El último informe cuantitativo de alcance nacional elaborado por la consultora Delfos expone un escenario de amplio respaldo social a la llegada del papa León XIV a la Argentina, aunque también revela diferencias importantes entre la valoración personal del Pontífice, la trascendencia institucional que los ciudadanos le atribuyen a su visita y la disposición concreta a participar de las actividades previstas.
El relevamiento, realizado sobre una muestra de 3.994 casos entre finales de septiembre y principios de octubre, muestra que más de la mitad de los argentinos tiene una imagen positiva del sucesor de Francisco, pero que el entusiasmo no se traduce necesariamente en una adhesión masiva a los actos religiosos. La investigación, titulada “Expectativas frente a la llegada del Papa a la Argentina” adquiere especial relevancia porque permite medir el clima de opinión previo a un acontecimiento histórico: la primera visita de un pontífice al país desde la llegada de Juan Pablo II en 1987.
El dato más contundente del estudio es la imagen positiva de León XIV, que alcanza el 54% de las respuestas. Dentro de ese universo, el 24,9% considera que su imagen es "muy buena", mientras que el 29,1% la califica como "buena". En el extremo contrario, apenas el 8,2% manifiesta una valoración negativa: el 5% responde "muy mala" y el 3,2% "mala". A su vez, un 14% mantiene una opinión intermedia, definida como "regular»" y otro 23,8% todavía no tiene una posición formada o no responde. La diferencia entre las opiniones favorables y desfavorables deja un saldo ampliamente positivo para el jefe de la Iglesia católica, aunque el porcentaje de personas que todavía no lo conoce suficientemente o no tiene una valoración definida también constituye un dato significativo.

La investigación también indagó cuánto valor le asigna la sociedad argentina a la llegada del Papa en términos institucionales, políticos y sociales. En este punto aparece uno de los contrastes más interesantes del relevamiento: la imagen de León XIV es considerablemente mejor que la percepción sobre la importancia concreta de su visita. El 55,7% considera que el acontecimiento tiene mucha o bastante relevancia para la Argentina. El desglose indica que el 31,1% le atribuye "mucha" importancia y el 24,6% "bastante". Sin embargo, el 33,1% sostiene una posición contraria: el 13,2% considera que tiene "poca" importancia y el 19,9% entiende que no tiene "ninguna". Otro 11,2% no sabe o prefiere no contestar.
La diferencia resulta significativa porque demuestra que el reconocimiento de la figura papal no implica necesariamente que todos los ciudadanos consideren que su presencia tendrá consecuencias relevantes para el país. Hay un sector que puede valorar positivamente al Pontífice desde una perspectiva religiosa, personal o institucional, pero que mantiene distancia respecto de la trascendencia política y social de su visita. En ese sentido, el informe de Delfos identifica una sociedad que recibe favorablemente a León XIV, aunque no necesariamente le atribuye la capacidad de modificar los problemas estructurales que atraviesa el país.
Otro de los capítulos centrales del estudio está relacionado con la posibilidad de que los argentinos concurran personalmente a las actividades previstas durante la visita. Allí aparece una proyección de movilización multitudinaria. El 14,3% de los encuestados aseguró que ya tenía decidido asistir a alguno de los acontecimientos vinculados con la llegada del Papa. Traducido a una estimación poblacional, ese porcentaje representa aproximadamente 4.213.242 personas. A ese núcleo de asistentes confirmados se suma un 12,1% que respondió que probablemente concurrirá, lo que eleva al 26,4% el universo de potenciales participantes.

En el extremo opuesto, el 58,4% manifestó que seguramente no asistirá, mientras que otro 11,4% respondió que probablemente tampoco lo hará. El 3,8% restante no sabe o no contesta. Si se consideran conjuntamente las respuestas negativas, el 69,8% no proyecta participar de las actividades. La diferencia entre quienes ya tienen decidida su concurrencia y quienes todavía evalúan hacerlo permite advertir que el acontecimiento podría generar una movilización importante, aunque la mayoría de la población no tiene previsto trasladarse para participar presencialmente.
La consultora destacó que la adhesión al Pontífice podría traducirse en una movilización de dimensiones significativas y representar un desafío logístico y de seguridad para las jurisdicciones que recibirán las actividades. De todos modos, resulta importante distinguir entre la intención declarada y la asistencia efectiva: los 4,2 millones constituyen una proyección estadística de las respuestas afirmativas, no un registro de personas que hayan confirmado su presencia ni una estimación de concurrencia simultánea a un mismo evento.
La distribución territorial de las preferencias constituye otro de los aspectos destacados del informe. Entre quienes manifestaron tener decidido asistir, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentra el 42,8% de las preferencias. Se trata del principal punto de atracción para los argentinos que quieren participar de las actividades previstas en el Monumento de los Españoles. En segundo lugar aparece Luján, con el 31%, una elección vinculada con la importancia histórica y religiosa de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales centros de peregrinación del catolicismo local. Finalmente, Córdoba reúne el 26,2% de las preferencias, aunque el porcentaje representa una proyección superior al millón de personas interesadas en participar de las actividades previstas en la capital provincial.

En el relevamiento de Delfos, el 54% tiene una valoración positiva de León XIV y el 55,7% considera importante su visita. En Management & Fit, en cambio, casi siete de cada diez no esperan que el acontecimiento contribuya significativamente a mejorar el clima social. No son indicadores idénticos ni muestras directamente comparables, pero sí ofrecen elementos para comprender que la recepción favorable del Pontífice no equivale a una expectativa generalizada de transformación social.
La llegada de León XIV, prevista para el 8 al 11 de noviembre, encuentra así a una Argentina que conserva una valoración favorable de la máxima autoridad de la Iglesia católica, pero que también atraviesa un escenario de desconfianza hacia las instituciones y de fuertes preocupaciones económicas y sociales. El desafío del Pontífice será convertir ese reconocimiento inicial en una conexión más profunda con una sociedad que todavía mantiene una parte importante de sus expectativas sin definir. Los resultados muestran que los argentinos parecen dispuestos a recibirlo favorablemente, aunque no necesariamente esperan que su presencia resuelva los problemas cotidianos del país.















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