El fiscal Eduardo Taiano creció en el barrio porteño de La Boca. Sus padres eran fieles de la Iglesia Metodista ubicada en la calle Olavarría al 600 y fue a la escuela primaria William Morris de la misma orientación religiosa. Allí tenía un compañero de aventuras de su misma edad, Gabriel Cavallo, con quien mantuvo una amistad que dura hasta estos días. Estudiaron Derecho juntos e hicieron la carrera judicial hasta llegar a Comodoro Py. Gabriel Cavallo se convirtió en juez y luego se retiró a la actividad privada como abogado. Taiano siguió como fiscal. Hoy se siguen frecuentando como amigos, pero también desde el punto de vista profesional, porque Cavallo es un abogado influyente en el fuero penal de Comodoro Py. A tal punto que es defensor de Sergio Morales, uno de los imputados en el Libragate, la causa que investiga la criptoestafa de la que participó el presidente Javier Milei y que tiene a Taiano en la mira por su trabajo como fiscal en el expediente.
Taiano quedó envuelto en una polémica a partir de una filtración de la periodista Natalia Volosin, ex jefa de la DATIP (Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal), una unidad que asiste a los fiscales para cuestiones tecnológicas. Volosin contó en sus redes que ya había un resultado del análisis del teléfono del trader cripto Mauricio Novelli que aún no había sido mostrado a las partes y acusó al fiscal Taiano de "haber ocultado" esa prueba trascendental. El fiscal en Comodoro Py tiene fama de ser sumiso al poder y de "dormir" los expedientes que son sensibles.
Esto disparó una presentación judicial de uno de los querellantes para que la periodista sea llamada a declaración testimonial, pero todo se desestimó cuando a Taiano le informaron que se había iniciado un sumario administrativo para detectar la fuga. Finalmente se detectó que dos empleados de la DATIP habrían sido los cómplices (hoy son investigados en otra causa que avanza más rápido que el expediente Libra). Por este episodio, Taiano decidió emitir un comunicado aclarando que los pasos del proceso se estaban cumpliendo y que el peritaje estaba disponible para las partes antes de la filtración. Incluso desde la fiscalía, con picardía, comenzaron a deslizar que las filtraciones son funcionales a la estrategia de la defensa: ahora piden la nulidad del peritaje porque al haberse filtrado se habría roto la cadena de custodia.
Taiano enfrenta este expediente con un agregado extra. Su trabajo estuvo monitoreado por una comisión del Congreso empujada por la oposición, que busca comprobar el nivel de involucramiento de Milei en la estafa de Libra que fue lanzada el 14 de febrero del 2025. El trabajo de Taiano en este expediente está siendo observado con lupa desde todos los puntos de vista. Incluso desde el político. Al principio del caso había generado suspicacias que su hijo mayor, Federico, haya sido funcionario de Milei hasta abril del año pasado al frente de una oficina que se ocupaba de administrar los bienes que ingresaban al Estado producto de decomisos. Su rol dependía de la jefatura de Gabinete.
Pero el trabajo de Taiano también es mirado a través del prisma de la propia trayectoria del fiscal, quien tuvo en sus manos expedientes calientes para el poder político y que siempre avanzaron con el freno de mano puesto.
En la actualidad, al expediente le falta un tramo del informe de la DATIP para analizar y con eso, el fiscal ya estaría en condiciones de dar un paso más y llamar a declarar a algunos de los involucrados en la causa. Hace más de un año que se inició esta causa y aún no hay nadie llamado a indagatoria. En Comodoro Py sostienen que, para contrarrestar la fama de tiempista, Taiano podría convocarlo a declarar a Novelli y luego avanzar con un posible pedido de procesamiento. Pero eso sería futurología. El fiscal prefiere madurar las reflexiones.
Antecedentes. En los primeros años del kirchnerismo, Taiano fue el fiscal de la causa por enriquecimiento de Néstor y Cristina Kirchner. Impulsó la causa, que en un principio estuvo bajo la órbita del juez Juan José Galeano, que luego pasó a Ercolini, quien terminó sobreseyendo al matrimonio. A Taiano le quedaba la posibilidad de apelar, pero no hizo nada. ¿Qué pasó? Hay quienes atribuyen al "movimiento procíclico de Comodoro Py" que, al principio de cada gobierno, suele ser menos belicoso que al final. Otra versión es que Taiano habría sido presionado a través del secuestro de su hijo Federico, que sucedió durante la ventana de tiempo que tenía para apelar. Según las crónicas de aquellos años, Federico fue secuestrado durante media hora el lunes 28 de marzo de 2005. El hecho nunca fue vinculado a su trabajo en la causa hasta unos años más tarde.
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