Hay un dicho popular que describe la llegada de un problema nuevo cuando los viejos todavía no se resolvieron y China lo encarna hoy con precisión estadística. La segunda economía del mundo arrastraba una crisis inmobiliaria, un consumidor deprimido y años de precios en caída. Ahora le apareció lo único que le faltaba, la inflación.
En mayo de 2026 el índice de precios al productor de China subió 3,9% respecto del año anterior. Este guarismo registra lo que cobra una fábrica cuando vende su producto en la puerta del establecimiento, por eso se lo llama también precio de puerta de fábrica. Es el primer eslabón de la cadena de precios y lo que ocurre ahí llega, tarde o temprano, a las góndolas.
Ese índice estuvo en territorio negativo durante años. Las fábricas chinas vendían cada vez más barato porque competían entre sí de manera feroz y nadie compraba lo suficiente. En marzo de 2026 el índice volvió a terreno positivo. En abril subió 2,8%, en mayo llegó a 3,9% con el ritmo más alto desde julio de 2022. A tres meses seguidos de aceleración se ve la tendencia.
La historia detrás del número
La causa inmediata tiene nombre y geografía, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán redujo a un goteo el paso de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz, el pasillo marítimo angosto entre el Golfo Pérsico y el Océano Índico. Por ahí circula una porción enorme de la energía que mueve al planeta y China es el mayor importador de petróleo del mundo, especialmente, de crudo iraní. Cuando el pasillo se cerró, el precio de la energía se disparó.
Así, los precios de la extracción de petróleo y gas en China subieron 36% en un año. Las materias primas subieron 9,2% y los economistas esperaban que pronto superaran el 10%. Por su parte, la minería subió casi 16%. Es decir, todo lo que entra por la puerta de atrás de una fábrica china se encareció de golpe.

Hubo además dos causas menos visibles que la prensa occidental casi no mencionó. La primera fue una decisión del propio gobierno chino, cuando Pekín ordenó el recorte de la capacidad industrial sobrante y el freno de las guerras de precios entre empresas. Es decir, menos fábricas compitiendo significa precios más altos. La segunda fue la inteligencia artificial (IA). La demanda de capacidad de cómputo encareció los metales no ferrosos y los equipos electrónicos y la oficina nacional de estadísticas china lo reconoció en su propio comunicado.
Por qué esto es el peor escenario
Existen dos enfermedades económicas clásicas. La primera es la recesión, cuando la actividad cae, la gente no compra y los precios bajan o se estancan. La segunda es la inflación, cuando los precios suben de manera persistente. Cada una tiene su remedio conocido. Por un lado, contra la recesión se baja la tasa de interés y se inyecta dinero. Por el otro, se sube la tasa y se retira dinero, contra la inflación.
El problema aparece cuando las dos enfermedades llegan juntas. Los economistas llaman a eso estanflación, una palabra que fusiona estancamiento con inflación. Es el peor de los mundos porque el remedio para una enfermedad agrava la otra. Si el banco central inyecta dinero para reanimar la actividad, alimenta la suba de precios; y si retira dinero para frenar los precios, hunde todavía más la actividad. El médico se queda sin recetas.

China entró en esa trampa. Los precios de fábrica suben 3,9% mientras la demanda interna sigue muerta. La prueba está en el otro índice, el de precios al consumidor, que mide lo que pagan las familias. Subió apenas 1,2% en el año y cayó 0,1% en el mes. Por lo tanto, las fábricas pagan insumos cada vez más caros y los consumidores compran cada vez menos. La inflación china no nace de una economía recalentada, sino de un costo importado que cae sobre una economía fría.
La trituradora de márgenes
Ese contraste destruye el margen de las empresas, es decir, la diferencia entre lo que cuesta producir algo y lo que se cobra por venderlo. La industria china operaba con márgenes finísimos después de años de guerra de precios. Sin embargo, ahora sus insumos suben 9% o más y sus clientes no aceptan aumentos porque no tienen con qué pagarlos.
El economista jefe para China del banco holandés ING advirtió que los productores no tendrían más remedio que trasladar el costo al consumidor. Pero los datos del propio mes de mayo desmienten esa posibilidad para la mayoría. Solo pueden pasar costos las industrias donde la demanda es sólida, como las vinculadas a la IA. El resto queda atrapado entre el insumo caro y el cliente pobre. El resultado previsible es una ola de quiebras en el tejido industrial menos eficiente.

China caía en un pozo cuya lista de capas ya era larga. Una crisis inmobiliaria que destruyó el ahorro de las familias, porque los chinos guardaban su riqueza en ladrillos. Un consumidor que dejó de gastar por miedo al futuro ante una población que envejece y se achica. Entre tanto, la deflación hizo que durante años se posterguen compras, porque mañana todo sería más barato.
La única soga que sostenía la economía era la exportación. En mayo las ventas al exterior subieron 19,4%, incluso hacia Estados Unidos y a pesar de la guerra arancelaria. Pero esa soga tiene un costado siniestro para el resto del mundo. Si los insumos chinos se encarecen y el consumidor chino no absorbe la producción, el excedente sale por los puertos. China exporta su sobrante y con él envía la presión sobre las industrias de todos los demás países.
El gobierno se fijó para 2026 una meta de crecimiento de entre 4,5% y 5%, la más baja en décadas, junto a un objetivo inflacionario de 2%. Estos guarismos siempre se cumplen en el papel. Antes, China caía con los precios bajando, lo cual al menos abarataba la contracción. Ahora se achica con los costos subiendo. El agujero negro es el mismo, pero la velocidad es otra.
Como si éramos pocos, parió la abuela, y la criatura se llama estanflación.
Las cosas como son.
Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.


















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