Martes 17 de mayo, 2022

POLíTICA | 22-02-2022 14:02

El caso de Jorge Schulman y los dirigentes de doble discurso

El reprochable accionar de los funcionarios que pregonan una cosa pero hacen otra. Detalles del último escándalo.

El martes 15, Jorge Schulman, el dirigente kirchnerista que agredió a una empleada de la terminal de ómnibus de Santa Clara del Mar, renunció a la presidencia de la Liga Argentina de Derechos Humanos (LADH). Schulman golpeó a la empleada en la nuca y le gritó que “podía hacerla meter en cana”. Después de la agresión, Schulman publicó en su Facebook un comunicado pidiendo disculpas por sus actos.

En marzo del 2021, Arminda Banda Oxa, la empleada de la titular del INADI, Victoria Donda, denunció que la funcionaria del Frente de Todos la mantuvo en negro durante diez de los catorce años que trabajó para ella. Arminda admitió haberle enviado un mensaje al presidente Alberto Fernández, quien respaldó a la funcionaria. Luego, Donda le ofreció a Banda Oxa un cargo en el INADI, y después , un plan social; Arminda rechazó ambas propuestas. Más tarde, en julio de 2021, el juez Sebastián Casanello sobreseyó a Donda, alegando que el hecho imputado “no encuadraba en una figura legal”.

CUIDAR A LOS VIEJOS

En enero de este año Luana Volnovich y Martín Rodríguez, directora y subdirector del PAMI respectivamente, fueron denunciados por haberse ausentado de sus funciones en el organismo para irse de vacaciones al Caribe, a pesar de que el Presidente de la Nación le había pedido a los funcionarios que vacacionaran dentro del país. Cuando se le preguntó por este hecho a la portavoz presidencial Gabriela Cerrutti, esta declaró que el tema “estaba terminado”, y que el gobierno no podía ocuparse de él porque había temas “más importantes”.

Todos estos son casos que llaman la atención ya que muestran un doble discurso inocultable. Dirigentes que en su ámbito laboral dicen defender los derechos humanos y que en el plano privado golpean a una empleada; funcionarios que luchan contra la discriminación y maltratan laboralmente a una empleada doméstica o aquellos que deberían dar signos de austeridad en un país empobrecido y no lo hacen. Quizás sea un mal de la vida pública no poder predicar con el ejemplo. Todas faltas éticas que la política no debería exhibir si quiere mantener su credibilidad.

“Un gobierno que dice tener pretensiones redistribucionistas genera pobres todos los días porque su política económica es inflacionaria. Todo esto lo hace perder credibilidad y socava la imagen del presidente”, dice el analista político Sergio Berensztein.

La actuación de alg gunos funcionarios, sin duda, perjuica la imagen general el Gobierno. Sobre todo porque ninguno de ellos dio un paso al costado después de que quedaron en evidencia.

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Tomas Rodriguez

Tomas Rodriguez

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