Jueves 3 de diciembre, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 16-11-2020 11:57

En el Gobierno se afianza el doble relato

Las acciones cruzadas de cristinistas y albertistas tienen su reflejo en la ambigua comunicación oficial: hay riesgos y beneficios.

Desde la carta abierta de Cristina Kirchner, se sinceraron ciertas dinámicas en el oficialismo. Una de ellas es la comunicación. En la cuestión del ajuste de la economía, por ejemplo, el kirchnerismo mantiene un doble discurso cada vez más notorio. Ante cada medida presupuestaria, hay dos interpretaciones: un sector de la propaganda K sostiene que no existe tal ajuste, sino que se trata de un reacomodamiento gradual que finalmente beneficiará a los más pobres; pero otra ala del relato oficialista reconoce a regañadientes que se están haciendo ajustes, pero lo justifica como los coletazos de la herencia maldita que dejó Mauricio Macri.

La pandemia es una de las herramientas de argumentación más utilizadas por el kirchnerismo para explicar las penurias económicas que crecieron en el primer año de gestión. Pero en este tema tampoco el discurso oficial está exento de contradicciones. Al mismo tiempo, se sostiene que la actividad económica se está recuperando por la apertura gradual del cerco sanitario, mientras se pide no relajarse porque los casos siguen creciendo (con cifras negativas que trepan en el ránking mundial), y se levantan subsidios laborales por el fin del ASPO, aunque las clases escolares no se han normalizado. En cuanto a la vacuna, están los relatores K que anuncian la llegada inminente del alivio pandémico, pero también siguen activos los oficialistas que desaconsejan juntarse a votar el año próximo, por lo que llaman a suspender preventivamente las PASO.

El Fondo Monetario Internacional también recibe un doble discurso de las autoridades argentinas durante la negociación que está en curso. Mientras el ministro de Economía discute los aspectos técnicos del ajuste requerido para que el organismo ayude a la Argentina a reprogramar su deuda, la tropa de senadores ultracristinista imita a la jefa y le envía una carta abierta al FMI, conminándolo a adaptarse a la idiosincracia local. 

Eso sí: cuando se habla del doble comando en el Gobierno, los relatores K aseguran que son operaciones maliciosas de los medios hegemónicos. A esta altura del mandato de Alberto Fernández, todavía no queda claro si el doble relato juega a favor, confundiendo al enemigo y a los votantes amigos con una “sarasa” eficaz, o si, por el contrario, esa cortina de humo contaminará en el mediano plazo todo el discurso oficial, convirtiendo la palabra K en una bruma vaciada de potencia persuasiva y de la credibilidad mínima necesaria para ganar elecciones.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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