Monday 8 de June, 2026

SOCIEDAD | Hoy 12:23

La familia del Indio Solari dió por terminada la despedida

En coincidencia con los allegados al artista, el Ministerio de Seguridad bonaerense lanzó un comunicado de agradecimiento a los que participaron del multitudinario velatorio.

"El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires informa que, luego de retirarse los últimos seguidores, la familia ha decidido finalizar la despedida pública de Carlos "Indio" Solari en el Parque de los Trabajadores en Villa Domínico, Avellaneda. Asimismo, agradecemos a la multitud que se acercó para despedir a su ídolo, cuidándonos entre todos y garantizando una movilización en paz. Por último, este Ministerio agradece especialmente a quienes colaboraron y formaron parte del operativo para despedir al Indio", fue el comunicado difundido de la cartera de Seguridad del gobierno bonaerense.

La muerte del reconocido cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, ocurrida el 5 de junio de 2026, desencadenó una de las despedidas más masivas y cargadas de simbolismo de la historia reciente de la cultura argentina. El músico falleció en su casa de Parque Leloir, en el partido bonaerense de Ituzaingó, luego de sufrir un accidente cerebrovascular hemorrágico que le provocó la muerte casi inmediata. El cuadro se produjo en el contexto de su ya conocida enfermedad de Parkinson, diagnosticada una década atrás y que había deteriorado progresivamente su estado de salud. La autopsia confirmó que el episodio fue fulminante y descartó otras hipótesis que circularon en las primeras horas.

Misa ricotera

El anuncio oficial se conoció durante la mañana del viernes y, en cuestión de minutos, generó una reacción social de magnitud inédita. Las redes sociales colapsaron con mensajes de despedida y rápidamente comenzaron las concentraciones espontáneas en distintos puntos del país. El Obelisco, Plaza de Mayo y la ciudad de La Plata se convirtieron en epicentros de una vigilia improvisada donde miles de fanáticos cantaron sus canciones y desplegaron banderas históricas del universo ricotero.

En paralelo al impacto social, comenzó una compleja discusión política y logística sobre el lugar donde realizar la despedida pública. En un primer momento, sectores vinculados al ámbito cultural y político propusieron que el velatorio se realizara en el Congreso de la Nación, replicando el esquema utilizado para figuras de alta relevancia institucional. Sin embargo, la dimensión de la convocatoria esperada rápidamente puso en duda la viabilidad de esa opción.

Ante ese escenario, el Gobierno nacional evaluó habilitar Tecnópolis como sede del funeral, considerando su capacidad para albergar grandes multitudes y su infraestructura. La propuesta fue analizada durante las primeras horas, pero terminó siendo descartada tanto por cuestiones logísticas como por la decisión de la familia de mantener la despedida en un ámbito más vinculado territorialmente con el conurbano bonaerense, donde el Indio había construido gran parte de su identidad artística y personal.

Fue en ese contexto que cobró fuerza la opción de Avellaneda. La elección del Polideportivo José María Gatica, en Villa Domínico, no fue casual: se trataba de un espacio amplio, con accesos múltiples y experiencia previa en eventos masivos. Además, su localización en el sur del conurbano resultaba simbólicamente cercana a la historia de convocatoria popular que caracterizó tanto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como a los recitales solistas del Indio.

Misa ricotera

La decisión final se tomó tras gestiones en las que intervinieron autoridades provinciales y dirigentes políticos. El gobernador Axel Kicillof tuvo un rol activo en la coordinación del operativo, articulando recursos de seguridad, salud y logística para garantizar el desarrollo del velatorio. También participó Máximo Kirchner, quien mantuvo contactos con la familia del artista y colaboró en destrabar definiciones políticas clave para avanzar con la organización.

El velatorio se inició el domingo en medio de un despliegue sin precedentes. Desde la madrugada, miles de personas comenzaron a formar filas que se extendieron por varias cuadras. Con el correr de las horas, la cantidad de asistentes creció de manera exponencial. Se estima que a lo largo de la jornada pasaron por el predio casi el millón de personas, una cifra que superó ampliamente las previsiones iniciales.

Las filas llegaron a tener varias horas de espera, con tramos que superaban el kilometro. Muchos fanáticos viajaron durante la noche desde distintos puntos del país para poder despedirse. Se vieron banderas de todas las provincias, camisetas de fútbol intervenidas con frases del Indio y pancartas con letras de canciones que funcionaron como consignas colectivas.

El operativo de seguridad incluyó cortes de tránsito, vallados perimetrales y presencia de fuerzas policiales, aunque con una impronta más preventiva que represiva. También se instalaron puestos sanitarios y de hidratación para asistir a quienes sufrían descompensaciones por el frío y las largas esperas. A pesar de la magnitud del evento, no se registraron incidentes graves, en un dato que contrastó con antecedentes de concentraciones masivas vinculadas al público ricotero.

Misa ricotera

Dentro del predio, el ingreso se organizó en tandas para evitar aglomeraciones. Cada persona podía permanecer unos minutos frente al féretro, en un clima de profundo respeto. Muchos se persignaban, otros dejaban cartas o pequeños objetos, mientras que algunos simplemente permanecían en silencio. Afuera, en cambio, el clima era más festivo: se cantaban canciones, se armaban rondas y se reconstruía colectivamente la memoria de los recitales.

La despedida se extendió superando las 24 horas debido a la cantidad . Las autoridades decidieron prolongar el horario de ingreso para permitir que la mayor cantidad posible de personas pudiera acceder. La jornada terminó con una multitud que se resistía a abandonar el lugar y que continuó cantando incluso después del cierre formal.

El funeral del Indio Solari terminó convirtiéndose en un fenómeno social que excedió lo musical. No fue solamente la despedida de un artista, sino la manifestación de una identidad colectiva construida durante de cuatro décadas. La masividad, la organización y la ausencia de incidentes graves consolidaron la idea de que se trató de un acontecimiento histórico.

Indio Solari

Desde el anuncio de su muerte hasta el cierre del velatorio, el proceso estuvo atravesado por tensiones logísticas, decisiones políticas y una movilización popular pocas veces vista. La elección de Avellaneda, el descarte de opciones como el Congreso o Tecnópolis y la intervención de figuras como Kicillof y Máximo Kirchner, dejaron de lado las rivalidades internas en el peronismo kirchnerista, para formar parte de una trama que combinó gestión estatal y presión social.

En ese marco, la despedida del Carlos Alberto Solari quedó registrada como una de las concentraciones más grandes del rock argentino, comparable con los momentos más emblemáticos de su carrera. Una multitud que, fiel a su historia, volvió a reunirse sin intermediarios para despedir a su figura más convocante.

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por R.N.

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