Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con el gobierno de Javier Milei al poner el foco en uno de los problemas más sensibles de la economía argentina: la falta de empleo y las dificultades que atraviesan numerosas familias para llegar a fin de mes. La vicepresidenta formuló sus declaraciones durante su participación en la 90ª edición de Expo Venado, en Venado Tuerto, Santa Fe, donde compartió el escenario con el intendente local y presidente de la Unión Cívica Radical, Leonel Chiarella, además de productores y representantes de instituciones de la región. Su intervención volvió a exhibir una agenda propia, centrada en el trabajo, la producción y la situación de los hogares, en un momento en que su relación política con la Casa Rosada atraviesa uno de sus períodos de mayor distancia.
“Estoy sumamente preocupada por los argentinos que hoy no tienen trabajo o que no pueden llegar a fin de mes”, afirmó Villarruel durante su contacto con la prensa. La vicepresidenta sostuvo que esa realidad debería ocupar un lugar prioritario en la discusión pública y reclamó a la dirigencia política que concentre sus esfuerzos en resolver las dificultades económicas cotidianas de la población. “Son temas en los que la clase política tiene que empezar a pensar casi con exclusión de todo el resto”, agregó.
La segunda en línea sucesoria vinculó directamente la posibilidad de recuperar el bienestar de las familias con la generación de puestos de trabajo y el desarrollo productivo. En ese sentido, sostuvo: “Sin trabajo, no hay familia, sin familia, no hay producción”. Para la vicepresidenta, la Argentina conserva un potencial suficiente para alcanzar un escenario de crecimiento, aunque reconoció que el país atraviesa actualmente “muchas complejidades”. La definición adquirió una particular dimensión política porque se produjo mientras el Gobierno Nacional sostiene que la estabilización macroeconómica y la reducción del déficit constituyen las condiciones necesarias para una recuperación posterior del empleo y los salarios.

Las declaraciones sobre el empleo generaron rápidamente repercusiones en las redes sociales, entre ellas las de Antonio Aracre, exjefe de asesores de Alberto Fernández y que en los últimos tiempos se acercó discursivamente al espacio libertario. Aracre respondió directamente al planteo de Villarruel y puso en duda que la vicepresidenta estuviera tomando en cuenta los datos oficiales de desempleo. “No quiero polemizar con @VickyVillarruel sobre sus preocupaciones por la falta de empleo”, comenzó su publicación en X. Luego agregó: “Pero me gustaría contrastar su preocupación por la falta de empleo con el último dato de desempleo del INDEC del 7,8%. ¿No tiene a nadie que le acerque un Q&A o una carpeta con datos antes de hablar?”.
El mensaje de Aracre buscó, de ese modo, colocar la discusión en el terreno de las estadísticas oficiales y cuestionar el diagnóstico de Villarruel. Su referencia al 7,8% corresponde al dato de desocupación registrado por el INDEC para el primer trimestre de 2026, indicador que muestra la proporción de personas activas que no tienen trabajo y buscan empleo. Según información difundida a partir de los datos oficiales, la tasa representaba aproximadamente 1,1 millones de personas en los 31 aglomerados urbanos relevados por el organismo estadístico.
El intercambio tuvo un segundo capítulo cuando intervino Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia y uno de los comunicadores más identificados con el núcleo duro del mileísmo. Oría respondió a Aracre con un mensaje de tono mucho más agresivo contra Villarruel. En su publicación en X escribió: “La demagoga de mierda de Villarruel se la pasa diciendo que hay que subir a los jubilados, subir a las FFAA, mantener este servicio del Estado y este otro servicio, subir el sueldo a los Senadores y después va a algo de campo y dice que hay que eliminar de un plumazo la retenciones. Una hija de puta que declara sin responsabilidad alguna"

Por supuesto, la intervención de Oría no resulta aislada. El realizador audiovisual ya había protagonizado fuertes cruces públicos con Villarruel y fue uno de los dirigentes y funcionarios del entorno presidencial que cuestionaron abiertamente a la vicepresidenta durante la escalada de la interna oficialista. En julio de 2025, por ejemplo, Milei había compartido un mensaje publicado por Oría en el que calificaba a Villarruel de “traidora”, “demagoga” y “bruta en términos económicos”, en medio de la disputa por las leyes aprobadas en el Senado vinculadas con jubilaciones y pensiones por discapacidad.
La diferencia entre Villarruel y Milei se viene profundizando desde hace tiempo y tuvo distintos capítulos vinculados con la política económica, el funcionamiento del Senado y las prioridades sociales del Gobierno. En los últimos meses, la vicepresidenta ha insistido en la necesidad de atender a quienes tienen dificultades económicas mientras desde el oficialismo se reivindica el programa de ajuste, la reducción del gasto público y la estabilización de las variables macroeconómicas como ejes de la gestión.
De esta manera, una declaración inicialmente vinculada con una preocupación social terminó transformándose en un nuevo episodio de la interna libertaria. Villarruel planteó que el empleo y la producción deben recuperar centralidad en la agenda política; Aracre respondió cuestionando su lectura de los datos oficiales y reclamándole mayor respaldo estadístico antes de formular sus críticas; y Oría intervino con una respuesta de tono marcadamente confrontativo contra la vicepresidenta. El intercambio volvió a dejar expuesta la profundidad de las diferencias dentro del oficialismo y, sobre todo, cuál debe ser la respuesta política frente a los argentinos que continúan teniendo dificultades para conseguir empleo y sostener sus ingresos.















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