Viernes 23 de abril, 2021

PERSONAJES | 19-03-2021 15:00

Jorge Ferrari: “Pienso que lo mejor está por venir”

El destacado escenógrafo, vestuarista y director de arte repasa su carrera. Clases magistrales y fidelidad a sí mismo.

A los 18 años, tuvo una epifanía: se encendieron las luces de la sala de cine y entendió todo. Hasta ese momento, Jorge Ferrari era un estudiante de Medicina, segundo hijo de una ama de casa y de un empleado del puerto, hermano de otro varón doce años mayor, dueño de una nutrida biblioteca a la que él echaba mano. La aspiración de la movilidad social se encarnaba todavía en la frase de “m´hijo el doctor” y sus padres no escapaban de ese preconcepto. Por eso hizo el ingreso universitario en paralelo con el quinto año de secundaria y le iba muy bien. Aquel día, había salido de su casa diciendo que iría a estudiar Anatomía, pero compró una entrada y se zambulló en la butaca. Hasta que la película terminó y él se iluminó: “Le estoy dando el gusto a mi papá pero es mi vida y yo tengo inclinación artística, es ahí donde tengo que ir”. En la pantalla todavía pasaban los créditos de “Los aventureros”, protagonizada por Alan Delon y dirigida por Robert Enrico, cuando decidió inscribirse en la escuela de Cine para hacer la carrera de Dirección. 

  Nunca sospechó que se convertiría en unos de los máximos directores de arte, escenografía y vestuario de la Argentina. La llave que le abrió la puerta a ese mundo fue la del poco presupuesto de una marca para filmar un comercial. Como no podían pagarle a los consagrados, le ofrecieron el puesto al novato y él terminó descubriendo que, aunque no se hubiera dado cuenta antes, desde siempre había tenido gusto y talento por todo aquello. Lo resume así: “Creo que he estado muy atento a lo que la vida me ponía por delante y que no he dejado pasar las oportunidades. Si bien las circunstancias son muy importantes en la vida de una persona, lo más importante es qué hace uno con esas circunstancias”. 

Noticias: Con cuarenta años de trayectoria, lanzó su primer curso de Diseño de Escenografía (a la venta por Ticketek). ¿Cómo fue la experiencia? 

Jorge Ferrari: Fue genial, no podía haber llegado en mejor momento. Tuve que sentarme a escribir cómo había sido todo este recorrido y qué era lo que me funcionaba a mí, porque mi interrogante fue ese, ¿de qué voy a hablar yo en una clase? Voy a hablar de lo que me funciona a la hora de hacer una escenografía. Tuve que pasar revista a lo que uno hace medio automáticamente y armar un compendio de los pasos necesarios para crear conceptualmente una escenografía. 

Noticias: Dice que hay que partir del escenario como un espacio real, con sus potencialidades y sus limitaciones, que hay que verlos no como problema sino como desafío, parece una metáfora de la vida.  

Ferrari: Sí, yo trato en lo posible de aceptar primero las circunstancias, lo aprendí desde muy chico. Creo mucho en el psicoanálisis, lo practico casi como una manera de profundizar en el conocimiento. El conocimiento es una deuda que uno tiene por el hecho de estar vivo, uno no puede irse de este mundo sin haber tratado de conocer y de saber lo máximo que pueda, no un saber enciclopédico, sino este saber de la vida, más existencial. 

  Piensa que la experiencia tiene que servir para tener la confianza de lograr resolver los retos pero que no debe obturar nuevas estrategias para esas resoluciones. “No hay peor cosa que creer que te las sabés todas porque toda actividad se alimenta de lo que no está, esa falta es lo que nos motiva. Si no sos consciente de que no sabés una cosa, no vas a aprenderla. Con la experiencia también, ese saber hacer es saber pararse frente a la incógnita”, afirma.

Noticias: ¿Qué significan los premios para usted?

Ferrari: Yo hago un chiste y digo que los únicos premios que están bien dados son los que uno gana, todos los demás están equivocados (risas). Son muy alentadores, pero es lo que piensan otros acerca de un trabajo tuyo, jurados que pueden saber mucho o no tanto. No estás en cuestión como persona sino un trabajo tuyo. Si no te lo tomás de esa manera, te ves muy cuestionado si no lo ganás y excesivamente fascinado si lo ganás. 

Noticias: ¿Alguna vez pensó en que había llegado a su techo?

Ferrari: No, la verdad es que siempre pienso que lo mejor está por venir. 

Su primera película como escenógrafo fue otro guiño de la vida: un director de producción con quien trabajaba y a quien habían convocado para hacer la escenografía de una película independiente, le pidió que fuera su asistente. En medio del rodaje, le surgió un comercial en Nueva York y lo dejó a cargo del film. “Estaba feliz y me lancé con todo, fui muy inconsciente” (risas). Esa actitud de disponibilidad y confianza es también con la que encara el amor. “Hace 35 o 36 años que vivo junto a Juan Mario Roust, felizmente casados después de la ley de matrimonio igualitario. Fue amor a primera vista. Lo conocí e inmediatamente dije: “Por acá pasa la historia de mi vida”. Fue la experimentación del famoso flechazo”, cuenta. 

Noticias: ¿A él le pasó parecido?

Ferrari: Sí, más difuso, pero yo estuve muy seductor (se ríe) y jugué todas mis cartas muy sabiamente. La verdad es que ante el amor no me detengo, dentro de los márgenes de la ley digamos (risas). Habremos tardado dos meses en irnos a vivir juntos. Siempre busqué el compañero y tuve la fantasía de que me iba a casar, poder concretarlo, fue fantástico. 

Noticias: Esa convicción suya no coincidía con la época.

Ferrari: Absolutamente, yo nací fuera del armario (risas). Ahora en el relato sale liviano pero son muchos años de terapia. A mí me gusta el trabajo. Creo que esa es la misión, trabajar sobre nosotros mismos para ser un poquito más sabios cada vez y a pesar de nosotros mismos, porque también tengo mis momentos caprichosos y mis costados oscuros, donde uno desconoce todo lo que aprendió

Noticias: De todos los desafíos profesionales, ¿cuál fue el más dificultoso?

Ferrari: (piensa) Es difícil… pero quizás cuando fui con Oscar Araiz a hacer una ópera a Ginebra porque era la primera vez que trabajaba en el exterior, además con alguien con quien admiro tanto, Oscar para mí es un maestro ineludible. Tenía el vestuario de Renata Shussheim, otra persona a la que admiro, entonces fue un momento de inquietud, de tener miedo de no estar a la altura. 

Noticias: En su eclecticismo, ¿qué le gustaría hacer que todavía no haya hecho?

Ferrari: (piensa) No sé, posiblemente un buen Chejov, “El jardín de los cerezos”, por ejemplo, con Szuchmacher (Rubén) que es un director con el que logramos un matrimonio artístico muy interesante.  Pero también me gustaría hacer un muy buen musical, qué sé yo, los trabajos van y vienen. Lo que aprendí es que aquellas cosas que por ahí pensás que van a ser gloriosas, terminan no siéndolo y a la inversa. Tal vez fantaseás toda la vida con trabajar con Almodóvar y después es una tortura.

Noticias: ¿Cómo fue hacer una película con Francis Ford Coppola?

Ferrari: Tengo como una especie de suerte. Cuando Coppola vino a Buenos Aires, entrevistó a muchísimos directores de arte entre los que estaba yo, finalmente eligió a otra persona. Pero me comentó que estaba interesado en incluir una secuencia de danza y le dije que tenía que ver lo que hacía Ana María Stekelman y lo llevé a verla al Maipo. Quedó totalmente enamorado artísticamente de ella y la convocó para hacer la coreografía de esa parte. Y Ana María le dijo que quería que el vestuario de eso lo hiciera yo. Fueron diez días de filmar en estudio, en Alicante, y tenerlo a Cóppola al lado, charlando sobre cine, arte, música, ópera, fue como un mano a mano, una circunstancia muy gozosa. No me gustó cómo quedó la película pero fue un lujo: enfrente del Mediterráneo, Coppola me llamaba maestro a mí, un momento muy recordable. 

Noticias: Si tuviera que hacer una escenografía de lo que es la Argentina, ¿qué impronta tendría?

Ferrari: Siempre digo que el mejor género que hemos cultivado teatralmente los argentinos es el grotesco. Creo que Argentina es un lugar de contrastes, muy contradictorio, donde nosotros mismos nos pateamos en contra y me parece que eso se debería reflejar. Ocupamos un lugar dependiente en el mundo y los grandes poderíos económicos ya sabemos que no dejan libre a la gente para que cumpla su destino pero, más allá de eso, hay algo que tenemos internalizado que nos lleva para adelante y para atrás, todo el tiempo empezando. Y en este momento particularmente pienso que nos haría falta más patriotismo, en el buen sentido, entender que lo importante es el bien común y no el de cualquier partido. Me parece que necesitamos gente que piense y actúe más a favor del bien común.  

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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