Martes 31 de enero, 2023

SOCIEDAD | 15-04-2022 08:20

Héctor Yrimia: el último en caer

El abogado de Generación Zoe fue fiscal federal y juez de instrucción. Estaba prófugo y acaba de entregarse en Dubai.

Con micrófono en mano y delante de una gigantografía de Leonardo Cositorto, Héctor Yrimia se refería a Generación Zoe como si fuera uno de sus dueños. En una charla que quedó registrada en YouTube, el ex fiscal federal y ex juez de instrucción se presentó frente a un auditorio como la persona que había colaborado para que la firma tuviera una estructura jurídica consistente. Contó que, hasta su llegada, la empresa trabajaba de forma “alegal” y que él mismo se había encargado de corregir ese problema. Habló de la seguridad del fideicomiso donde se depositaba el dinero de los ahorristas y enumeró un confuso conjunto de instituciones públicas que, en teoría, regulaban su actividad. Usó, por supuesto, la fórmula mágica del ejemplo personal para generar confianza y aseguró que él mismo había invertido US$ 110.000. ¿Se podía desconfiar?

Pasaron apenas algunos meses de aquella charla y todas las promesas se desmoronaron. Después de la seguidilla de detenciones que ordenó la fiscal cordobesa Juliana Compays en el marco de la investigación contra Generación Zoe, que incluyó el regreso a la Argentina de Cositorto -que se encontraba prófugo en República Dominicana-, Yrimia fue el último en caer. El martes 12, el abogado se entregó en la oficina de Interpol en Dubai.

Yrimia, que figuraba como director legal de la compañía, está imputado por asociación ilícita y estafa en la investigación que lleva adelante la fiscalía de Instrucción del Segundo turno de Villa María, una de las que más avanzó contra Zoe. No es la primera vez que tiene la Justicia detrás de sí. Se alejó de la función pública en 2004, denunciado por encubrir un caso de tortura. En ese momento decidió volver a la actividad en su estudio, pero su nombre volvió a tener todas las miradas encima cuando el fiscal Alberto Nisman lo acusó como parte del entramado creado para el encubrimiento del atentado a la AMIA -causa en la que luego fue sobreseído-.

Sin embargo, esta vez la situación de Yrimia es diferente. A pesar de la gravedad de las acusaciones que lo persiguieron en el pasado, había logrado mantener un perfil bajísimo y su rostro era desconocido para la gran mayoría de la población. Ahora, por el contrario, la explosión mediática de la causa contra Generación Zoe lo puso en el centro de la escena y quizás deba sortear muchos más obstáculos: Cositorto ya comenzó a ensayar una defensa en las entrevistas que dio y en todas apuntó contra el abogado.

Interna. En la charla que dio Yrimia contó que llegó a Generación Zoe en marzo del 2021 gracias a un socio de su estudio. Según su relato, su primera reacción al ver la compañía fue de sorpresa: “Veníamos en un país donde toda la gente estaba triste, amargada y con barbijos. Entré en un recinto donde toda la gente estaba contenta, sin barbijo y riéndose. No entendía nada. Me llamó la atención y dije ‘acá me quedo porque me gusta cómo funciona la gente’. Otro día que fui veía que uno decía ‘compren, vendan’ así que lo invité a Leo (Cositorto) y a Maxi (Batista, el mano derecha de Cositorto) al estudio y les dije: ‘Mirá, yo soy de un estudio que nos dedicamos a proteger a nuestros clientes, a armarle el esquema jurídico adecuado para que no los perturben”, contó el ex juez.

Hasta ahí, el relato de Yrimia y Cositorto coinciden. Según el fundador de Generación Zeo “fue acercado por una persona conocida de Maxi. Se presentó con un gran estudio de abogados, nos citaron en su estudio en la 9 de Julio y los contratamos porque nos ofrecieron una especie de abono mensual que incluía la parte contable y un pool para la parte jurídica”, dijo.

Norman Próspero es uno de los contadores que llegó a Zoe de la mano de Yrimia. En una entrevista que dio desde la cárcel negó ser parte de la estructura empresarial y dijo que no tocó dinero de los ahorristas: “Yo no me relaciono con el dinero de los clientes de mis clientes”, sostuvo. Probablemente esa sea la misma estrategia que intente utilizar el ex juez: “Te contrata una compañía para que les armes un fideicomiso. Lo armás, cobrás tus honorarios y después vos no sos responsable por el uso que hagan de esa estructura”, dijo un abogado que conoce la causa y al propio Yrimia.

El ex juez eligió como abogado en Buenos Aires a Martín Magram y el estudio jurídico Gramática lo representará en Córdoba. Para los defensores, sostener la distancia entre Yrimia y Zoe no será una tarea sencilla. Según el propio imputado, después de aquella primera reunión en las oficinas de la 9 de Julio, tardó “cuatro meses y medio en analizar” la situación.

“Me encontré con que estaban trabajando de una forma alegal. Cuando en el mundo del Derecho decimos ‘alegal’ decimos que está bajo ninguna regulación. No teníamos ningún problema porque estábamos en pandemia, la gente del Gobierno no trabajaba y no se movía. Pero pensé que en el futuro, cuando volviéramos a la normalidad, podíamos tener un problema”, dijo en aquella charla el ex juez.

Por eso, según su propio relato, aconsejó que Generación Zoe creara un fideicomiso que, ahora, es una de las cartas que Cositorto juega en su contra. “Yrimia se metió en un montón de negocios, nos trajo después el fideicomiso con Julieta Sciutti y Maximiliano Mitroff, que son impresentables y quienes nos terminaron estafando”, declaró en una entrevista. En otra dijo que el abogado que le había recomendado Yrimia se quedó con un departamento de su propiedad y lo trató de “traidor”. Por ahora, Yrimia mantiene el silencio. Cuando llegue a la Argentina deberá decidir cuál será su estrategia. 

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Giselle Leclercq

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