PERSONAJES | 28-11-2022 15:44

Eliana Manzo: “Se habla de inclusión pero hay prejuicios”

Su vocación artística la llevó a dejar su carrera como gimnasta. La pérdida de la visión y la resiliencia.

Eliana Manzo, protagonista de una nueva puesta de "La lección de anatomía" —mítica obra de Carlos Mathus censurada en los años ’70 por el desnudo de su elenco—, no es una actriz más. De adolescente, perdió la visión, pero eso no le impidió seguir trabajando; y hoy, a los 34 años, actúa por primera vez en un teatro de la calle Corrientes, el Multitabaris, donde recibe a NOTICIAS, para reseñar su historia. Un ejemplo de superación.

Noticias: De chiquita estudió danza clásica, luego hizo gimnasia artística, hasta que descubrió que quería ser actriz. ¿Por qué no me cuenta su paso por esas disciplinas y cómo afrontó la pérdida de la visión para seguir actuando?
Eliana Manzo: Empecé danza clásica a los 4 años y, un día, como tenía tanta energía, la profesora le recomendó a mis padres que me llevaran a hacer otra cosa, para gastar un poco esas energías y que volviera más calma (risas). Ahí, mi papá me llevó a gimnasia artística a River, club del que es fanático. Así fue como comencé a entrenar, competir y subir de nivel, hasta que un día llegó el entrenador de la Selección Nacional y me citó en el CeNARD, donde seguí entrenando, ya para prepararme al ingreso a Elite, la categoría máxima. Ya en Elite, comencé a competir en torneos sudamericanos, panamericanos, y a prepararme para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. A los 13 años entrenaba de lunes a sábado, de 8 a 17, por lo que el colegio lo cursé libre. Pero a los 15, planté bandera y le dije a mis papás que quería ser actriz. A mí, la gimnasia me gustaba, pero no era mi sueño. Al principio, les costó entenderlo —sobre todo, a mi papá—, porque tenían muchas expectativas: me llevaban a estudiar inglés porque iba a viajar con el deporte… Pero al final, priorizaron mis deseos.

Noticias: ¿Cómo nació su vocación por la actuación?
Manzo: Creo que siempre la tuve. Mi familia es muy numerosa, y de muy chica, en las reuniones familiares organizaba obras de teatro. Les hacía el vestuario, los dirigía.

Noticias: ¿Cuándo empezaron sus problemas con la visión?
Manzo: La pérdida empezó a los 15, 16 años. Ahí ya no podía leer las letras chicas y el oftalmólogo se dio cuenta de que no podía corregir el problema con una lente. Entonces, me derivó a un neuro-oftalmólogo, que me diagnosticó neuritis óptica, que es cuando la neurona del nervio óptico se inflama y se termina muriendo. Luego dejé de leer, pero veía a las personas; después dejé de ver los rostros, veía que había gente, pero no sabía si era varón o mujer; luego deje de ver las formas, pero veía los colores. Entonces, comencé a usar un plato azul para que contrastara con la comida y saber dónde pinchar. Después ya no vi nada.

Noticias: Entiendo que también pasó por momentos difíciles...
Manzo: Sí. El primero, en un casting, a los 17 años. Ahí aún tenía lo que se llama “visión bulto”. Veía un bulto, pero no sabía si era una persona o un mueble. Igual, fui y quedé: fingí que veía y se la creyeron, pero cuando se enteraron de que no veía, me echaron. Me fui llorando… Luego conocí a Lito Cruz, que me dijo: “¿Vos querés ser actriz?, vas a ser actriz. ¿Querés estudiar acá?, vas a estudiar acá”. Lito fue muy generoso conmigo, puso toda su sabiduría a mí disposición. Él me dirigió en “La otra”, de Javier Daulte, durante dos años, después me convocó para hacer teatro en las cárceles. Allí hice “Caramelos para el viaje”. Fue una de mis mejores experiencias.

Noticias: Además actuó en la compañía Teatro Ciego.
Manzo: Tengo bastante conflicto con eso de que un discapacitado sólo puede relacionarse con otro discapacitado, pero cuando fui, me gustó. Es teatro en absoluta oscuridad, con el público inmerso en la escena. Se juega a imaginar, potenciando otros sentidos.

Noticias: ¿Alguna vez estuvo cerca de bajar los brazos?
Manzo: No, pero varias veces sentí que se me cerraban las puertas, y esas situaciones generaron duelos, que tuve que transitar. Pero dejar de actuar, nunca. El teatro fue el mayor motor para superar mi problema visual, porque me llevó a desarrollar estrategias: para estudiar un guión, para desenvolverme en el escenario.

Noticias: ¿Hizo terapia?
Manzo: Hice, pero mi mayor apoyo siempre fue el amor. El de mi familia, el de mi pareja, porque el amor te genera seguridad, te hace sentir que valés; y si sentís que valés, podés encarar con más confianza. Mis padres, por ejemplo, siempre me empujaron a hacer mi vida, porque su mayor miedo no era que me pasara algo en la calle, sino que no hiciera mi vida.

Noticias: Hace poco contó en sus redes sociales que le negaron un alquiler por ser ciega.
Manzo: Sí. Con mi pareja, habíamos reservado una nueva casa, pero un día antes de la mudanza, el propietario se enteró de que yo no veía y se echó atrás. ¡Increíble! Con todas las cosas ya embaladas, con mi bebé de pocos meses a cuesta. Ahí decidí hacer un video, que se viralizó mucho. Más allá de la denuncia, lo hice para concientizar. Porque todos hablan de inclusión, pero el prejuicio sobre la no visión sigue muy latente.

Noticias: ¿Y cómo surgió “La lección de anatomía”?
Manzo: Carlos Rottemberg vio el video y me llamó. Me contó que, como parte de la sociedad, sintió que debía dar respuesta a esa situación. Me dijo: “Yo no tengo un departamento para alquilarte, pero como empresario teatral puedo darte trabajo”; y me contactó con Antonio Leiva, director de la obra. A Antonio no tuve que pedirle nada con relación a mi no visión. Él, con toda su experiencia y pese a que es una obra con un gran despliegue físico, fue generando todas las estrategias para que me sintiera segura. Siempre soñé con llegar a la calle Corrientes, pero me cuesta tanto que confíen en mí… Por eso agradezco tanto este tipo de gestos. O el de Claudio González, un groso del mundo del tango, con quien empecé a estudiar tango y terminé bailando en milongas. Amo el tango, es una danza tan elegante, tan sensual.

Noticias: En La Lección… hace un monólogo sobre las frustraciones que uno va cargando en la vida y que no todos logramos superar. Todo lo contrario a usted.
Manzo: ¿Viste? Me costó bastante, porque yo, ante un problema, lo primero que pienso es cómo solucionarlo. Todo pasa por algo. A mí me sirvió para ser un poco más conciliadora con el no poder ajeno.

Noticias: ¿Y cómo se lleva con el desnudo en la obra? En sus redes vi que hizo un desnudo artístico durante su embarazo.   
Manzo: Sí, en ese desnudo me pintó Diego, mi pareja, que es artista plástico. Creo que si el espectáculo lo requiere, el cuerpo del artista debe estar a su entera disposición. Más en una obra como La lección…, donde el desnudo está tan justificado. Es como volver a nuestros orígenes, a como vinimos al mundo, sin diferencias de ningún tipo. 
 

por Sergio Nuñez

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