Monday 12 de January, 2026

SOCIEDAD | Hoy 05:07

Separación, causas judiciales y tensión: el final Wanda y Martín Migueles

La ruptura fue decisión de Wanda. Según revelaron, pesaron el cholulismo de Migueles, los rumores y el impacto de causas judiciales en curso.

El nombre de Martín Migueles irrumpió con fuerza en la escena mediática argentina al ser señalado como la nueva pareja de Wanda Nara. Pero detrás del rótulo de “novio de”, Migueles arrastra un perfil que combina negocios de difícil trazabilidad, vínculos empresariales complejos y una creciente atención judicial que lo coloca bajo la lupa pública.

Se presenta como empresario y entrenador personal, con residencia en barrios cerrados de alto poder adquisitivo y una circulación habitual por ámbitos financieros e inmobiliarios. Su fortuna, sin embargo, no tiene un origen claramente documentado, como tampoco su actividad laboral. Según reconstrucciones periodísticas, habría participado en sociedades vinculadas a operaciones financieras, casas de cambio y movimientos de capital que hoy forman parte de investigaciones en curso. Su estilo de vida —viajes frecuentes, propiedades y consumo de lujo— contrasta con la escasa información que existe a su nombre. En ese marco, trascendió que tiene una hija mayor de edad y un hijo al que habría reconocido luego de un análisis de ADN.

En las últimas semanas, su situación se volvió más delicada cuando se conoció que la jueza María Servini ordenó allanamientos a diversas firmas vinculadas a una causa con derivaciones en la AFA. En ese entramado aparece el nombre de Elías Piccirillo, exmarido de Jesica Cirio, actualmente detenido con prisión domiciliaria, con quien Migueles habría tenido un vínculo previo, tanto personal como comercial. La Justicia intenta determinar si existió participación en esquemas de acceso a divisas a valor oficial, utilización de estructuras societarias, posibles desvíos de fondos y cuál habría sido el rol de cada uno en esas maniobras.

Rige el principio de inocencia. Migueles no fue imputado hasta el momento, aunque figura como persona de interés en distintos tramos del expediente. El hermetismo de su entorno y la ausencia de declaraciones públicas contribuyen a profundizar el clima de misterio.

En paralelo a ese frente judicial, la relación con Wanda Nara comenzó a resquebrajarse hasta llegar a una ruptura definitiva. Tras pocos meses juntos y luego de unas vacaciones marcadas por rumores de infidelidad, tensiones con la prensa y episodios incómodos, la conductora decidió poner fin al vínculo. Según reveló el periodista Juan Etchegoyen, la decisión fue exclusivamente de Wanda, cansada de lo que definieron como “un combo” de situaciones: versiones persistentes de infidelidad, un marcado cholulismo —“le encantan las famosas”— y el peso creciente de los problemas judiciales que rodean a Migueles. Además, la conductora habría tomado conocimiento de un episodio que consideró “sin vuelta atrás” y que terminó de quebrar la relación.

En ese contexto, Wanda habría comenzado a sentir que Migueles estaba más interesado en lo que ella representa públicamente que en un vínculo genuino. La sensación de haber sido utilizada y el cruce tenso de Migueles con el periodista Gustavo Descalzi en Punta del Este terminaron de acelerar la decisión. Aunque ninguno de los protagonistas dio explicaciones públicas, desde su entorno aseguran que la ruptura fue definitiva.

En redes sociales, Migueles mantiene un perfil llamativamente austero. Hasta hace pocos días, durante meses, en Instagram solo seguía a Wanda y a cuatro de sus cinco hijos, un gesto que muchos interpretaron como una puesta en escena diseñada para reforzar el vínculo con la mediática más que para mostrar una vida personal o profesional propia. Actualmente también sigue a un pequeño grupo de familiares.

Su irrupción súbita y la falta de antecedentes públicos concretos evocan inevitablemente el huracán mediático que fue el matrimonio Cirio–Piccirillo, que terminó en divorcio y prisión. A diferencia de Piccirillo, sin embargo, Migueles no se mostró empático con el mundo del espectáculo: su perfil público apareció más bien como pendenciero y autoritario, con episodios de tensión ante la prensa.

Ante la presión mediática por conocer quién es realmente este personaje opaco que ingresó a la vida de Wanda, la conductora respondió días atrás con un posteo en X que luego borró, en el que afirmaba: “Tengo 24 centímetros de razones para estar más relajada”.

Así, Migueles emerge como un nuevo personaje incómodo dentro del universo Wanda. Pero mientras la relación quedó atrás, las investigaciones continúan y su nombre deja de ser una simple anécdota sentimental para alimentar interrogantes cada vez más incómodos.

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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