Thursday 23 de May, 2024

ESPACIO NO EDITORIAL | 22-02-2024 08:39

¿Qué son los ataques de pánico? ¿Cómo se manifiestan? Un enfoque superador desde la neuroplasticidad

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La neuroplasticidad y el pánico son dos conceptos que pueden parecer distantes, pero en realidad están intrincadamente relacionados en el maravilloso mundo de la mente humana.

Los ataques de pánico se manifiestan como una respuesta de miedo exagerado a través de síntomas como taquicardia, sudoración, dificultad para respirar y sensación de pérdida de control, etc. Pero que a su vez no responden a una causa orgánica aparente

Por otra parte, la neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a lo largo de la vida en respuesta a la experiencia, el aprendizaje y el entorno. Básicamente, el cerebro es moldeable y ser “esculpido” por nuestras experiencias y acciones.

El miedo es una emoción que puesta en contexto tiene sentido, si tengo un león hambriento en frente es lógico que sienta miedo. El problema radica en que la mayoría de las veces que sentimos esta emoción es generada por la manera en la que percibimos la realidad y no por la realidad en sí.

El pánico tiene un fuerte componente de aprendizaje una persona que experimenta ataques de pánico repetidos, podría ir moldeando su cerebro para que perciba el mundo, a sí mismo y al futuro de una manera distorsionada y hostil.

Mientras más se practica algo más cambia el cerebro. La mayoría de nuestras respuestas de miedo son producto de miedo aprendido y aunque resulte dificultoso entenderlo, muchas veces practicamos hábitos y conductas disfuncionales que nos llevan a ser expertos en sufrir ataques de pánico. Esto significa que los circuitos cerebrales que se relacionan con el aprendizaje de miedo y responsables de desencadenar el pánico pueden volverse más sensibles y reactivos, lo que lleva a una mayor probabilidad de experimentar más ataques de pánico en el futuro.

Por otro lado, la neuroplasticidad también ofrece esperanza. A través de intervenciones psicoterapéuticas, como la terapia cognitivo-conductual, se pueden reestructurar estos circuitos cerebrales.

Al exponer gradualmente a la persona a las situaciones que desencadenan el pánico y enseñarles estrategias para manejar sus pensamientos y emociones, se pueden formar nuevos patrones más adaptativos. Con el tiempo, esto puede llevar a una reducción en la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico.

El proceso de superar el pánico puede llevar tiempo y esfuerzo, pero con perseverancia y el enfoque adecuado se pueden lograr muy buenos resultados. La terapia cognitivo conductual es específica para trabajar estos desordenes y para desarrollar estrategias para gestionar el pánico y aprovechar la plasticidad cerebral para promover el cambio y la recuperación.

Al abandonar maneras disfuncionales de ser y pensar.  Con paciencia, determinación y compromiso los pacientes adquieren nuevos hábitos saludables que transforman el cerebro adaptarse y reorganizarse a lo largo de la vida en respuesta a las experiencias y desafíos que enfrentamos. 

Lic. Flavia Cerutti. Mp.13357 Psicóloga y Maestranda en Innovación Educativa.

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por CEDOC

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