede conllevar a una maduración personal o una cierta regresión emocional. Se trata de una fase de adaptación natural que variará en intensidad y duración en función de la personalidad, historia personal y estado anímico general de cada persona.

A pesar de ello, es relevante destacar que la ruptura amorosa se trata de un período. Por este motivo, no podemos permitir que se extienda en el tiempo más allá de lo adecuado para ponernos en marcha en la recuperación de nuestro bienestar y en la adaptación a nuestra nueva situación personal.

  • No hay culpables, deja de buscarlos.

Una relación amorosa, como toda relación interpersonal, necesariamente se produce entre dos o más personas. Cada parte de la relación juega el mismo protagonismo dentro de ésta: las responsabilidades, las culpas y los reproches siempre se repartirán entre los miembros de la relación.

Reflexionar acerca de las propias conductas como forma de aprender de los errores puede resultar en cierto modo beneficioso. Sin embargo esto debe realizarse con cierta moderación y siempre y cuando el fin de nuestra reflexión sea lograr un aprendizaje. Centrar toda nuestra atención y energías en encontrar al culpable no servirá de ninguna ayuda en el proceso de recuperación, sino más bien todo lo contrario.

 

En mi próximo articulo continuaré brindado herramientas para afrontar estás situaciones de forma sana.

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Instagram: @psicologa.castriotajesica

Facebook: Lic. Jesica Castriota - Psicóloga.

Referencias

Berscheid, E. (1998). A social psychological view of marital dysfunction and stability. En T.N. Bradbury (Ed.), The developmental course of marital dysfunction (pp. 441-459). Cambridge, UK: Cambridge University Press.

Rhoades, G.K., Kamp Dush, C.M., Atkins, D.C., Stanley, S.M., Markman, H.J. (2011). Breaking up is hard to do: the impact of unmarried relationship dissolution on mental health and life satisfaction. Journal of Family Psychology, 25 (3), 366-374

Tashiro, T., Frazier, P. (2003). “I’ll never be in a relationship like that again”: Personal growth following romantic relationship breakups. Personal Relationships, 10, 113-128.­

 

por CEDOC

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