Friday 12 de April, 2024

ESPACIO NO EDITORIAL | 26-02-2024 09:29

“Ojos de celular”

El horizonte con su inmensidad, permite que la mirada se pierda en la lejanía, sentimiento interior de apertura y libertad. ¿Es posible mirar un paisaje o un recital esquivando las pantallas? Gran desafío, en épocas en que el reflejo de las retinas aparece tomado por el brillo de los celulares.

“Omni – cel”

Dios posee algunas cualidades exclusivas, tales como la omnipotencia (aquel que todo lo puede) y la omnisciencia (aquel que todo lo sabe y todo lo ve).

En la diversidad de gadgets tecnológicos (dispositivos con una función específica) que rodean al ser humano, ¿Será el celular un Dios entre ellos?

El smartphone se transforma en un mediador constante de las actividades de una persona en su jornada, desde sus “poderosos ojos y oídos” (cámaras ven y micrófonos escuchan, aquella información que la IA utiliza).

¿Queda algo de mirada por fuera de su poder?

Da la impresión que uno de los pocos momentos en que no se mira un pantalla, es cuando se duerme. Los ojos se cierran en un intento de descanso, surgiendo en el soñar esas “imágenes internas” que escapan al procesamiento de datos del “Dios gadget”.

Cuando se está despierto, también existe un más allá de la contaminación de una pantalla. Es la maravillosa actividad del fantaseo y la imaginación, esos instantes en que lo lúdico del pensamiento  vuelve mágico el mundo interior.

“Poderosa - mente”

En el Siglo XXI parece imposible escapar al atravesamiento de una tecnología cada día más potente, que progresivamente va “facilitando” ciertas tareas que antes realizaban los trabajadores. Aumenta así la dependencia a las máquinas, dando la sensación de volverse “cada vez más inteligentes”, incluso que algunos seres humanos.

"Es un mundo de máquinas,
no me digas que no tengo alma.
Cuando las máquinas asumen el poder,
no hay lugar para ti ni para mí".

(Queen, Machines (Or 'Back To Humans')

En el fragmento de esta hermosa canción del año 1984, se destaca el aspecto por excelencia del ser humano, que marca diferencia con las máquinas.

La capacidad de sentir, pensar y reflexionar, da lugar a aquello propio de cada persona. El “alma” se vuelve inalcanzable para cualquier gadget, siendo artefactos limitados al mero procesamiento de datos.

Permitirse soñar, sentir y vibrar. Dejar volar la mirada hacia esos maravillosos horizontes, sintiendo la libertad... eso es humano, simplemente humano.

Texto: Lic German Rothstein.

Imágenes: Pixabay.

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por CEDOC

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