Domingo 27 de noviembre, 2022

PERSONAJES | 28-07-2022 15:16

Félix "Chango" Monti: “Toda película está llena de fisuras”

Director de fotografía de los dos films argentinos ganadores del Oscar. Recorre su trayectoria de 70 años en un documental.

A los 14 años, Félix “Chango” Monti fue a buscar un destino. Creyó que lo suyo sería el vestuario, pero al entrar a un estudio de filmación, se quedó con la boca abierta, cautivado por cómo las luces y sombras dibujaban climas, armaban mundos. Y asumió la responsabilidad del creador. Que se haga la luz. Y la luz se hizo. “Debo agradecer a toda mi formación porque ahora existen las universidades donde los chicos saben y aprenden, pero mi crecimiento fue casi como en la época del barroco: yo me ponía a las espaldas de un maestro y lo seguía, después con otro maestro y así iba construyendo experiencias y miradas. Inconscientemente, me fueron guiando por ese camino. Como dice Luis (Puenzo) en el documental, nosotros jugamos mucho a trabajar como que sabíamos lo que estábamos haciendo y nos lo estábamos inventando. En ese sentido, fue todo un juego más que interesante”, cuenta. El documental al que se refiere es el que hicieron Alejandra Martín y Paola Rizzi, “Chango, la luz descubre”, que se verá a partir del domingo 5 de junio en Malba Cine, todos los domingos hasta el 3 de julio inclusive. Es un recorrido por la obra de uno de los mejores directores de fotografía de la Argentina, un hombre que trabajó con Pino Solanas, María Luisa Bemberg, Lucrecia Martel, Ariel Winograd, Luis Puenzo, Juan José Campanella, entre otros. Monti es el hacedor de los dos únicos Oscar que tuvo la Argentina, con “La Historia Oficial” y “El Secreto de sus Ojos”, y también dejó su marca en el teatro. 

En su departamento de La Boca, el rugir de La Bombonera se mezcla con el cucú del reloj que tiene en la cocina. Viene de terminar la filmación de “El gerente”, la nueva comedia de Winograd, la séptima película que hacen juntos. “Wino tiene muy buen carácter. Pero tiene una gran ansiedad, mucha velocidad, el tiempo de cambiar una lente ya lo pone mal”, se ríe. 

Noticias: ¿Cómo se lleva usted con el tiempo?
Feélix “Chango” Monti:
Bien, estamos bien, estamos como una familia ya. Nos soportamos (ríe).

Noticias: ¡Los suyos ya son 70 años de trayectoria!
Monti:
 Yo no los cuento, ellos están ahí (risas). Son solamente cifras. Cada película o cada estructura que uno comienza a crear va teniendo sus propias leyes y se va construyendo. Además son muy diferentes las épocas. El ciclo que yo siento que es el que estoy más sólido es el de finales de los 80, con “La historia oficial”, “Sur”, “El exilio de Gardel”. Fue el momento de mayor trabajo creativo y búsqueda. Ese mundo que llega hasta los 90, con “De eso no se habla”, de María Luisa (Bemberg). Se da la unión con lo teatral. (en esas películas) Se juntaron esos dos mundos que me interesan.

Noticias: Lo escuché decir que las comedias, un género que viene haciendo en el último tiempo, no es lo que más le interesa. 
Monti: La comedia es difícil, el drama te ayuda, tiene un montón de cosas que te sostienen y vas construyendo una estructura. La comedia, en cambio, es tan abierta que no tiene de dónde agarrarse, se va haciendo a sí misma.
En ese sentido, aprendí mucho, todo tiene que ser más espontáneo. Tenés que caminar por ese camino peligroso de ir construyendo pero sin imponer una mirada, la cámara y la luz en la comedia son más neutras. Me siento más cómodo en el mundo de Pino, por ejemplo, pero en realidad todo me interesa.

Noticias: ¿Es esa la clave, que todo le interesa y que sigue buscando?
Monti:
Claro, creo que cada película es como el camino de un enamoramiento. Primero hay un gran acercamiento, una gran pasión, después comienza una etapa de conocimiento de la estructura, y vas construyendo esa imagen que el texto y los actores te van transmitiendo. 

Noticias: En el documental, es el protagonista. ¿Cómo fue ser el centro, estando acostumbrado a ponerle el foco a los otros? 
Monti:
Es un juego de Alejandra y Paola, medio que lograron convencerme de entrar en ese juego. A mí me costó mucho. Pero quise darles la mayor libertad posible, dejé que entraran con la cámara donde quisieran. La película no la vi nunca, hasta que se estrenó en el Festival de Mar del Plata. 

Noticias: ¿Y qué pasó cuando la vio?
Monti:  Vi a un señor extraño, con ciertos rasgos familiares, pero no muy conocidos (sonríe).        

Noticias: También le cuesta ver sus películas, ¿cierto?                                                                                                                               
Monti:
Sí, me es muy difícil volver a verlas. Pienso que la mirada que vos tenés es siempre crítica. Es como volver a verse a sí mismo en un discurso, aparecen los puntos de las pequeñas crisis o desestructuramientos. Pintores como Picasso tienen los cuadros con la imagen hacia la pared. El hecho de que hayas hecho algo que te persigue, hay una gran necesidad de poder aprender lo que tenés enfrente, de poder realizarlo y eso siempre está en un balance muy difícil.

Noticias: Algo siempre se escapa, algo de la idea primera que se va entre los dedos. 
Monti:
Claro. Creo que justamente lo que hace que una obra esté viva es que no esté cerrada en un concepto imposible de desviarse. Toda película está llena de fisuras.

Noticias: Las posibilidades tecnológicas actuales son muy diferentes a las de sus comienzos, ¿eso amenaza al corazón de la pieza?
Monti:
Creo que siempre hay una estructura técnica que es muy fuerte y rigurosa y una total apertura a abrirse, a equivocarse. Esas dos fuerzas, la construcción y la libertad, van construyendo tu imagen. 

Noticias: Decía que, de alguna manera, al creador lo persiguen sus creaciones. ¿Cuánto se acentúa eso siendo el responsable de las dos únicas películas argentinas que ganaron un premio Oscar?

Monti: Los premios indudablemente son un mimo y hacen bien, pero no creo que sean sustanciales. Nos llenan de alegría pero en el fondo no es lo que internamente más me conmueve.

Noticias: ¿Qué es lo que internamente más lo conmueve?
Monti:
 A veces, les digo a mis cámaras: “¡Este plano no me enamoró!”, yo necesito enamorarme del plano. Es como un milagro cuando te das cuenta de que hay algo que se ha concluido, es algo que ha nacido, se ha construido y está frente tuyo, es como haber encontrado la nota perdida. Con el nuevo sistema de visualización instantánea de lo filmado, se ha perdido, pero en lo analógico, cuando entraba a la sala a ver los campeones en el laboratorio, tímidamente yo trataba de mirar a Maria Luisa o a Pino, o al que tuviera al lado, a ver qué les pasaba, qué sentían, porque recién en ese momento el mundo que yo había sentido dentro, el mundo que trataba de expresar, alguien más lo veía. Ahora, con lo digital, está todo muy directo, demasiado.

Noticias: En el documental, Luis Puenzo lo describe como alguien que tiene una visión grave de la vida  
Monti: Sí, son críticas que me hago y que me hacen constantemente. No soy divertido (se ríe), no sería mi amigo (se ríe más).
Parece una tontería pero las estructuras, la búsqueda de mecanismos, el hecho de cómo construir esa imagen, que es una nebulosa que se va formando, me hacen muy serio. 

Noticias: ¿Cuándo se dio cuenta de que realmente era bueno para esto?
Monti:
Bueno, creo que hay una realidad: nunca llegás, siempre estás comenzando, cada momento es nuevo, siempre estás al borde del abismo, siempre estás construyendo, no en el camino fácil sino en el más complejo. A veces planificamos una cosa y cuando vamos a escena digo: “No, eso no lo pongas, eso sacalo”, porque sentís que hay otra cosa. Siempre tenés que estar pendiente de lo que te está apareciendo, de o que está naciendo.

Noticias: Hablando de luces y sombras, ¿cómo es su propio balance del recorrido a lo largo de estos años? 
Monti:
¡Qué complicado! No sé cómo contestar eso, hay una cantidad de cosas que se fueron construyendo, de imágenes que se fueron formando. Hay cosas que se vivieron con mucha intención y fuerza y otras que dejan un recuerdo más pálido. Pero todas son como puntos en los que me voy apoyando y me voy reconstruyendo. 

Noticias: ¿Sigue sintiendo que no puede estar más de dos meses sin la cámara y las luces? 
Monti:
Sí, se siente la falta. El final de una película es como la clausura de un tiempo, quedás como desprovisto, es decir, salir de ese mundo, de esas mañanas frías, de esas noches, salir de ese mundo es como salir de la vida. 
La tarde se apaga. Él enciende las lámparas del living. Desde la ventana del piso 12, se adivina el puente Nicolás Avellaneda. Pero lo poético no está ni en el ocaso ni en el gigante de acero. Ni siquiera en las palabras de Monti. Lo poético anida en su mirada. 
 

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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