Sunday 16 de June, 2024

SOCIEDAD | 31-07-2023 06:14

Messi y Maradona: ídolos en las antípodas

Por Claudio Negrete. La extraña parábola que los enfrenta: Leo terminó jugando para los herederos de Mas Canosa, enemigo de Fidel, el protector de Diego.

Los dos están en la gloria y la idolatría nacional. Un Dios celestial y el otro terrenal, ambos adorados y amados por igual. Hay una sola explicación del encanto argento: Diego Maradona y Lionel Messi son las personas que más felicidad y alegría les dieron a los argentinos en los últimos cuarenta años, el período de tiempo que ahora celebraremos como la etapa democrática más prolongada desde el siglo pasado. Un aniversario cruzado por una sensación de frustración y desencanto en la que solo la magia de Diego y Lionel hizo que se pudiera sostener la autoestima y la esperanza colectiva.

Pero, al mismo tiempo, cada uno de ellos representa a distintas Argentinas en cuanto a las formas de encarar la vida, la profesión, los afectos, las responsabilidades, los valores éticos, simbólicos y políticos. “Pelusa” expresó en vida ese país turbulento, impredecible, entrando y saliendo de ilegalidades, de pasiones violentas y exitismos desmedidos.

En cambio, “la Pulga” es el arquetipo de ese otro país formado por millones de argentinos que cumplen con sus responsabilidades en silencio haciendo día a día con su trabajo una sociedad mejor. Lionel es el triunfador que no necesita palabras para que lo reconozcan como el mejor, de bajo perfil público, protector de su familia y de sus pocos amigos. Siempre marcó bien la cancha entre lo público y lo privado, tema en el que Diego desarrancaba.

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Estas profundas diferencias entre los dos “Diez” más famosos del universo tienen su versión en cómo cada uno se ha manejado y se maneja con los poderosos del planeta. Para Diego, el mundo era un show al que se subía para competir en protagonismo con las principales estrellas, ya sea compartiendo el espectáculo o provocando al Papa, a Bush o al presidente de la FIFA. Como si fuese una expresión de la cultura oriental, Messi, en cambio, ejerce una energía inversa, atrae al mundo hacia él con un magnetismo único. Es imán no solo por lo que hace como profesional de la pelota, sino por cómo es y actúa en la vida de relación.

Lionel está comenzando su reinado en Miami de la mano del ex jugador inglés David Beckham y los dueño del club Inter Miami, Jorge y José Mas Santos, hijos del dirigente político que organizó la más dura y virulenta resistencia cubana al régimen de Fidel Castro, líder del que Diego fue su amigo y contenedor, una relación que le dio al cubano otra trascendencia y legitimidad política fuera de la isla.

El padre de los actuales dueños del Inter de Miami fue Jorge Mas Canosa, quien dedicó toda su vida a conspirar contra el régimen de La Habana y hacer lobby político en Washington a favor de mayores sanciones económicas contra el régimen. En la década de los 80, el entonces presidente Ronald Reagan lo nombró en el Consejo Asesor Presidencial para la radiodifusión, con la responsabilidad de supervisar Radio y Televisión Martí de Miami, desde donde se hostigaba al castrismo y se fomentaba la salida ilegal de cubanos hacia EEUU. Desde 1981, Más Canosa fue el impulsor y líder de la Fundación Nacional Cubano-Americana hasta su muerte en 1997, a los 57 años. La entidad continúa hoy en manos de sus herederos.

Y también fue un aliado estratégico de Carlos Menem en su política de “relaciones carnales” con el gobierno de George Bush, además de aprovechar los negocios que Argentina ofrecía en aquellos años. Como empresario desarrolló una fortuna que continuaron con éxito sus hijos. Empezó con las telecomunicaciones y más tarde se expandió a otras actividades como la construcción, obras de infraestructura energética, y transmisión de electricidad y tecnología. Según la revista Forbes, hoy los dólares acumulados solo por su hijo Jorge llegan a 1.300 millones.

El Imperio

Por estos días, Messi concentra la atención pública de Estados Unidos, país contra el que Maradona solía desplegar toda la batería de insultos al hablar del capitalismo salvaje norteamericano, el de los dólares que el mismo “Diez” cobró por millones y gastó sin límites. En verdad, sus diatribas no las sostenía en convicciones ideológicas sino en amistades y negocios con los líderes autoritarios de izquierda de la región.

Estados Unidos además es el país donde “le cortaron las piernas” y su carrera como jugador de Selección, y donde le prohibieron la entrada por el antecedente con las drogas. En el 2018 quiso por última vez ingresar a Miami para presenciar el juicio de su ex esposa Claudia, y el mismo presidente Donald Trump le negó la visa después de enterarse de que Diego había dicho a la cadena venezolana Telesur que el magnate era un “chirolita”, esto es, en español de Miami, un títere.

Con su estilo, Messi pudo lograr lo que no consiguieron ni Fidel ni Diego: poner a sus pies al capitalismo norteamericano-cubano, ganando más de 50 millones de dólares al año. Flor de revolución, Lionel. ¿Que habrían dicho Fidel y Diego, seguramente con los inigualable habanos cubanos en sus manos, al ver las imágenes de Messi posando con los “gusanos” de Miami que tanto odiaban? En un mundo que cambia en forma vertiginosa, las sorpresas ya no sorprenden. Además, dicen que Dios no tiene ideología. ¿O sí? “¡Qué mirá, bobo, andá pa’ allá!”.

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