"Reventó el empresario kirchnerista Carlos Solari. Gran mercader en la industria de la rebeldía, su producto jamás traspasó siquiera fronteras de países limítrofes ni innovó jamás género musical alguno. Fue en efecto un original comerciante de cabotaje que vendía subversión a las masas carentes de identidad. Sus letras promovieron la droga, el lumpenaje y el satanismo, en tanto que su música se caracterizó por el rock plebeyo con tono tanguero y sus ingentes ganancias siempre fueron almacenadas en dólares imperialistas. Dios Nuestro Señor se apiade de su Alma", fue el mensaje de despedida que Nicolás Márquez le dedicó al cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La muerte del “Indio” Solari, ocurrida el viernes 5 de junio, desencadenó una de las despedidas más masivas y cargadas de simbolismo de la historia reciente de la cultura argentina. El músico falleció en su casa de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó, luego de sufrir un accidente cerebrovascular hemorrágico que le provocó la muerte casi inmediata a sus 77 años. El cuadro se produjo en el contexto de su ya conocida enfermedad de Parkinson, diagnosticada hace una década atrás y que había deteriorado progresivamente su estado de salud.
El anuncio oficial se conoció durante la mañana del mismo viernes y, en cuestión de minutos, generó una reacción social de magnitud inédita. Las redes sociales colapsaron con mensajes de despedida y rápidamente comenzaron las concentraciones espontáneas en distintos puntos del país. El Obelisco, Plaza de Mayo y la ciudad de La Plata se convirtieron en epicentros de una vigilia improvisada donde miles de fanáticos cantaron sus canciones y desplegaron banderas históricas del universo ricotero.

Pero lejos de las condolencias y los buenos recuerdos, el biográfo de Javier Milei se dedicó a defenestrar tanto a los seguidores como al compositor de clásicos emblemáticos del rock nacional como "Preso en mi ciudad", "El pibe de los astilleros" y "Jijiji". Compartiendo un fragmento televisivo de la convocatoria de la "misa ricotera" de la tarde del viernes en Plaza de Mayo, en su cuenta de Facebook y con ironía, Márquez posteó: "Reunión extraordinaria del Consejo Académico de Yale University".
En otro mensaje, el mismo escritor hace una comparación innecesaria del artista fallecido con el cantante Miguel Mateos. "Ante tanta propaganda de rock plebeyo, precario, meramente de cabotaje y con seguidores intoxicados por años de incultura y el consumo de paco, nada mejor que contrarrestar con el más grande exponente del rock mundial hispanohablante. Formado por años en el conservatorio en piano y guitarra, tocó con los mejores músicos del mundo y sigue llenando los grandes estadios internacionales que van desde Canadá a Tierra del Fuego, pasando incluso por Europa. La prensa amiguista no te lo va a mostrar tanto sea por celos o propensión a sobredimensionar a sus compinches de la droga y el reviente. Pero esto y mucho más es hoy Miguel Mateos", destacó el intelectual libertario compartiendo una imagen del ex vocalista de ZAS en su paso por el Movistar Arena del año pasado.

No es la primera controversia que el coautor de "El libro negro de la nueva izquierda" y "Milei, la revolución que no vieron venir" protagonizó en estos días. En su cuenta de X, Márquez descalificó sin matices tanto la figura del arzobispo Jorge García Cuerva, horas después de que el jefe de la Iglesia argentina pronunciara una homilía crítica durante el Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, en la que pidió a la clase dirigente que abandone la polarización y apueste al diálogo.
El intelectual ultraconservador marplatense llamó a García Cuerva "obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano" y cuestionó su supuesta cercanía con el peronismo, al que asoció con la figura de Juan Domingo Perón definiéndolo como masón y hereje excomulgado, para concluir que el religioso es "parte de la camada de herejes infiltrados en la Iglesia" que, según Márquez, colocó en posiciones de poder el papa Francisco, a quien también atacó en el tuit.
"Mucho me hubiese preocupado que el precitado clérigo kirchnerista elogiara la gestión del Presidente. Pero afortunadamente y para tranquilidad de todos fue crítico de la misma. UN GRAN ALIVIO", destacó Márquez. Sin embargo, el propio Milei se desligó de esos dichos y eligió un tono más moderado al responder públicamente al arzobispo, evitando la confrontación directa, al que calificó su posición como "una opinión absolutamente válida", distanciándose así de la virulencia de su propio biógrafo.
















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