POLíTICA | 03-06-2019 11:04

Nelson Lazarte, un valijero con cargo

El secretario de Baratta que lo acompañó en la recaudación del Cuadernogate conserva un trabajo en el Estado tras su liberación.

Fue menos de un año, pero para Nélson Lazarte no cambiaron muchas cosas. De hecho, cuando el 15 de abril logró, finalmente, la excarcelación y salió caminando de la cárcel de Ezeiza, conservaba su trabajo. Lazarte había quedado en el centro del escándalo de los cuadernos, y cayó detenido en la primera redada que hicieron las fuerzas de seguridad en agosto pasado.

Tenía sentido: según las anotaciones del chofer Oscar Centeno, Lazarte, el secretario de Roberto Baratta, era parte clave del circuito de entregas de dinero que hacían varios empresarios de la construcción durante la gestión kirchnerista. Desde que salió intentó retomar su vida y su trabajo en el Estado, donde dependía de un importante hombre del mundo judicial K, pero el plan no salió exactamente como lo planeaba: lo cambiaron de puesto, pero eso sí, por lo menos sigue trabajando para el Estado.

Lazarte, que antes de entrar en el Estado trabajaba de albañil, esperaba reinsertarse en su viejo puesto al salir de prisión. Pero su lugar en la Auditoría General de la Nación (AGN), donde pertenecía a la vocalía de Javier Fernández, señalado en los pasillos de Comodoro Py como un ex operador kirchnerista en la Justicia durante el gobierno anterior, se complicó: el 20 de mayo, Fernández solicitó que lo movieran de lugar y que dejara de depender de él. ¿Se lo quiso sacar de encima o le hiza un favor?

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Laberinto. Es probable que las relaciones entre el auditor y su ex empleado no estén pasando por su mejor momento, pero al menos no lo dejó en la calle. Es que por esa vinculación Fernández terminó complicado en la causa de los cuadernos: según las anotaciones de Centeno, entre el 2 de agosto de 2013 y el 7 de agosto del mismo año, “Nelson le llevó dinero a Fernández a su casa, en la calle Andonaegui”, operación que, según el chofer, también se dio el 16 de julio de aquel año en el mismo domicilio. Es un dato llamativo, que llevó al juez Claudio Bonadio a procesarlo: el auditor es uno de los pocos que, en la trama que revela Centeno, recibe dólares en cambio de entregarlos, como hacía la mayoría de los involucrados. Fernández sintió el golpe de cerca, y se pidió, en agosto de 2018, una licencia de dos meses en la AGN por una recaída de un “síndrome de estrés postraumático”.

Quizás el auditor revivió el mal trago cuando Lazarte volvió a pisar el edificio de la avenida Rivadavia, cercano al Congreso. Tal vez por eso le envió un memorando, el 20 de mayo, al licenciado Pablo Pérez de Celis, gerente de administración y finanzas de la AGN, titulado “designación”. “Por medio del presente se solicita, a partir de la fecha, asignar al agente Nelson Javier Lazarte, al Departamento de Infraestructura, dependiente de la Gerencia de Administración y Finanzas”, dice el escrito oficial. En esos pasillos cuentan que el ex secretario de Baratta vive con temor todos estos movimientos. “El tipo está tirado, no tiene un solo peso. Necesita el trabajo”, cuentan. Además, cobrar un sueldo fijo a fin de mes no parecería ser el único problema: según pudo averiguar NOTICIAS, Lazarte enfrenta un sumario interno en la AGN, por el hecho de estar procesado en una causa judicial. Si la investigación avanza, y si, en un futuro, Lazarte tiene una condena firme por el escándalo de los cuadernos, perdería su trabajo.

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Identikit. Lazarte es un personaje clave en la trama del Cuadernogate. Según revelan las anotaciones de Centeno, el hombre que recuperó hace poco su libertad era importante en el circuito de recolección de dinero que comandaba Baratta, la mano derecha del ex ministro de Planificación Julio De Vido. En esos textos se relatan supuestos viajes en los que Lazarte acompaña a su jefe, ex subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, a juntar bolsos con dólares de distintos empresarios.

Cuenta Centeno en una anotación del 11 de agosto de 2010: “Del Ministerio lo llevé al Licenciado a su departamento. También vino con nosotros Nelson Lazarte. Fuimos para la Quinta de Olivos, entramos y el Licenciado bajó con Nelson a entrevistarse con el Doctor Néstor Kirchner, mientras yo esperaba en el auto con bolsos. Los conté y había fajos de 100.000 dólares, y cada bolso contenía: uno tenía 800.000 dólares y en el otro había 700.000 dólares”. Este modus operandi se repite a lo largo de los ocho cuadernos que escribió Centeno.

Por estas revelaciones, el 1° de agosto pasado detuvieron a Lazarte en la localidad de San Andrés, en la provincia de Buenos Aires. El ex secretario de Baratta negó todas las acusaciones que le hacía el fiscal Carlos Stornelli durante la investigación. “No vi nada de esos montos millonarios que se mencionan, y lo demuestra mi patrimonio y mi condición de vida. Vivo a tres cuadras de una villa de emergencia. Al momento del allanamiento no me secuestraron obras de arte, ni dólares, ni autos de alta gama. Eso demuestra mi condición de vida, que es humilde”, se defendió ante Bonadio.

Aunque en abril autorizaron su excarcelación de Ezeiza, donde compartió el pabellón D con Lázaro Báez, su contador Daniel Pérez Gadín y el propio Baratta, la Cámara Federal mantuvo el embargo que pesa sobre Lazarte. Por lo menos, por ahora, tiene trabajo.

Baez. "Todo lo que tuve es de una sola persona que está arriba”. La frase de Lázaro Báez que dio a conocer el periodista Nicolás Wiñazki en TN produjo un cimbronazo político. La escucha, grabada en un teléfono pinchado en el pabellón de Ezeiza, donde se aloja el empresario K, por una causa de narcotráfico, marcaría la primera vez que Báez confiesa su condición de testaferro del ex matrimonio presidencial.

“Me lo dio para que lo administre y no lo supe administrar quizás en la forma adecuada que él quiso. Y cometí errores que cometí y quizás por eso estoy donde estoy”, sentenciaba. Por la presunta revelación, la Unidad de Información Financiera pidió que la escucha sea incorporada como prueba en la causa de la denominada "ruta del dinero K”. Báez, mientras tanto, aseguró que la frase nunca existió.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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