Hay momentos en que una revista no elige sus temas: los temas la eligen a ella. NOTICIAS presenta dos ediciones históricas que llegan casi simultáneamente y retratan a la Argentina en sus dos estados emocionales más extremos: la euforia y el duelo, la cancha y el velatorio, el grito y el silencio.
La primera lleva en su tapa a Messi y Scaloni sobre una bandera argentina y un título que es también una pregunta: "Renovar la ilusión". La Selección bicampeona sale al Mundial 2026 desde un lugar inédito: ya no persigue un sueño, debe defender una corona. El especial recorre los desafíos de la Scaloneta, la logística de un torneo expandido a 48 selecciones y lo que el editorial de la revista llama con precisión "el reto de defender la gloria".
El segundo especial es la contracara exacta. Sobre una fotografía del Indio en plena actuación, el título marca “La leyenda después de la leyenda". La muerte del Indio Solari el 5 de junio cerró una etapa irrepetible del rock argentino, pero abrió otra: la de su legado. Un creador que edificó su propio imperio desde los márgenes de la industria —sin televisión, sin sellos multinacionales, sin ceder el control de nada— y que aún así llenó estadios de 140.000 personas. La estructura de Erks S.A., la sociedad que manejó el universo Redondos junto a Skay Beilinson y La Negra Poly, fue tan sólida como discreta.

Grababan sus discos, producían sus shows, vendían sus entradas y administraban sus derechos sin intermediarios. Un gran circo conducido con mano de hierro por alguien que nunca pareció estar administrando nada. El Indio fue, antes que nadie lo llamara así, un emprendedor cultural que se negó a serlo en los términos que la industria imponía. Y esa paradoja —el capitalista que odiaba el capitalismo, el empresario que despreciaba a los empresarios— es parte constitutiva de su mito.

Lo que une a estas dos figuras no es el género ni la época: es la arquitectura. Messi y el Indio comparten una obsesión que rara vez se menciona junto a sus nombres: el control total. Modelos opuestos —uno bajo los flashes globales del fútbol, el otro deliberadamente a la sombra de la industria—, pero con la misma lógica profunda: construir un universo propio, con reglas propias. El genio que también fue empresario. La figura que también fue institución. Dos hombres que convocaron multitudes sin pedírselo a nadie y que construyeron imperios sin someterse a ninguno.
Dos ediciones, dos momentos irrepetibles, una misma pregunta que NOTICIAS instala: ¿qué hace la Argentina con sus leyendas cuando ya las tiene?













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