Martes 29 de septiembre, 2020

PERSONAJES | 06-09-2020 00:14

Eduardo Blaquier: “Nunca me importaron los mandatos familiares”

Escultor y diseñador de obras realizadas con madera y fuego busca reconocimiento propio más allá de su apellido.

Eduardo “Edu” Blaquier aparenta ser una rara avis dentro de esa fantasía popular que despierta su apellido de tintes patricios. Hijo de la ex modelo y piloto de autos, Delfina Frers y del empresario agrícola Eduardo Blaquier, eligió la escultura en madera y fuego como su marca registrada para alcanzar por mérito propio una fama que parece venir genéticamente asignada. Separado y padre de Simón (12 años), tiene ese look de artista bohemio y descontracturado más allá de cualquier especulación sobre el  aspecto relajado que trajo el confinamiento. Mientras que su muestra Pyro entró en compás de espera a los tiempos de la pandemia, se despliega a través de las redes con Selva Negra, su nuevo proyecto junto Hernan Cibils de objetos escultóricos sustentables. A diferencia de parte de su familia, se muestra poco. Reconoce sin prejuicios su lejano contacto con el mundo del arte y su erudición, y no teme en confesarse autodidacta. Definiciones que conllevan  un sesgo  de simpleza campechana y quizás algún toque de autoestima superada, pero que dejan entrever en los  modos de este chico de apariencia solitaria, su adicción por la amistad en banda juvenil, esa, con la que comparte motos, música, viajes, y un oculto deseo por ser descubierto por lo que es. 

Noticias: En su familia hay empresarios, hombres de campo, ¿usted que quería ser?

Eduardo Blaquier: De chico siempre decía que iba a ser inventor. Desarmaba todo para entender cómo funcionaban las cosas. Siempre tuve la cabeza creando y creando sin parar. Estudié diseño industrial tres años y no la terminé.

Noticias: ¿Cómo pasó de ser inventor al arte? 

Blaquier: Mi encuentro con la escultura fue a los 22 años, cuando en un viaje a Brasil vi a un escultor tallar un tronco en la calle y me atrapó. Logré convencer al dueño de la posada para que me dejase tallar una cara en una columna con lo que tenía en su caja de herramientas. Lo hice y dije: “éste es el camino que elijo para mi vida”. Al poco tiempo me asesoré, compré mis primeras gubias y escofinas e hice mi primera escultura. 

Noticias: ¿De una se convirtió en artista?

Blaquier: Durante muchos años hacía esculturas y no me consideraba un artista. Ni siquiera sabía lo que era el arte. Lo hacía por el hecho de que me gustaba crear formas nuevas. Además la madera y el ser humano estamos juntos hace mucho tiempo. Cuando la empecé a trabajar me enamoré instantáneamente

Noticias: No parece venir de una familia artística, ¿pudo salirse del mandato familiar?

Blaquier: Soy hijo de padres separados de toda la vida, desde siempre tuve dos historias. Hay un filón que viene del lado de mi madre, a través de su padre, Germán Frers, diseñador de barcos, no solo era diseñador, sino artista, porque mi abuelo empezó pintando. Pero por el lado de mi padre, él es un tipo de campo, más sencillo, cero creatividad,  así que con él no tengo diálogo del arte, pero hablo de otras cosas. Nunca me importaron los mandatos, ni las obligaciones familiares. Él me dijo: “vos andá para donde a vos te guste” y se lo agradezco. Después me costó mucho encontrar el camino para llegar a donde estoy hoy, pensé que me iba a resultar mucho más fácil.

Noticias: ¿Qué lo trabó?

Blaquier: Lo que te traba es que cuando vos elegís el camino del artista, al principio no tenés reconocimiento. Ni siquiera sabes quién sos, no tenés identidad. Poco a poco vas demostrándote de qué estás hecho.

Noticias: ¿Nunca se desanimó?

Blaquier: Como me pasa con la madera, sigo para adelante. Gracias a mis padres, no considero que la frustración sea una barrera. Porque la solución siempre está, hay que encontrarla entre las cosas que nos rodean. Uno vive con mucho más de lo que cree que necesita. 

Noticias: ¿Dónde se aísla?

Blaquier: Tengo un campo lejos que es de trabajo. Me encanta reutilizar materiales, la madera de un árbol seco, hierros de máquinas tiradas, las cosas están por todos lados.

Noticias: ¿Es medio ermitaño?

Blaquier: Para nada. Mi pilar en la vida son mis amigos. Pero cuando necesito estar solo no tengo ningún conflicto con alejarme de todo.

Noticias: ¿Cómo apareció el fuego?

Blaquier: Los lagos de Bariloche tienen la particularidad de que, como el clima es frío y seco, las maderas perduran, y por ahí están años pegándose contra las piedras y a mí eso siempre me llamó la atención. Cuando empecé con las esculturas no tenía ni idea, y las hacía con las maderas que encontraba, las lijaba y las ponía en equilibrio. Ese fue un quiebre en mi vida, que también duró poco, porque dejé de lijarlas para quemarlas.

Noticias: Pero hay que domar el fuego.

Blaquier: Es imposible, yo intento desde los 14 años buscar cómo controlarlo. Nunca le podés ganar.

Noticias: Comenzó con la serie de Pyro y sigue ahora haciendo no solo esculturas sino muebles con su emprendimiento Selva Negra. ¿Hay un camino hacia lo sustentable?

Blaquier: Pyro fue mi primer proyecto con una historia detrás y es totalmente sustentable porque saco la madera de la naturaleza y eso me enseñó qué es lo que tenemos que ir a buscar. Lo mismo con Selva Negra donde realizo objetos escultóricos funcionales sustentables con maderas recicladas, lejos del desastre de los desmontes.

Eduardo Blaquier

Noticias: ¿Se puede vivir del arte?

Blaquier: A mí si bien me dieron, fue lo justo y necesario, valoro la educación de mis padres, nunca dejaron que me relaje. ¿Vivir del arte? Al principio fue mucho más difícil de lo que yo pensaba, y hoy en día recién puedo hacerlo

Noticias: ¿Alguien lo inspira?

Blaquier: Soy medio cerrado. Nunca me interesó mucho qué piensan los demás. Me gusta mucho escuchar y aprender, pero siempre fui por mi camino. Mi primera relación con el arte antes de la escultura fue por la música. Me pasaba lo mismo, podía crear una cosa con dos notas sin saber mucho de música.

Noticias: ¿Qué toca?

Blaquier: La guitarra y me gusta componer: No sé nada de nada, pero soy creativo y me gusta componer melodías. De hecho compuse toda la música  del documental siguiendo los incendios que filme para Pyro.

Noticias: Su madre fue modelo y su hermana es fotógrafa y jetsetter. ¿Cómo se lleva con la fama? 

Blaquier: Siempre me crié con la fama de mi madre y mi hermana, fue algo normal para mi. Respeto a la gente que va de frente por el camino que eligió. Confieso que la actuación siempre me sedujo, aunque tengo cero experiencia. Pero si hablas de hacer reír a la gente, me encanta.

Noticias: ¿Su apellido lo ayuda o embarra la cancha?

Blaquier: Mi documental empieza diciendo que no importa de dónde venís o cómo te llamas, sino que importa lo que haces, y que ese es tu verdadero nombre. Eso es lo que yo creo con respecto a llamarme Blaquier. Me molesta que la gente tenga tanto prejuicio por tener un apellido. Nuestra sociedad está llena de gente prejuiciosa: “Ay mira tiene todo, tiene mucha plata”, por eso en los talleres soy Eduardo Blanco (risas). ¡Y los presupuestos son más baratos! Siempre me mantuve medio oculto, pero ahora quiero salir de este prejuicio. Mi apellido es lo que hago.

Noticias: ¿Cómo sería el suyo?

Blaquier: ¡Todavía no me lo cambie! Al final es cierto que el que menos necesita, más feliz es. No quiero menospreciar a nadie, pero yo jamás podría tener un laburo al que vas todos los días. Quiero hacer lo que me gusta.

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Gabriela Picasso

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