Tuesday 17 de March, 2026

MEDIOS | Hoy 12:46

Sigue la polémica entre Rebord y la comunidad judía: la nueva demanda

El abogado Jorge Monastersky denunció que el streamer elaboró un "listado de judíos" que apoyan su ciclo en Blender.

Hace una semana, el conductor y streamer Tomás Rebord quedó envuelto en una fuerte polémica luego de un monólogo realizado en su programa emitido por el canal de streaming Blender, donde formuló comentarios que distintos sectores consideraron ofensivos hacia la comunidad judía. Las expresiones derivaron en una denuncia penal por presunta discriminación religiosa, lo que reavivó el debate público sobre los límites entre el humor político, la crítica al poder y los discursos de odio en plataformas digitales.

El episodio ocurrió durante una emisión reciente de comienzo de temporada de su ciclo Hay Algo Ahí, en la que el presentador realizaba una editorial sobre el posicionamiento internacional del gobierno argentino y la relación del presidente con Israel. En ese contexto, Rebord ironizó sobre declaraciones oficiales vinculadas a los incendios en la Patagonia y sobre la postura del Gobierno frente a acusaciones difundidas en redes sociales. En su intervención afirmó que le llamaba la atención que, en medio de los incendios forestales, “la principal preocupación del gobierno es aclarar que los argentinos ‘no somos nazis’”, y agregó en tono crítico: “¿Y el fuego?” 

El monólogo también incluyó comentarios sobre los viajes presidenciales a Israel y referencias al Muro de los Lamentos. En ese tramo del programa, el conductor cuestionó reiteradas visitas del mandatario argentino al sitio religioso y preguntó irónicamente “¿cuántas veces te podés emocionar con una pared de piedra?” al aludir al lugar sagrado del judaísmo. Los fragmentos circularon rápidamente en redes sociales, donde fueron difundidos tanto por usuarios críticos como por quienes consideraron que el discurso tenía un tono discriminatorio.

La reacción más contundente llegó pocas horas después, cuando el abogado Jorge Monastersky presentó una denuncia penal ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.º 13 de la Ciudad de Buenos Aires. En la presentación judicial, el letrado sostuvo que las expresiones del conductor insinuaban que “los judíos podrían estar vinculados con los incendios en la Patagonia” y que, además, se ridiculizaban símbolos centrales del judaísmo, como el Muro de los Lamentos.

Según la denuncia, el discurso excedería el ámbito del humor político o de la sátira, ya que —según el denunciante— atribuir hechos graves a una colectividad religiosa o sugerir responsabilidades colectivas constituye una forma de estigmatización. En ese sentido, Monastersky argumentó que la conducta podría encuadrarse dentro de la Ley 23.592 de Actos Discriminatorios, que sanciona expresiones o acciones que promuevan discriminación basada en religión, nacionalidad u origen étnico.

Javier Milei

En declaraciones públicas, el letrado sostuvo que “atribuir hechos graves como incendios a personas por su religión, insinuar responsabilidades colectivas y ridiculizar símbolos religiosos no es sátira ni ironía”, sino una forma de discurso que puede “alimentar prejuicios y generar hostilidad” contra miembros de la comunidad judía. El denunciante también remarcó que, a su entender, la libertad de expresión no debe utilizarse para imputar delitos a grupos religiosos ni para banalizar símbolos considerados sagrados por una colectividad.

Ante este escándalo, el mismo Javier Milei compartió los dichos del abogado en su cuenta personal de X. "Masterclass", halagó el mandatario ante la exposición publica del abogado, etiquetando a la DAIA en el mismo posteo. "Gracias por compartirlo, Presidente Javier Milei. En la Argentina el antisemitismo no puede naturalizarse ni justificarse bajo ninguna forma, tampoco bajo el escudo del humor. También valoro y reconozco su compromiso en sostener que en nuestro país no debe tener lugar el antisemitismo. Le mando un saludo y siga adelante", agradeció Monastersky. 

Pasado casi siete dias, el abogado nuevamente cargó contra el streamer con una nueva denuncia que vuelve a tensionar el clima político y mediático en torno a Rebord, al cuestionar la difusión de lo que definió como una “lista de judíos” que apoyarían al comunicador, en un episodio que rápidamente escaló por la gravedad de su contenido y las implicancias discriminatorias que se le atribuyen.

La controversia se originó a partir de la circulación en redes sociales de un listado en el que se identificaba a distintas personas de la comunidad judía que, presuntamente, respaldarían al conductor en medio de sus cruces públicos con sectores del oficialismo y figuras cercanas al gobierno libertario. Para Monasterky, ese señalamiento “constituye un acto de discriminación inadmisible”, en tanto expone a individuos por su pertenencia religiosa o cultural, independientemente de sus posicionamientos políticos.

Tomas Rebord

En la presentación judicial, el abogado sostuvo que la elaboración y difusión de ese tipo de listados remite a prácticas históricamente asociadas a la estigmatización y persecución, por lo que pidió que se investigue si existió la comisión de delitos vinculados a la discriminación o la incitación al odio. “No se puede naturalizar que se identifique a personas por su condición de judíos en una discusión política”, planteó, de acuerdo con el contenido de la denuncia difundido a la prensa.

El eje del planteo también apunta a determinar responsabilidades sobre el origen del listado y su eventual amplificación, en un contexto de alta polarización en redes sociales, donde el nombre de Rebord se volvió tendencia en reiteradas oportunidades. Desde el entorno del streamer, en tanto, rechazaron cualquier vinculación con la confección de ese material y consideraron que se trata de una maniobra para involucrarlo en una polémica ajena. Allegados al comunicador señalaron que “no tiene nada que ver con esa lista” y que su postura pública ha sido consistente en rechazar expresiones discriminatorias.

El caso suma un nuevo capítulo a una serie de cruces que vienen escalando en intensidad y que ya habían derivado en presentaciones judiciales previas. En este marco, la denuncia vuelve a poner en foco los límites del debate público en entornos digitales y la utilización de identidades religiosas en la confrontación política.

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