El nombre de Leonardo Scatturice surgió en los medios argentinos a partir de un confuso episodio que involucra a su avión privado, un Bombardier matrícula N18RU. La aeronave, proveniente de Miami, aterrizó en Buenos Aires sin ser revisada por la Aduana, desatando un escándalo que puso en la mira dos cuestiones sensibles: los laxos controles en la industria de los vuelos privados y las posibles conexiones con actores cercanos al Gobierno que podrían haber colaborado para evitar registros incómodos.
Scatturice, dueño del avión, se convirtió en el último año en un asesor importante para Santiago Caputo, el principal estratega de Javier Milei. Su influencia se hizo evidente cuando recomendó a Andrés Vázquez para comandar la DGI y también al encabezar, desde Miami, la organización de la versión argentina de la Conferencia de Acción Política Conservadora, conocida como CPAC.
Orígenes. La primera vez que el nombre de Scatturice apareció en los medios fue durante los últimos años del gobierno de Cristina Kirchner. Su empresa, C3 Consultings, quedó involucrada en una investigación por espionaje y su teléfono fue intervenido en el marco de la feroz interna dentro de la Secretaría de Inteligencia entre Antonio "Jaime" Stiuso y Fernando Pocino. Scatturice mantenía una relación cercana con los agentes alineados con Pocino, lo que lo convirtió en un blanco de interés para sus adversarios.
El escándalo dejó expuesta una red de vínculos entre agentes de la Secretaría y empresarios como Scatturice que hacían inteligencia comercial. Pero en esas conversaciones había de todo, hasta las charlas con su amigo, el empresario de medios Daniel Hadad, con quien compartían impresiones sobre la Argentina, encuestas y hasta los movimientos del periodista Jorge Lanata que estaba por viajar a las Islas Seychelles para investigar al kirchnerismo.
Tras aquel episodio, Scatturice decidió alejarse del país. Se estableció primero en Panamá y posteriormente en Estados Unidos, donde contrajo matrimonio con la norteamericana Diana Marquardt y busca obtener la residencia permanente (green card). En su nueva vida, continuó ampliando su red de negocios y su influencia en los círculos de poder.
Negocios. Scatturice es propietario de al menos dos aviones: el Bombardier matrícula N18RU y el Embraer Matrícula N6GD, que fue visto en Buenos Aires con el ploteo de una empresa Royal Class, que se adjudica al empresario aunque él lo niega.
Sin embargo, hay indicios que corroboran su vinculación. Scatturice registró una sociedad en Miami llamada, justamente, Royal Class Air LLC el 29 de febrero del 2024. Además, el avión de la polémica fue guardado en el hangar de Royal Class, empresa que a su vez emplea a Laura Belén Arrieta, la pasajera que transportó las valijas no revisadas. Es decir que Scatturice es dueño del avión, empleador de Arrieta y del hangar donde se guardó la aeronave.
Arrieta figura también como empleada de Voreno SRL, una empresa textil propiedad de Mario De la Fuente, amigo y socio de Scatturice, pero además es yerno de Daniel Hadad. De la Fuente se casó con la hija del empresario de medios hace dos semanas. A la fiesta fueron todos los amigos de Hadad, menos Scatturice que no pudo salir porque estaba con el trámite de la green card inconcluso.
Lobby. Scatturice mantiene una relación cercana con CPAC, la influyente organización política conservadora en Estados Unidos. Junto a Arrieta, Scatturice ha sido clave en la organización de eventos de CPAC fuera de Estados Unidos, incluyendo ediciones en Argentina. En paralelo con este rol también creó Tactic Global, una consultora de lobby en Washington, en sociedad con los mismos miembros de CPAC, pero también con el ex asesor de Donald Trump, Barry Bennet. En su carta de presentación, Tactic Global se describe como “una consultora de lobby y estrategia enfocada en influir en políticas públicas y oportunidades globales. Fundada para ayudar a clientes a navegar regulaciones y mercados internacionales”.
Al margen de la cháchara narrativa, el activo más importante de Tactic Global es que cuenta con Bennett en sus filas, que sería algo así como correr con el caballo del comisario.
Esta semana, Scatturice seguía las novedades que llegaban de la Argentina desde un hotel en Washington, algo preocupado. Pero con los triunfos de Trump y Milei, tal vez los clientes de Tactic tengan tres buenos años por delante.
Amigos. A lo largo de los años, Daniel Hadad ha sido una constante en la vida de Leonardo Scatturice. Incluso llegaron a hacer operaciones comerciales juntos. En 2017, el empresario tecnológico le compró un departamento en el exclusivo complejo Continuum South Beach en Miami por aproximadamente 2 millones de dólares. Años después, Scatturice adquirió otra propiedad en la torre contigua por 6 millones de dólares, consolidando su presencia en una de las zonas más prestigiosas de la ciudad.
Hadad, quien pasa gran parte del año en Miami manejando los negocios de Infobae en América Latina, sigue en contacto estrecho con Scatturice y, hace apenas unos días, ambos fueron vistos compartiendo un momento en los jardines del Continuum, reforzando la conexión entre el empresario de medios y el enigmático consultor que, desde Estados Unidos, sigue ejerciendo su influencia en la política y los negocios en Argentina.
Otro amigo entrañable de Scatturice es el empresario Mario Montoto, presidente de la Cámara de Comercio argentino-israelí, donde Scatturice ha esponsoreado eventos con su empresa OCP Tech.
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