Antes de la llegada de León XIV, el archivo devuelve dos escenas que quedaron ligadas a la historia argentina. En junio de 1982, Juan Pablo II desembarcó en un país en guerra. En abril de 1987 regresó durante la presidencia de Raúl Alfonsín, con una gira federal y una multitud juvenil como protagonistas. Fueron las dos visitas papales que recibió la Argentina.

1982. Un llamado a la paz
El primer viaje ocurrió el 11 y 12 de junio, cuando la Guerra de Malvinas entraba en su desenlace. El pontífice polaco venía de visitar el Reino Unido y su paso por Buenos Aires buscaba alentar la paz entre los países enfrentados. Lo recibió el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri. La rendición argentina en las islas se produciría el 14 de junio, apenas dos días después de su partida.

La visita fue breve y estuvo atravesada por la angustia de las familias. Luján y Palermo concentraron los encuentros religiosos. En el santuario bonaerense, Juan Pablo II celebró una misa y pidió por la paz. Al día siguiente, la multitud volvió a reunirse en torno al Monumento a los Españoles. Las imágenes del Papa entre los fieles quedaron asociadas a las últimas horas de una guerra que había conmocionado al país.
1987. Democracia y juventud
El regreso, entre el 6 y el 12 de abril, tuvo otra escala. Alfonsín lo recibió en una Argentina que había recuperado las instituciones democráticas. También pesaba un antecedente diplomático decisivo, la mediación vaticana en el conflicto del Beagle, que ayudó a evitar una guerra con Chile y desembocó en el Tratado de Paz y Amistad de 1984.

Además de Buenos Aires, el itinerario incluyó Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario. Hubo celebraciones públicas y encuentros con trabajadores, empresarios, religiosos y representantes de la cultura. El recorrido llevó la visita más allá de la capital y permitió que comunidades de distintas regiones recibieran al pontífice.
El cierre tuvo como escenario la avenida 9 de Julio. Los días 11 y 12 de abril, Buenos Aires fue sede de la Jornada Mundial de la Juventud, con una vigilia y la misa del Domingo de Ramos. Jóvenes llegados de otros países se sumaron a los argentinos en una celebración que proyectó internacionalmente el encuentro.
Desde aquella despedida transcurrieron 39 años. Francisco, el primer Papa argentino, nunca volvió al país durante su pontificado. Ahora, la espera por León XIV vuelve a poner esas dos visitas en primer plano. El archivo conserva gestos y multitudes de sus visitas.














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