PERSONAJES | 22-06-2021 14:28

Carlos Páez: “Mi cordillera más grande fue dejar las drogas”

El sobreviviente de la tragedia de Los Andes recuerda la célebre historia y habla de las “cordilleras” personales. La competencia con su padre y la pandemia.

Pasaron 48 años de la “Tragedia de Los Andes” y sigue vigente en la memoria colectiva conmocionando aún hoy a quienes rememoran la historia. Se han escrito 26 libros, se han hecho 9 documentales y 3 películas. En este momento hay 3 producciones en curso y esta semana se estrenó en History el capítulo “Predestinados a no morir”, de la serie “Inexplicable Latinoamérica con John Leguizamo”, donde participaron con testimonios algunos de los sobrevivientes.

Es una historia extraordinaria protagonizada por gente del común, por eso es tan atractiva, porque vemos la capacidad del ser humano de evolucionar, transformarse y salir adelante”, asegura Carlos Páez. Es el lema que lleva como bandera en cada una de sus conferencias, por diferentes partes del mundo, sobre lo que le tocó vivir a los dieciocho años, a 4.200 metros de altura, con 25 grados bajo cero, durante 72 días, llegando a protagonizar la historia de supervivencia más increíble de todos los tiempos, según National Geographic

Noticias: En sus conferencias transmite cómo accionar para lograr salir adelante ante las adversidades y expone cinco puntos destacables: tolerancia a la frustración, toma de decisión, adaptación al cambio, motivación y trabajo en equipo. ¿Todo eso le enseñó esta historia? 

Carlos Páez: Son todos los componentes que tiene nuestra historia, que es un homenaje a la vida. Lo más atractivo era morir, porque era terminar con el sufrimiento, y lo más difícil era vivir, y nosotros revertimos eso. Muchas veces cuando me quise dejar morir fue el grupo el que me ayudaba a salir adelante. Todos luchábamos para que el otro viva. Peleábamos por volver a casa con la familia. Porque son las pequeñas grandes cosas las que le dan el verdadero sentido a la vida. La escala de valores cambia bestialmente y uno empieza a valorar. Y gracias a que estamos vivos pudimos crear más vida. Yo tengo 2 hijos y 5 nietos. Hoy somos más de los que salimos en aquel avión

Noticias: ¿Cómo fue volver con sus hijos a la Cordillera? 

Páez: La verdad que fue una experiencia bastante dura. Yo tengo un mecanismo para enfrentar el drama que es el humor. Las dos veces que había ido antes, una con los sobrevivientes y otra con Discovery Channel, dentro del drama yo me reía y los hacía reír a todos. Pero con mis hijos no podía ser el payaso, tenía que ser el personaje real. Y fue duro enfrentarme con la realidad porque se respira mucho dolor. Mi hija, que tiene 42 años, me dijo que no podía creer que yo haya estado ahí, porque de hecho no es creíble. En Hollywood tuvieron que quitar escenas de la película porque parecía imposible que nos hayan pasado tantas cosas

Noticias: Después del milagro se encontró con la fama abruptamente, ¿pudo canalizarlo o renegó de eso?  

Páez: La gente a veces te envidia por ser famoso y yo les digo que no es fácil. La fama a mí me hizo entrar en caminos equivocados, me metí con el alcohol y la droga. Pero hace 29 años que estoy limpio gracias a grupos de autoayuda. La fama te da pasaporte a hacer lo que quieras sin que nadie te diga nada. Y tener un padre famoso también me complicó la vida, no es fácil ser hijo de un famoso. Y a mí la fama me hizo creer que podía competir con papá. Porque Los Andes me dio fama internacional. Pero no me di cuenta de que papá había construido su fama con esfuerzo y trabajo diario durante 30 años. Y lo mío fue de un día para el otro, me fui como un chico malcriado y volví famoso.

Noticias: ¿Qué es lo que más extraña y recuerda de su padre? ¿Qué aprendió de él?

Páez: Mi padre era un genio, creativo, un tipo inalcanzable. Era un ejemplo de laburo impresionante. Era pintor, escritor, escultor, constructor, todo lo hacía con pasión, era un apasionado de la vida. Lo que más aprendí es la puntualidad, él era muy puntual porque decía que el respeto por el otro era lo que más le importaba. Una vez estaba clausurando el Festival de Cannes con una película que él dirigió y la función empezó quince minutos más tarde. Mi padre estaba con Onassis. Cuando faltaban quince minutos para terminar, Onassis lo agarró de la pierna y le dijo: “Carlos espero que los quince minutos que faltan sean tan buenos como lo que vi hasta ahora, pero yo me tengo que ir”. Papá se quería matar, por eso lo tenía como un ejemplo de vida.   

Noticias: En cuanto a su madre hay dos historias muy conmovedoras que giran en torno a la luna y a un rosario que ella le regaló, ¿qué significado tuvieron en esta odisea? 

Páez: Yo estaba obsesionado con mirar la luna porque sabía que era lo único que podíamos tener en común en ese momento con mamá. Y cuando llegué a Montevideo me dijo que ella iba siempre a la rambla a mirar la luna porque sabía que yo la estaba mirando. En cuanto al rosario, el día que me iba al viaje la desperté a las 7 de la mañana para despedirme y me lo puso de golpe en el bolsillo. El rosario fue importantísimo en esta historia. Fue el símbolo de una actitud grupal, de rezar todos por el mismo objetivo, nos unió. Igual Dios nos dio las herramientas, pero nosotros pusimos la acción para salir adelante. 

Noticias: Eso es lo que destaca en su libro “Después del día 10”, cuando se convirtieron en timoneles de su propio destino. 

Páez: Claro, porque el día diez fue el día que nos enteramos por la radio que no nos buscaban más. Ahí sabíamos que el mundo entero nos había abandonado y nos dimos cuenta de que la historia estaba en nuestras manos. Dejamos de esperar para empezar a actuar. Este libro se iba a llamar “Gira, gira”, como el tango de Gardel, porque no podíamos entender que el mundo seguía girando. El ser humano es tan arrogante que se cree que cuando a uno le pasan cosas el mundo se detiene. Y ahí aprendimos algo muy fuerte, que el mundo sigue andando. Llegaban los astronautas a la luna, se seguía jugando al fútbol, y nosotros perdidos en la Cordillera. 

Noticias: ¿Siente que después de todo lo que vivió logra disfrutar plenamente de la vida y minimizar los problemas tanto suyos como de quienes lo rodean?

Páez: Todos tenemos nuestra propia cordillera. No importa el tamaño. No hay un “dolorímetro” ni un “angustiómetro”. Cada uno tiene su propia historia. La mía tiene mucho marketing, libros, películas, notas, pero tú cordillera es exactamente igual que la mía, con menos marketing. Para mí dejar las drogas y el alcohol fue mucho más duro que esta otra cordillera. Cada uno se preocupa por lo que cada uno puede. Yo ahora tuve un tumor, técnicamente ya estoy bien, pero la gente me decía que con lo que viví me lo podía bancar, pero es tan duro tener cáncer, como ser alcohólico o salir de las drogas. Soy un ser humano común.  

Noticias: Suele decir que a ustedes de golpe les cambiaron el guión de la vida. Es un poco lo que le sucedió al mundo en esta pandemia.

Páez: Exacto. Muchas empresas me llamaron para dar conferencias porque comparan nuestra historia con la pandemia, tanto por la cuarentena como por la incertidumbre. Nosotros vivimos una historia parecida y todavía mucho más incómoda, porque ahora estamos mirando History, pero ahí no teníamos nada. Además acá sabés que al final va a haber una luz, pero en Los Andes nosotros tuvimos que fabricar la luz. Porque no es verdad que los helicópteros nos encontraron, nosotros fuimos a buscar los helicópteros, nosotros encontramos al arriero. La gente que va a las conferencias se siente identificada porque piensa que les podría haber tocado a ellos. 

Noticias: Usted tuvo Covid, ¿cómo transitó la enfermedad?, ¿Ya está vacunado?

Páez: Fui bastante asintomático. Dos días perdí el olfato y el gusto. Sí, estoy vacunado, pero porque me tocó cuando me tocó. No puedo comprender lo del vacunatorio VIP en Argentina. Desde que empezaron a vacunar acá en Uruguay, estuve dos veces con nuestro Presidente (Luis Lacalle Pou), somos muy amigos, y mirá que soy de riesgo porque tuve cáncer, pero incapaz de pedirle adelantarme en la fila. Lo veo con mucho dolor porque adoro Argentina, tengo un hijo argentino. Lo que tenemos que hacer después de que termine esta pandemia es “hacer los deberes” para que haya más vidas y menos muerte. Le tengo rabia a la muerte, no me gusta porque te corta proyectos.

Noticias: ¿Qué le diría a las personas que perdieron seres queridos, que la están pasando realmente mal en esta pandemia y que no encuentran el modo de salir de esta cordillera?

Páez: Dios nos enseñó el camino de la humildad, cada vez que nos la creíamos, que estábamos organizados para pelearla, nos caía un garrotazo, como la avalancha. Pero realmente se puede y no es una frase hecha, el ser humano común puede. La vida vale la pena. Me gusta una frase de San Francisco de Asís: “Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y te encontrarás haciendo lo imposible”. Marca claramente lo que nosotros hicimos. Si vos seguís esa hoja de ruta, cumpliendo el proceso, te aseguro que podés con todo.

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Celina Hernández

Celina Hernández

Licenciada en Periodismo. Locutora Nacional. Actriz.

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