Sunday 8 de November, 2026

POLíTICA | Hoy 11:13

El peronismo y la guerra interna por las PASO

Kicillof necesita que se sostengan las primarias para imponerse en la interna, pero Massa prefiere el dedo de CFK. El nuevo asesor.

En política, las lecturas rápidas de las discusiones llevan a una conclusión errónea. El debate de las PASO funciona de ejemplo: podría decirse que el Gobierno quiere la suspensión, aunque no todos trabajan para eso. Y también que el peronismo desea mantenerlas. Pero no es así, al menos para todos.

De eso se dio cuenta Axel Kicillof. Más allá de las reuniones en las que, cara a cara, hablaron de la necesidad de trabajar para impedirle al oficialismo que suprima las primarias, el gobernador sospecha que hay dirigentes que preferirían que el candidato se elija a dedo, aún sin que lo admitan abiertamente.

Por eso Kicillof cambió de estrategia: le pidió a los suyos que insistan con las primarias hasta el hartazgo, que él no tiene miedo de competir, y que se abstraigan de cualquier discusión interna que los desenfoque. “El gobernador dijo que va a ir a las PASO, que es lo que había acordado en la reunión que tuvieron”, confirmó Carlos Bianco, su ministro de Gobierno, en referencia a los encuentros que protagonizaron Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner.

Las dudas se posan, sobre todo, en el ex ministro de Economía. Es que creen que Massa, aún cuando no admite sus intenciones de participar, tiene como intención final convertirse en el candidato del consenso, elegido por la dirigencia peronista. Es decir, sin PASO.

Confiados.

En el entorno de Kicillof entienden que nadie tiene chances contra el gobernador en la interna. Que Massa no les puede competir por su última derrota contra Javier Milei y que ningún delfín de Cristina Kirchner lograría retener su núcleo duro: “Aún cuando ella diga: ‘este es mi candidato’, no conseguiría la cantidad de votos necesaria para ganarle a Axel. Hoy no se traslada el electorado tan fácil”, analiza ante la consulta de NOTICIAS un diputado que trabaja para la candidatura de Kicillof. Y agrega: “Cristina lo sabe. Por eso no creemos que vaya a arriesgar su capital político”.

De todas maneras, la ex presidenta no afloja la presión. Aun cuando está inhabilitada para ejercer cargos públicos, por la condena de la Causa Vialidad, Cristina no se baja. En una reciente entrevista con The Washington Post le consultaron si tenía intenciones de jugar: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, respondió (ver recuadro).

Del otro lado de Kicillof está Massa, que cada vez deja más evidencia de su plan. En la última semana, recibió al estraega digital de Lula da Silva, André Janones, a quien se responsabiliza por el batacazo de las elecciones de Brasil. El creador del “Ejército de Lula” llegó a las oficinas del ex ministro acompañado de dos dirigentes que lo ayudaron en la estrategia electoral. Hablaron de política y se llevaron camisetas de la Selección argentina de regalo, pero poco trascendió de la charla. Al menos en el país. El diario Folha de Sao Pablo aseguró que el motivo de la visita del brasileño fue el asesoramiento de cara a la campaña para las elecciones que vienen.

Tensión.

En el último encuentro con sus intendentes, en el que les ratificó que no hay otro camino para él que las PASO, y que ellos debían acompañarlo, Kicillof les devolvió una gentileza. Les avisó a los jefes comunales que los apoya en su intención por volver a conseguir la reelección indefinida.

Ahí, otra vez, se cruzó con los intereses del Frente Renovador. " ¿ Q u i é n s o s ? ¿Dios?”, abrió fuego contra Massa el intendente de Ensenada, Mario Secco, quien manifestó que en 2023 trabajó para su campaña. “¿Ahora nos viene a decir que los intendentes no pueden ser reelectos? Qué hermoso mamarracho”, protestó el dirigente kicillofista.

También quedaron cruzados por un proyecto de Fuerza Patria para prevenir la ludopatía en la Provincia. En el massismo aseguran que funcionarios de Kicillof difundieron versiones incorrectas sobre la postura de Massa con respecto al juego ilegal, para dejarlo mal parado.

La tensión va en aumento. Sobre todo desde que llegan a los despachos encuestas que los alientan a convertirse en candidatos. La última es un trabajo de Hugo Haime & Asociados, que indica que ambos le ganarían en un balotaje a Milei. El gobernador por 45,4% a 42%, mientras que el ex ministro sacaría 44,4% contra 42,2%.

Tanto el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof como el Frente Renovador de Massa van desarrollando sus estrategias a nivel nacional. El ex ministro habla con todos los gobernadores, de distintos colores políticos, mientras el presidente del partido, Diego Giuliano, visita las provincias.

El gobernador bonaerense también comienza a desplegarse hacia el interior. Visitó a Carlos Sadir en Jujuy. Y en su agenda ya aparecen fechas para viajar a Chubut, Mendoza y Santa Fe.

Eso sí, para mantener las apariencias, más allá de los chispazos, Kicillof invitó a Massa a la misa del Papa León XIV, el miércoles 11, en Luján. El objetivo es el mismo. Los caminos por los que creen que pueden llegar son distintos. Kicillof hará lo posible para que se mantengan las PASO. “No puede ser que el futuro de nuestro espacio dependa de decisiones tomadas a dedo o de acuerdos de rosca”, protestó. El paso del tiempo juega a su favor: mientras el Gobierno se empantana para juntar las voluntades, el calendario electoral se aproxima y las chances de reforma son cada vez menores.

Del otro lado, en silencio, juega Massa. Sus acciones suben si se caen las primarias. Él rechaza la idea cuando se lo preguntan, pero la posibilidad de volver a competir por la presidencia se basa en que el partido considere que él debe ser el candidato del consenso. Y mientras definen qué estrategia prevalece, por lo bajo se cruzan dardos que evidencian la disputa. 

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Carlos Claa

Carlos Claa

Periodista político

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