SOCIEDAD | 06-08-2021 15:00

El retorno de los Werthein: cazadores de negocios

Secretos de la compra con la que se quedaron con DirecTV por un valor de “saldo”. La interna familiar con Gerardo. Números y fortuna. La rivalidad con el Grupo Clarín.

En la City los cálculos más conservadores llegan a los US$ 800 millones. Ese es el cash que habría ostentado la familia Werthein producto de una seguidilla de ventas que tuvo a la salida de Telecom Argentina como su principal fuente de liquidez en la última década. A su vez, durante los últimos años son muchos los que especularon en el mercado local con cuál sería el próximo gran ticket del Grupo W a propósito de su habilidad para entrar y salir con gran timing de los negocios.

La semana pasada se materializó un rumor que sobrevolaba la atmósfera desde hace cerca de un año: Werthein adquirió Vrio Corp., la división de AT&T en América latina y el Caribe que tiene marcas como DirecTV y SKY, por alrededor de US$ 500 millones en una operación que concluirá en 2022.

Los efectos de esta transacción, que incluye infraestructura, como satélites y centros de transmisión de última generación y participaciones en Torneos y Competencias y la señal colombiana Win Sports, son muchos. La incursión de un nuevo actor en el mercado de TV paga es uno de ellos.

La familia Werthein suma una caja repleta de cash flow y vuelve a tallar fuerte en telecomunicaciones, donde reaviva una rivalidad con los dueños del Grupo Clarín. Todo esto en el marco de una nueva división de bienes puertas adentro, a partir de la salida de Gerardo Werthein de la sociedad familiar.

En los hechos, son los herederos de la rama de Noel Werthein los que consolidan su posición en el gigante de la W con la figura de Darío Werthein, hijo del fallecido Leo, como CEO y accionista en representación de los intereses de su madre y sus hermanas, Norma Gold, Cynthia y Judith Werthein, respectivamente. El ahora tridente accionario se completa con las participaciones de los hermanos Daniel y Adrián Werthein, a su vez, tíos de Darío.

Nuevos bríos. No es la primera vez que el grupo es noticia por apostar a lo grande en un negocio. Su paso por el fondo Citicorp Equity Investments (CEI), el ingreso y salida de Telecom Argentina y su paso por La Caja de Ahorro y Seguros son solo algunas de las firmas que acreditan su trayectoria. Sin embargo, según fuentes familiarizadas con el día a día del holding, se puede afirmar que la compra de Vrio es la mayor inversión de la familia tanto por su escala regional como por el monto inicial comprometido en la operación. Si bien aún no se conocen los detalles de la ingeniería financiera detrás de este deal sellado hace poco más de una semana en Nueva York, una de los primeros desafíos que debe enfrentar la familia Werthein es detener la caída de suscriptores en los 11 países donde opera.

En los últimos tres años, las ventas de Vrio cayeron de US$ 4784 millones en 2018 a US$ 3154 millones el año pasado. En ese mismo periodo, las ganancias operativas de US$ 313 millones mutaron a pérdidas por US$ 166 millones en el último ejercicio.

Para el analista de mercados TIC, Enrique Carrier, la sorpresa no fue la venta en sí. Desde que AT&T compró la operación de DirecTV en 2015 por unos US$ 67.000 millones quedó en claro que le interesaba potenciar su servicio de acceso con contenidos dentro de los Estados Unidos, por lo que la operación latinoamericana era “prescindible”.

En 2017 AT&T intentó depositar la división latinoamericana de DirecTV en la Bolsa, pero desistió al año siguiente. “Está claro que AT&T buscaba desprenderse de un negocio que no le era estratégico y, de paso, reducir su abultada deuda. Sin embargo, la venta de la operación no era sencilla. Los principales candidatos ya operaban en la región, como Claro o Telefónica, y podrían enfrentar cuestionamientos por concentración de mercado. Había que encontrar entonces a ‘outsiders’. Así fue como calzó la compra por parte del Grupo Werthein”, analiza Carrier.

“En la determinación de si será o no un buen negocio para el grupo argentino también hay que considerar el costo de adquisición”, dispara Carrier y agrega: “Si bien en el comunicado oficial no se hizo pública la suma pagada, según la agencia de noticias financieras Bloomberg rondó los US$ 500 millones (a razón de US$ 50 por suscriptor), lo que implica que AT&T asumió una pérdida de valor de casi el 90% (mencionada como un deterioro de activos por US$ 4600 millones en sus balances). Se trata de una operación que facturó en el segundo cuatrimestre de 2021 unos US$ 749 millones. Claramente, AT&T se quería sacar a Vrio de encima, aún asumiendo cuantiosas pérdidas”.

Ahora, una vez más se pone a prueba la fama que supieron construir a lo largo de las últimas tres décadas en las que participaron de al menos 50 operaciones de fusiones y adquisiciones, sobre todo en la Argentina. En su habilidad por encontrar oportunidades donde otros no la ven yace su éxito. Y mientras que en cada crisis las corporaciones extranjeras hacen las maletas y abandonan el país, los Werthein toman posiciones muchas veces agresivas, como en el caso de Telecom, donde se ocuparon de reestructurar una deuda que ascendía a US$ 3300 millones. Luego, para completar su performance suelen no enamorarse de los negocios y encuentran el momento indicado para salir con los bolsillos llenos.

¿Por qué entrar a Directv? “Vrio tiene unos 10 millones de suscriptores a su servicio de DTH (TV directa al hogar). Esto significa de entrada un atractivo flujo de caja, pero también una escala que le otorga un fuerte poder de negociación a la hora de acceder a contenidos, tal como le pasa con el fútbol y otros deportes”, señala Carrier y agrega: “Para el Grupo Werthein implica una oportunidad para transformar a un gran actor de la TV paga en otro gran actor, pero del streaming”. En otras palabras el desafío pasa por recorrer el puente que va del viejo al nuevo mundo, nada sencillo, pero si muy prometedor.

Quizá fue ese mismo olfato el que, hace un año, los llevó a salir a desmentir el desmanejo de fondos non sanctos de terceros, a través de una supuesta mesa de dinero. En su momento, el propio Adrián Werthein le decía a Clarín que, “desde que vendimos el Banco Mercantil, no manejamos plata de terceros ni tenemos mesa de dinero. Ahora, ante todo este ataque, quiero dejar bien claro que el Grupo Werthein no tiene empresas financieras desde hace más de 20 años. Atendiendo a las necesidades de un grupo de clientes amigos de aquella época, surgió en esos tiempos una consultoría de inversiones que siguió asesorando clientes, pero no hacemos intermediación financiera, no tomamos plata de nadie y por lo tanto no le debemos un dólar a nadie. Eso me gustaría que quede bien claro”.

Largo camino. La primera experiencia en el mercado de las telecomunicaciones la sumaron cuando ingresaron al CEI con una participación que pasó del 9,11%, en 1992, al 20,54% en 1997. Allí fueron socios, entre otros, del Citibank y Raúl Moneta. Solo un año después, los W hicieron “clin caja” y se retiraron con US$ 450 millones frescos justo cuando la economía argentina empezaba a mostrar ciertos síntomas de fatiga. En ese caso, el comprador fue el fondo estadounidense Hicks, Muse, Tate & Furst. Y a pesar de que nunca integraron el ránking internacional de grandes fortunas de Forbes, por lo atomizado que está su patrimonio, se puede estimar que la familia Werthein se retiraba del siglo XX con un patrimonio cercano a los US$ 1000 millones por primera vez en su historia.

Líquidos y con mucho apetito, en septiembre de 2003 compraron, al frente de Telecom Argentina, la parte que estaba en manos de France Telecom por US$ 125 millones, el ejemplo más acabado de su expertise en el mercado de fusiones y adquisiciones. Si bien la sociedad con los socios no estuvo exenta de conflictos, el Grupo Werthein la abandonó parcialmente len marzo de 2011, cuando vendió una participación del 10% en Sofora Telecomunicaciones por US$ 145 millones. Seis años más tarde, salió por completo a través de amortizaciones de acciones y pagos de dividendos por aproximadamente US$ 470 millones adicionales.

En los hechos, Telecom siempre fue la presa a atrapar por parte del Grupo Clarín, pero mientras los Werthein fueron parte de la telco esa posibilidad estuvo vedada. Si bien en la práctica no competían directamente en el jugoso mercado de la TV paga, sí lo hacían en el terreno de la banda ancha, donde Arnet y Fibertel se disputaban los clientes. Sin embargo, eso quedó en la historia cuando la familia decidió abandonar su participación en la compañía y allanó el camino hacia la megafusión de Telecom-Cablevisión. Ahora, se volverán a ver las caras, esta vez sí en el alicaído, pero no menos jugoso mercado de la TV paga.

Al negocio financiero volvieron con la familia Sielecki como socio minoritario en abril de 2007, cuando se quedaron con una participación del 23,3% del BankBoston Argentina, luego renombrado como Standard Bank Argentina. La inversión combinada liderada por el grupo financiero sudafricano ascendió a US$ 170 millones. En noviembre de 2012, el gigante chino ICBC adquirió un total del 80% de esa entidad por US$ 600 millones, que incluía las participaciones completas de las familias argentinas. En otras palabras, en solo cinco años la familia Werthein multiplicó más de cuatro veces su inversión y salió del negocio con un saldo a favor estimado en US$ 108 millones.

La única mancha visible reciente pasa por su breve participación en la Transportadora Gas del Sur (TGS), la mayor compañía del rubro en el país, donde también fueron de la mano de la familia Sielecki y un socio estadounidense. La participación de la familia Werthein equivalía al 4,58% de TGS. Habían entrado en 2016 a cambio de US$ 24 millones, esa porción llegó a valer cuatro veces más, pero en en 2020, cuando decidieron abandonar su parte, solo obtuvieron alrededor de US$ 16 millones a manos del fondo PCT de Edmond Safra, casualmente socio cercano de Gerardo y Gregorio Werthein, miembros de la familia que están en una avanzada y no menos conflictiva separación de los hijos y nietos de Noel Werthein.

Una sucesión de escisiones. Los Werthein están transitando una nueva división de bienes. Uno de los miembros de la extensa familia asegura que la salida de Gerardo de la sociedad está “ongoing” y desde las oficinas del Grupo señalan que si bien el proceso comenzó poco después de la salida de Telecom, en 2017, en los papeles su desvinculación recién se selló en el último año. Sin embargo, aún resta definir algo crucial: cómo se repartirán los activos (ver recuadro).

Gerardo Werthein era hasta ahora el único accionista de los W que no pertenecía a la rama de Noel Werthein sino a la de Gregorio, el mayor de los hijos de León Werthein, fundador de la saga familiar en Argentina. La sucesión de escisiones comenzó mucho antes y es el análisis del intrincado árbol genealógico donde se encuentran las respuestas.

En Bender o Bendery, pueblito ubicado en la margen derecha del Río Dniester, en la otrora Moldavia, comenzó la aventura de León Werthein que, en 1904, desde el puerto de Londres, recala en la Argentina. Su primer trabajo fue estibador en el puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca. Un año más tarde, llega su mujer, Ana Jajam, con cuatro de los ocho hijos que se sumarían la familia ya instalada en el país. Gregorio, Elisa, Numo, Israel, Abraham, Fanny, Noel y Julio son los herederos que representan a la segunda generación. Y si bien León y su esposa tuvieron múltiples emprendimientos, incluidos los hoteles Werthein, historia que repasa en detalle en las redes sociales una de sus nietas, Ana Lía Werthein, la piedra fundacional de la familia en el mundo de los negocios es la apertura del almacén de ramos generales “El Hebreo”, en La Pampa, a mediados de la década del 20.

Pero en 1968, con el fallecimiento de Numo, uno de los tres socios, se concreta la primera escisión del grupo económico más pujante de la familia. La viuda de Numo y sus cuatro hijos pronto vendieron su participación en la sociedad destinando esos recursos a otros negocios. En la década del ‘90, la más agitada para la familia, se produce una nueva salida, en este caso de los herederos Gregorio, que dejaba a los hijos de Noel, los hermanos Leo, Daniel y Adrián Werthein, con el dominio del grupo. Sin embargo, Gerardo, hijo de Isaías y nieto de Gregorio, decide conservar una participación en el grupo que adopta la W como símbolo de la familia en 1994.

En 2005, con el fallecimiento de Leo Werthein, se aceleró el ingreso de su hijo Darío a la mesa de cuatro patas que lideró los negocios de los W durante el último cuarto de siglo. El próximo paso sería la oficial salida de Gerardo del grupo y la consolidación de los negocios en manos de los herederos de Noel, uno de ocho hijos del inmigrante León Werthein.

GerardoWerthein
Gerardo, el conflicto

 

Mientras Gerardo Werthein se aprestaba a participar de la inauguración de los Juegos Olímpicos, a 14 horas de vuelo, en Nueva York, otros miembros de su familia sellaban el retorno del grupo a las grandes ligas con la compra de los activos de DirecTV de AT&T en Latinoamérica.

Allegados a la familia sostienen que hace tiempo que los intereses de Gerardo no coinciden con las oportunidades que analizan Darío y sus tíos Daniel y Adrián. Y si bien “Gerry” -como se lo menciona- ya no pertenece en los papeles a la sociedad de inversiones WST, el proceso de división de bienes aún está “ongoing”. Está en juego una de las mayores fortunas locales que, en 2018, Forbes Argentina llegó a estimar en US$ 2300 millones.

El punto de quiebre en la relación de negocios de la familia se puede ubicar en la salida final de Telecom Argentina en 2017, cuando la familia se habría hecho de una suma cercana a los US$ 470 millones.

A partir de ese momento, Gerardo y su hijo Gregorio empezaron a explorar nuevas oportunidades de negocios y encontraron en Edmond Safra, hijo de Moisés y sobrino del recientemente fallecido magnate brasileño Joseph Safra, un aliado estratégico.

En 2019, Gerardo, Gregorio y Edmond crearon la compañía Replay Acquisition Corp con la clara intención de efectuar una fusión, un intercambio de acciones o la compra de una compañía con el fin de hacerla pública. En su presentación oficial, la firma tuvo aportes por US$ 287 millones y un plazo máximo de 24 meses para encontrar al aliado ideal. Ese aliado llegó en 2020 y se llama FOA.

Julio Werthein
Julio, el más famoso

 

Muchos lo consideran el patriarca del grupo, otros tantos lo presentan como una figura indisoluble de los W. En la práctica Julio Werthein, fallecido a los 95 años en 2013, fue el menor de los hijos y herederos del inmigrante León Werthein, y si bien tuvo un rol activo en la vida social de la familia, nunca fue accionista como Gregorio, Numo y Noel Werthein y su extensa vida estuvo más bien vinculada a su performance institucional.

Durante su trayectoria, fue presidente de las Escuelas ORT, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Fundación de la misma entidad, la Cámara Argentino-China de Comercio, Industria y Producción y de la Cámara Argentina de Comercio para el Sudeste Asiático y el Consejo Interamericano de Comercio y Producción. A su vez, enriqueció su vida social con amistades de la talla de Amalita Fortabat, entre otros grandes títulos del empresariado nacional.

 

Por Facundo Sonatti, periodista de negocios especialista en empresas de familia.

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